Pregunta. Una de las razones de que se le conceda el premio es su modelo de transferencia de conocimientos, en el que se integra ciencia básica y clínica.
Respuesta. En realidad es un modelo del Hospital Clínic. Si la gente habla tan bien de este centro es porque se practica buena clínica gracias a que se realiza investigación de calidad. Y para que la investigación sea de calidad ayuda que se realice una buena práctica clínica. Si un tratamiento no funciona en un paciente, investigamos qué puede estar pasando en ese paciente, en esa enfermedad en concreto, en ese tratamiento en concreto... Es clave integrar investigación y clínica.
P. Uno de sus últimos descubrimientos muestra una conexión entre los cambios epigenéticos asociados al envejecimiento de los linfocitos y los observados en el cáncer.
R. Sí, en los últimos años se ha visto que, en el cáncer, aparte de los cambios en el ADN son importantes los cambios epigenéticos. En las investigaciones, se separan las células tumorales de las sanas y se comparan los cambios en el ADN. Y se asume que los cambios que se ven en las células cancerosas son importantes para la enfermedad. Y se hacía lo mismo en el estudio del epigenoma. Pero descubrimos que el epigenoma no es estable. El epigenoma de una célula sanguínea que acaba de nacer es diferente del de una célula envejecida.
P. Entonces, si se compara una célula cancerígena con una sana, ¿cuál es la sana que se debe emplear?
R. Se debería utilizar una que tenga una edad parecida a la de la célula tumoral. Por tanto, lo que pone de manifiesto ese estudio es que, en estudios previos sobre epigenoma del cáncer, los cambios en los linfocitos B que se asociaban al cáncer también pueden estar presentes en la célula normal y vieja. Cambios que se creían relacionados con el cáncer quizás se deben al envejecimiento. Así que hay que tener en cuenta la edad de las células cuando se llevan a cabo estudios epigenéticos.
P. Otra de sus contribuciones es la creación de un catálogo de cambios epigenéticos asociados al envejecimiento de los linfocitos B.
R. Sí. De esos linfocitos derivan muchos tipos de cáncer, muchas leucemias. Ahora disponemos de un catálogo de las alteraciones normales que se producen en las células normales de edad avanzada. Este catálogo es útil para comparar estas alteraciones con las que se encuentren en estudios epigenéticos y poder discernir qué cambios son propios del cáncer.
P. Usted participa en el Proyecto Genoma de la Leucemia Linfática Crónica. ¿Qué ha aportado este proyecto?
R. En 2011 secuenciamos el genoma completo de cuatro pacientes con leucemia linfática crónica. Y, en 2013, Nature Genetics publicó que habíamos descubierto que el gen POT1 estaba mutado en esta enfermedad, cuando nunca se había visto alterado en ningún cáncer. Sí que se sabía que esta proteína protege los telómeros. Nosotros descubrimos que cuando POT1 está mutado desprotege a los telómeros y hace que los cromosomas se peguen unos a otros. Crea inestabilidad en el cromosoma, un fenómeno que se ve en cáncer.