Antiagregante, estatina y antihipertensivo IECA son los tres principios activos de la polipíldora cardiovascular (CV) que ha cumplido un año. 365 días en los, según aseguró a GM José María Lobos, coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), ha habido “un cambio de paradigma, en cuanto al concepto de manejar la prevención CV de una manera global”.
Durante la II Reunión de Expertos en Enfermedad Cardiovascular organizada bajo el lema ‘Less is More’, los expertos se mostraron de acuerdo en que integrando en una cápsula los tres principios activos, se facilita la adherencia al tratamiento, se simplifica el proceso de la prescripción, etc., aunque es un cambio que tiene que ir asentándose paulatinamente. “No es un nuevo fármaco que tenga una aportación inmediata, sino que es un cambio que ha de implementarse poco a poco”, indica.
A su vez, Benjamín Abarca, expresidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), resalta que por el mero hecho de que aborda una patología tan prevalente como es la enfermedad CV, ya le confiere un valor en sí misma.
Además, añade que se ha demostrado que la adherencia terapéutica aumenta con su uso. “Eso sí, siempre siguiendo las recomendaciones de las guías de práctica clínica”, puntualiza.
La reflexión que hace el expresidente es que la polipíldora consigue “cerrar el círculo”. Con estas palabras se refiere a que “con las indicaciones que tiene, se mejora la adherencia; si esta mejora, se obtienen mejores resultados en salud; si estos son buenos, tenemos menos eventos CV mayores y si hay pocos eventos, el paciente tendrá mejor calidad de vida”. En consecuencia, se tendrán menores costes sanitarios y se favorece, por tanto, la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS).
De este modo, las ‘piezas’ paciente-profesionales sanitarios-SNS, ensamblan fácilmente.
Al respecto, Lobos menciona que son varios los estudios mundiales que hacen referencia a que la mejoría en la adherencia oscila entre un 30 y un 50 por ciento aproximadamente. Las cifras varían en función del lugar en el que se haya realizado el estudio, el riesgo CV que presentase el paciente, etc.
De lo que no hay duda, destaca Lobos, es de que facilita la adherencia y el control de los factores de riesgo. “En estudios futuros, tenemos que ver —aunque es de esperar— si también impacta en la reducción de las enfermedades CV, es decir; si consigue que el paciente tenga menos probabilidad de sufrir un infarto, un ictus o morir por una causa CV”, apostilla, al tiempo que incide en que este, “es el punto clave”.
Documento de consenso
Con el objetivo de protocolizar el uso de esta opción terapéutica, las cinco principales sociedades científicas implicadas en el manejo del paciente crónico polimedicado y con riesgo cardiovascular (la Sociedad Española de Cardiología (SEC), la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), la Semfyc y la SEMG) han aunado esfuerzos para elaborar el I Documento de Consenso del Uso Clínico de la Polypill.
“Un documento en el que se dan pautas claras acerca de qué pacientes se pueden beneficiar de esta opción y cuáles no”, expone Abarca, mientras Lobos suscribe sus palabras y agrega que “los pacientes con la polipíldora controlan mejor, por ejemplo, el colesterol o la presión arterial”.