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PÍLDORAS

“Lo toca todo”... Ésta es una frase muy repetida en los hogares con niños pequeños... Y también en el de Jesús Martínez, y no precisamente por culpa de los pequeños de la casa. Este pediatra, además de ser un manitas, ocupa buena parte de su tiempo libre tocando las teclas de su ordenador. En concreto, para dar forma a su exitoso blog elmedicodemihijo.com.

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Almudena Fernández Madrid | viernes, 13 de mayo de 2016 h |

“Lo toca todo”... Ésta es una frase muy repetida en los hogares con niños pequeños... Y también en el de Jesús Martínez, y no precisamente por culpa de los pequeños de la casa. Este pediatra, además de ser un manitas, ocupa buena parte de su tiempo libre tocando las teclas de su ordenador. En concreto, para dar forma a su exitoso blog elmedicodemihijo.com.

Pregunta. En tu consulta al trabajar con niños, ¿el humor es la mejor medicina?

Respuesta. Es fundamental, no puedes ponerte serio todo el día, tienes que ser cercano al niño y llegarle. Todos los pediatras tenemos un carácter especial y distinto, sobre todo al tratar con los críos.

P. ¿Es más difícil trabajar con los niños o con los padres?

R. Con los padres siempre. La pediatría sería lo mejor de este mundo si vinieran los niños solos.

P. ¿Crees que si muchos de esos niños supiesen hablar les pararían los pies a sus padres a la hora de ir en exceso a la consulta?

R. Lo dicen a veces, les preguntas que qué tal están y te dicen “yo estoy bueno” o “pregúntale a mamá” los que ya son un poquito más mayores. En ocasiones acuden por preocupaciones de las madres.

P. ¿Cuánto de peligroso es el síndrome de la sobreprotección?

R. Supone anular la vida del que no tiene capacidad y eso es punible siempre y una barbaridad. Al niño hay que respetarlo, dejar que haga su vida y que se equivoque él solo, siempre con cuidado, pero permitiéndole que sea quien explore el mundo, no dárselo ya explorado.

P. Dices que te gusta “tocar todo”, ¿como a los niños?

R. Sí, me gusta destripar las cosas, no hay por qué tirar todos los cacharros y comprarse otros, algunos tienen arreglo, otros modificación, otros reparación... Acabo de arreglar mi ordenador por veintitanta vez, tiene un montón de años y lo voy mejorando, voy explorando, los niños son así también, todos somos un poco niños al final.

P. También utilizas mucho las redes sociales, ¿qué opinión te merece que las utilicen los niños?

R. Me parece bien, pero tiene que estar siempre supervisado. Aparte de que hay una edad legal para entrar en las redes sociales, que debería cumplirse más a rajatabla, se interactúa con otra gente, que puede poner que tiene 15 años aunque no los tenga. Es un ámbito peligroso, pero igual que lo es el teléfono. Hay que educarlos y tienen que aprender ellos a manejarse en esas situaciones, hay que darles la capacidad para que reconozcan los peligros.

P. Si Jesús Martínez ‘médico’ tiene que calificar a Jesús Martínez ‘padre’, ¿cómo lo vería?

R. Lo mejor del mundo, siempre lo somos, con nuestras cosas, con nuestros aciertos y errores, pero todo padre hace lo mejor que sabe siempre.

P. Dicho de otra forma, ¿hay algo de autobiografía en este libro?

R. No, son tiempos diferentes y es más actual. Ahora no se me ocurriría dejar a un niño que viaja en coche que vaya como le dé la gana, pero en mis tiempos mi coche no tenía cinturón de seguridad e iban tumbados durmiendo en el asiento de atrás sin protección alguna.

P. Sin desvelar nombres, ¿alguien de tu familia puede darse por aludido?

R. Todos, lo que tiene de bueno es que son estándares y muchas veces cuando hablas de la cuñada o de la vecina, y quién no conoce a alguien así. El libro aborda patrones muy establecidos, cuando hablamos del niño llorón o de la mamá exagerada que sobreprotege, todos conocemos a alguien igual.

P. Tú, que eres pediatra, ¿cómo recuerdas tu infancia?

R. Complicada, como todos recordamos la infancia, aunque no tengo grandes traumas de la infancia y la recuerdo con cariño. Lo que sí me gusta destacar es que hay que recordar la infancia, no podemos olvidarla y volver a repetir los errores anteriores con nuestros hijos, hay que tener presente lo que nos pasó, cómo lo vivíamos nosotros y de cómo disfrutamos o sufrimos.

P. Ahora vamos a ponernos al otro lado, ¿cómo recuerdas las visitas al pediatra cuando eras niño?

R. Había una monja energúmena que te pinchaba siempre, no sé por qué, te dolía la garganta y te ponían cuatro inyecciones. También recuerdo que había un señor trajeado y que dictaminaba o criticaba a mi madre sobre lo que podía hacer o no, era todo muy antiguo y muy rígido.

¿A quién le prescribirías tu libro? Mamás primerizas, a alguien que tenga miedos .

Un consejo que repita mucho en consulta. Que disfruten de su hijo y se olviden de mí, de la matrona y de todos los libros que han leído.

Médico y blogger, ¿una combinación que está de moda? Va por épocas, pero es una manera muy importante de trascender de nuestra mesa e intentar diversificar mensajes de salud y contrarrestar toda la basura que se ve por internet.