Cirugía/ El hospital madrileño aplica desde 1998 un programa de Cirugía sin Sangre
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E.S.C.
Madrid
Dice el refrán que no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Ésa máxima, adaptada al ámbito médico, parecen habérsela aplicado en el Hospital La Paz de Madrid minimizando la endémica carencia de plasma limitando su necesidad mediante la puesta en marcha de protocolos que disminuyen su consumo y evitan tranfusiones.
Y los buenos resultados obtenidos por el centro con su Programa de Cirugía sin sangre, hechos públicos la semana pasada, dan fe de que su ‘filosofía’ es todo un éxito: gracias al uso de técnicas médicas y quirúrgicas más eficientes han logrado disminuir el consumo de sangre en el hospital.
Así desde 1998, que se vienen aplicando, se ha conseguido una reducción efectiva en el consumo concentrado de hematíes, especialmente en intervenciones de columna para corregir escoliosis y lograr, incluso, una tasa transfusional del cero por ciento en la colocación de prótesis de rodilla. Además, las cifras de consumo de sangre en el centro del pasado año muestran un descenso de un 8 por ciento.
El Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Infantil fue uno de los primeros en implantar estas técnicas en el centro madrileño. Desde entonces se ha utilizado en más de 450 niños especialmente en los casos de escoliosis, dado el alto consumo de sangre en este tipo de intervención.
Posteriormente se extendió a otras intervenciones de Cirugía Ortopédica, Neurocirugía, Cirugía Cardiovascular y cualquier otra intervención con hemorragia importante que pueda poner al paciente en riesgo de requerir una transfusión sanguínea.
Uno de estos equipos multidisciplinares que las emplean, compuesto por traumatólogos, anestesiólogos y hematólogos que realiza en el Hospital de Cantoblanco todos los procedimientos quirúrgicos de prótesis total de rodilla, ha pasado de un 46 por ciento de pacientes con transfusión a un cero por ciento en la actualidad.
Se han realizado con éxito más de 170 operaciones consecutivas de este tipo sin complicaciones. El mismo equipo de especialistas está trabajando en este momento en un programa similar para lograr los mismos resultados en prótesis de cadera.
Sangre artificial
La solución definitiva al problema de la escasez de sangre podría ser el desarrollo de hemoglobinas sintéticas que se pudieran “fabricarse” a demanda y adecuándose a las necesidades, aunque los trabajos desarrollados en esta línea han sido más bien decepcionantes en los últimos tiempos.
El único trabajo al respecto con buenos resultados fue el llevado a cabo por científicos de la Universidad de Essex (en Reino Unido) y que han patentado un nuevo mecanismo para fabricar sangre gracias a la manipulación de la hemoglobina. Hasta el momento se había intentado obtener sangre artificial investigando diferentes mecanismos para su desarrollo a partir de, por ejemplo, productos químicos. Sin embargo, en ningún caso de había conseguido crear una versión totalmente segura.
Existen también medidas farmacológicas que favorecen el ahorro de plasma. Una de estas técnicas está relacionada con el empleo de medicamentos que estimulan la producción de sangre y que impiden que el paciente llegue anémico al quirófano y requiera un aporte extra de sangre. El tratamiento con eritropoyetina o con hierro intravenoso en pacientes seleccionados ha demostrado su efectividad para conseguir un aumento del número de glóbulos rojos y reducir así la probabilidad de transfusión sanguínea.
Medidas no farmacológicas
Otra es la recuperación: la sangre que el paciente pierde durante la intervención quirúrgica se recupera y procesa en aparatos especiales dentro del propio quirófano y se le vuelve a infundir al paciente. Se usa básicamente en cirugía de cadera y columna y en casos seleccionados. Por último está la donación autóloga de sangre en cirugía selectiva y que se transfunde, si el paciente la precisa, posteriormente en el periodo perioperatorio.