Si hay un nombre destacado en la sanidad aragonesa en la última década ése es el de Luisa María Noeno. Máxima responsable de la entonces llamada Consejería de Salud y Consumo del gobierno socialista, ocupó el cargo de mayo de 2004 (en sustitución de Alberto Larraz) a mayo de 2011, y su gestión ha marcado buena parte del devenir de la actividad sanitaria de la comunidad.
En una entrevista concedida a GACETA MÉDICA al poco de acceder al cargo, Noeno planteaba las líneas maestras de lo que sería su política sanitaria para la región, como su negativa a implantar medidas de financiación gravosas para los ciudadanos —como el copago, el céntimo sanitario— o el recorte de gastos como fórmula para conseguir la estabilidad presupuestaria: “¿Estarían los ciudadanos dispuestos a reducir la calidad de los servicios o de las prestaciones sanitarias? Sabemos que no”, contestó entonces la consejera aragonesa. Las listas de espera fue otro de los puntos destacados, especialmente tras la aprobación del decreto de tiempos máximos de espera para determinadas intervenciones quirúrgicas —“somos una de las escasas comunidades que lo hemos aprobado”, puntualizó— y mostró su intención de mantener la colegiación obligatoria en la comunidad, asegurando no plantearse “introducir modificaciones”.
Por último, y a propósito del aumento de la factura farmacéutica regional, defendió los esfuerzos hechos por Aragón en este sentido aludiendo a la reducción de casi 3,5 puntos respecto a la media nacional. “En estos momentos somos la segunda comunidad autónoma, después de Andalucía, con menor incremento del gasto farmacéutico. En este tiempo hemos trabajado en la prescripción de genéricos”, aseveró a GM Noeno.
Conflictos laborales
Durante este tiempo fueron noticia malos tragos, como el brote de legionela detectado en el Hospital Clínico de Zaragoza en el año 2004 que se cobró la vida de seis personas, o las huelgas y movilizaciones de los sindicatos sanitarios. En 2005 tuvieron lugar algunas de las más prolongadas pero, finalmente, en mayo y tras meses de conflicto, el Servicio Aragonés de Salud y todos los sindicatos con representación en la Mesa Sectorial de Sanidad (Cemsatse, UGT, CC.OO. y CSI-CSIF) ratificaron el Acuerdo Profesional Sanitario que establecía las condiciones laborales y salariales de aplicación en los tres años siguientes a los 17.000 trabajadores, tanto sanitarios como no sanitarios, del sistema público de salud aragonés. El texto aprobado incorporaba mecanismos que facilitaban la implantación del modelo de gestión clínica que posibilita un mejor acceso de los usuarios y pacientes a los recursos sanitarios. El compromiso alcanzado materializaba la homologación retributiva prevista en el acuerdo de 2002, y abría un nuevo marco de relaciones laborales cuyos objetivos eran favorecer y reconocer la capacitación de todos los profesionales, así como su especial dedicación al sistema sanitario público. Además, se tenían en cuenta las particulares condiciones de algunos puestos de trabajo por su especial dificultad técnica, responsabilidad o penosidad.
Las protestas sindicales han sido una constante en este tiempo y hasta el mismo final del mandato de Noeno. Así el pasado mes de mayo GM informaba de las movilizaciones protagonizadas por el sindicato médico CESM-Aragón en la puerta del hospital Miguel Servet y en la sede del Gobierno regional en Zaragoza “como un aviso’ de que no van a aceptar recortes ni en sus salarios ni en sus plantillas”.
Logros profesionales y nuevas infraestructuras
Pero no todo fueron problemas en este periodo; también hubo avances, como la creación del Consejo del Autonómico de Colegios de Médicos de Aragón, en 2006, integrado por los Colegios de Zaragoza, Huesca y Teruel. El 19 octubre el colegio zaragozano aprobaba por unanimidad en asamblea extraordinaria su creación, a través del cual se podrían asumir una serie de funciones que tenía la Organización Médica Colegial y que pasaba así a las autonomías.
Ese mismo año se ponía en marcha también la libre elección de médico especialista que podía ejercitarse en Aragón en los dos niveles de atención sanitaria, según se publicaba en el boletín oficial de la comunidad el 3 de diciembre. Desde ese momento el usuario podía elegir médico para la asistencia especializada en consultas externas pudiendo optar entre ser atendido por el especialista asignado o decantarse por otro de entre los facultativos de los centros del sistema.
Otros datos positivos fueron el informe elaborado por el Instituto Nacional de Estadística sobre profesiones colegiadas, publicado en septiembre 2006, según el cual la proporción de médicos en la comunidad superaba la media en 136 facultativos. Aragón tendría una posición privilegiada al presentar una tasa de 593 médicos por cada cien mil habitantes (cuando la media nacional rondaba los 457), y la firma de un convenios de colaboración para mejorar la atención sanitaria de la población de las zonas limítrofes entre Aragón y Cataluña, que aseguraba la coordinación de los dispositivos sanitarios y promovía la implicación conjunta de los profesionales de ambas comunidades y el intercambio de experiencias. El acuerdo beneficiaba a la población de 37 municipios catalanes y 46 aragoneses (esto es, un total de 53.800 habitantes).
La modernización de las infraestructuras sanitarias fue uno de los ejes fundamentales de los presupuestos de la comunidad. La reforma del edificio de Traumatología del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, la ampliación del Hospital de Barbastro o las obras llevadas a cabo en los campus de salud mental de Huesca y Teruel fueron algunas de las obras más relevantes emprendidas en la comunidad y culminadas a mediados de la pasada década. También destaca la creación del Banco de Sangre y Tejidos de Aragón, que el 18 de septiembre de 2006 abría sus puertas tras año y medio de obras y una inversión de casi 4.800.000 euros. A partir de ese momento, la actividad que hasta la fecha se había repartido en diferentes hospitales y clínicas privadas se iría concentrando en las nuevas instalaciones. El objetivo pretendido era garantizar el autoabastecimiento para hacer a la comunidad autosuficiente en recursos hemoterápicos.
Con la crisis a cuestas
En junio de este año, y tras los últimos comicios autonómicos, Noeno fue sustituida en el cargo por Ricardo Oliván, del Partido Popular, que ocupa el puesto como consejero de Sanidad, Bienestar Social y Familia desde entonces. Ante él se presenta un panorama marcado por la crisis económica y el recorte de recursos, con la Sanidad en primer plano, pese a lo cual, aseguró el pasado miércoles, en la comunidad aragonesa no se adoptarán medidas en el ámbito sanitario como las planteadas en Cataluña porque, aseguró, “por suerte no estamos en una situación tan límite”.
El Consejo Autonómico de Colegios de Médicos de Aragón, integrado por los colegios de Zaragoza, Huesca y Teruel, fue creado en el año 2006
La proporción de facultativos en la región superaba la media nacional en 136, con una tasa de 593 médicos por cada cien mil habitantes, según datos del INE de 2006
Noeno se mostró contraria a implantar medidas gravosas para el ciudadano para financiar la Sanidad regional como el copago o el céntimo sanitario