Las demencias (como la enfermedad de Alzheimer o la demencia de cuerpos de Lewy) poseen unas características similares bajo el microscopio, con cierto grado de superposición en los síntomas clínicos, por lo que una hipótesis que manejan los expertos es que existe una base biológica compartida por todas ellas. Ahora, un estudio liderado por Manel Esteller, director del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer (PEBC) del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Bellvitge (Idibell), señala que todas las demencias presentan un grupo de genes inactivados químicamente de forma común, por lo que, de este modo, se demostraría la existencia de un mismo tronco inicial de la enfermedad.
20 genes comunes
“Hemos analizado las marcas químicas que determinan la actividad del genoma, el llamado epigenoma, de la sustancia gris en 75 pacientes con distintas demencias y hemos comprobado cómo estas personas comparten un apagado o encendido erróneo de un grupo común de 20 genes”, comenta Manel Esteller, que también es investigador Icrea y Profesor de Genética de la Universidad de Barcelona.
A juicio de este experto, el hallazgo más relevante de esta investigación es que algunos de esos genes han sido encontrados también por otros grupos de investigación de forma independiente, “con lo que podrían ser genes que verdaderamente estén relacionados con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y de las demencias en general”.
Esteller destaca que en los genes identificados se encuentran la Ankirina-1, implicada en los contactos entre células, y Rhom2, relacionada con los procesos inflamatorios. Como explica este experto, ahora hay que “empezar a estudiar si estos genes alterados pueden ser diana de fármacos, pues estos son muy necesarios hoy en día para estas enfermedades de frecuencia creciente y para las que disponemos de muy pocas opciones de tratamiento”.