Sergio Alonso es redactor jefe de ‘La Razón’
Privatizaciones a mansalva, congelación de pensiones, fin de las deducciones por el nacimiento de hijo o el pago de guarderías, eliminación de la colegiación para los profesionales, copago de 25 euros por el uso de urgencias y de 10 por la visita al especialista... Mientras Italia, con una prima de riesgo bastante inferior a la española, mueve ficha con un plan que ahorrará unos 79.000 millones de euros, dirigido a frenar el acoso de los mercados y escapar de una bancarrota casi segura, nuestro Gobierno sigue empeñado en culpar al empedrado puesto por la alemana Angela Merkel, negar la crisis por la vía de los hechos —ya no de las palabras— y retrasar los ajustes necesarios para sacar al país del abismo en el que él mismo lo ha metido. Los casos relativos al déficit autonómico y a la Sanidad son los mejores ejemplos de la indolencia manifiesta de un Ejecutivo que trata de disfrazar a golpe de propaganda la dramática situación de las cuentas públicas.
En Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal ha dicho lo que todos saben, la Cataluña de Artur Mas apuntó tras relevar al tripartito, y Standard and Poors empieza a atisbar, aún de forma tímida: que la herencia dejada por los Gobiernos autonómicos salientes en muchas comunidades es nefasta, con miles de facturas pendientes de pago escondidas en los cajones, y sin fondos para acabar siquiera el año. En el feudo que comandaba Barreda, la deuda oculta alcanza los 1.742 millones de euros, de acuerdo con datos de la intervención esgrimidos por la nueva presidenta. Extrapolen dicha cifra a otras autonomías en función de su tamaño y actividad económica, y podrán hacerse idea del drama y del serio riesgo que corre el país.
En Sanidad, ocurre otro tanto. Después de muchos meses de holganza zapateril, el Gobierno de Berlusconi le ha visto las orejas al lobo ante el ataque de los mercados y ha decidido meter una tijera colosal por el lado de la demanda de servicios y de su prestación. Aquí, en España, Leire Pajín sestea con la complacencia, por lo que se ve, de su superiora Elena Salgado, y encima presume de apuntalar el sistema por medio de comunicados de prensa. Lo hizo recientemente con un acuerdo vacuo con esa entente etérea llamada Foro de la Profesión Médica, cuyo punto más fuerte es el mismo que prometió, sin cumplirlo, la hoy vicepresidenta económica cuando era ministra de Sanidad. ¿No habíamos quedado en que la Organización Médica Colegial (OMC) tenía que hacer un registro de profesionales, según proclamó el Ministerio a comienzos de la primera legislatura socialista? ¿Por qué no se ha hecho entonces? ¿Es creíble por tanto la nueva promesa? ¿Y si se hace, que no tiene pinta, qué tiene que ver dicho registro con la sostenibilidad del sistema, o con su “apuntalamiento”, como reza el aparato mediático del Paseo del Prado? No tiene que ver nada. El Ministerio, una vez más, miente y echa mano de sus afines para camuflar con ellos su inactividad manifiesta, en una huida hacia delante que debería acarrear responsabilidades a todos y cada uno de sus protagonistas, porque tendrá dramáticas consecuencias futuras en forma de recortes bestiales. Recortes que, si se hubiera actuado a tiempo, y al margen de demagogias, hubieran sido menores. Lo increíble es que todavía haya altos cargos que van diciendo a los cuatro vientos que en el pasado ocurrieron situaciones peores y la Sanidad fue capaz de recuperarse por si sola. Encima de no hacer nada, toman por tonta a la gente.
Tras la dimisión de Abreu, tendrá aún arrestos Fariña de culpar a los medios de la situación vergonzosa que atraviesa el Colegio, inmerso en una guerra de todos contra todos y dando una imagen patética de la profesión médica?
Qué otros vocales, además de Abreu, no pisan el Colegio, ni lo han pisado, ni han hecho nada en sus áreas de trabajo, y no son objeto de ataque por parte de Alarilla? ¿Por qué?
Qué correduría anda a la desesperada buscando candidato al Colegio de Madrid, al no fiarse de Alarilla, que les ha salido rana?
Qué empresa especializada en la externalización de servicios tiene previsto entrar de lleno en la Sanidad?