Hemeroteca

La presión sindical es un motor de ineficiencia para el sistema, según el último informe de PWC

Leer mas Descargar
Añádenos en Google

SNS/ El análisis de los temas de debate sanitario en 2011 de PwC critica la debilidad de la administración frente al poder de los sindicatos

br

Los expertos piden más control del absentismo, pero no más recursos para sanidad

CC. OO. anuncia la próxima firma de un pacto sanitario entre agentes sociales

| 2011-03-18T17:54:00+01:00 h |

Sin recursos adicionales parece un misión difícil el primer punto del informe, que sugiere que el punto de partida es resolver el problema de la deuda acumulada en la sanidad, que podría alcanzar entre 10.000 y 15.000 millones de euros pero que, pese a la gravedad del asunto, no ha logrado entrar en el debate político. A partir de ahí, PwC propone revisar el modelo de financiación para evitar que se incumplan los presupuestos en sanidad y se vuelva a generar deuda, con más peso a las consejerías de Hacienda e incluso impulsando auditorías externas de las organizaciones sanitarias.

Al margen de las cuestiones puramente económicas, el documento plantea la necesidad de marcar el liderazgo en el SNS con una redefinición de las competencias del ministerio, que debe coordinar y potenciar la participación ciudadana.

El sector privado también protagoniza tres puntos del documento, que subrayan la alianza entre aseguradoras y provisores privados, las sinergias entre grupos hospitalarios y la oportunidad para la colaboración con el sector público como una vía de sostenibilidad.

Frente a esta expansión, el informe constata la crisis del modelo farmacéutico, que debe ser sustituido por un nuevo paradigma, y aboga por preservar la innovación, asignando un papel específico a los hospitales que deben aportar a la medicina productos innovadores.

eSTHER MARTÍN DEL CAMPO

Madrid

El debate sobre la productividad en el seno del Sistema Nacional de Salud es inaplazable. Un aspecto clave que vuelve a estar en entredicho en un momento en el que es necesario “hacer más con menos”. Así lo cree la veintena de expertos que, moderados por los ex ministros de Sanidad, Julián García Vargas y Ana Pastor, y el ex ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, han participado en la elaboración del informe que recoge los “Diez temas candentes de la sanidad española para 2011” que elabora la consultora PricewaterhouseCoopers. La segunda edición de un análisis que este año pasa de 15 a 10 temas fundamentales para el sector sanitario (ver GM nº 325).

El documento subraya que existen pocos estudios sobre la productividad y eficiencia del SNS y contempla que el enfoque para cualquier plan de mejora de ambas debe incluir estrategias para reducir costes y mejorar resultados.

Además, sustenta la pérdida de productividad arraigada en el sistema sanitario con estimaciones concretas. Según sus datos, la mitad del incremento del gasto sanitario en casi un 80 por ciento de 2002 a 2008 guardó relación con el gasto en personal. Sin embargo, sugiere que el aumento del gasto en retribuciones no ha venido acompañado tradicionalmente de una mayor productividad. Como muestra, el informe recoge que entre 1996 y 2006 el número de médicos creció en España alrededor del 36 por ciento, mientras la actividad hospitalaria apenas ascendió en un 11,6. Según este cálculo, los niveles de actividad por médico habrían descendido en un 6,6 por ciento.

Eso sí, no hay que perder de vista, incide el documento, que la crisis económica y los recortes del gasto aplicados recientemente probablemente se hayan traducido en una mejora de estos niveles que, por otra parte, no ha logrado compensar la situación de partida.

En la base de la ineficiencia del sistema los expertos sitúan, entre otros puntos, una excesiva permisividad con el absentismo laboral, que, por ejemplo, en Osakidetza el Gobierno vasco cifra por encima del 10 por ciento, o la ausencia de un modelo de incentivación y reconocimiento de los profesionales que más aportan, pero no sólo eso. Los autores del informe apuntan como una amenaza la fuerte presencia de sindicatos cuyas reivindicaciones inciden en reducir los tiempos para la asistencia.

Según el texto, sería necesario modular sus reivindicaciones para que el modelo deje de ser improductivo e incapaz de afrontar las reformas. Para ello, la solución es entrar en diálogo con el mundo sindical, para “evitar que sea un motor de ineficiencia y nos aleje de las preocupaciones sobre la productividad”. Incluso hace suyas las afirmaciones vertidas en un artículo del periódico International Herald Tribune que manifiesta que “el modelo de unos sindicatos siempre demandantes, de nuevas contrataciones, más libranzas, más ventajas, sin analizar su impacto en la productividad, frente a una Administración débil y claudicante cuya prioridad es la paz social es una grave amenaza para el sistema”.Un panorama, por otra parte, que difiere en el sector privado, en el que los autores destacan que existe mayor determinación para conjugar los intereses empresariales y profesionales.

Las pautas para ganar en productividad, matiza el texto, pasan por abordar un análisis y desarrollo de los planes que permitan reforzarla tomando como referencia la planificación de los recursos. Se trata de adaptar la oferta de profesionales a los cambios y necesidades y de desarrollar un reparto equilibrado de las cargas entre profesionales para una mayor eficiencia y flexibilidad, pero también de introducir mecanismos de control de absentismos y de las causas que lo motivan, tal y como sugieren.

Como es lógico, la óptica de los sindicatos consultados por GM es bien diferente. Pilar Navarro, secretaria del Sector Salud de UGT, pide prudencia ante este tipo de afirmaciones. “Estos temas se están trabajando en el diálogo social y, en realidad, son los recursos humanos los que sustentan el sistema”, sostiene. “Además, habría que saber qué consideran absentismo”, añade. Precisamente, asegura que los sindicatos han hecho propuestas para mejorar la productividad y hace hincapié en que su cometido es mucho más amplio que el que sugiere el texto. “Es triste que se carguen las tintas de este modo”, admite.

Antonio Cabrera, secretario general de la Federación de Servicios Públicos de CC. OO., cuestiona el sesgo del documento: “es un grupo con un perfil muy particular, con muchos intereses”.Cabrera insiste en que no se pueden considerar una amenaza las presiones de los trabajadores cuando el gasto en personal ha bajado un 8 por ciento, mientras crece el gasto farmacéutico o se incorpora alta tecnología muy costosa.

Lejos de constituir una amenaza, creen que su función es contribuir a la sostenibilidad. De hecho, según Cabrera, en breve tendremos noticias de un Pacto por la Sanidad suscrito por los agentes sociales, con la CEOE, CEPIME, UGT y CC. OO. como firmantes.

En cualquier caso, entiende que existen áreas de mejora que empiezan por las retribuciones: un trabajo bien hecho debe estar bien retribuido, incide, matizando que la productividad debe estar ligada también a trabajar mejor. Cabrera apuesta por la gestión clínica, que proporciona buenos resultados y favorece el ahorro.

En este punto coincide con el secretario general de CESM, Patricio Martínez, que pide que la burocracia y la política dejen de interferir en la gestión y cobre valor el criterio del médico. Martínez también discrepa del contenido del informe y critica, por ejemplo, que se mida la productividad en términos de número de médicos y altas hospitalarias y no se valore la enorme carga burocrática que les resta eficiencia.

Definitivamente, asegura, no se puede cuestionar la productividad de un sistema que con dos puntos del PIB por debajo del gasto en sanidad de otros países consigue situarse entre los mejores del mundo: “Con menos dinero, damos más” sentencia. Eso sí, matiza que si el quirófano se cierra por la tarde por la situación económica, no se puede pedir más.

Para finalizar, critica que el informe tome como referencia el aumento del gasto en una etapa que coincide con el boom de las transferencias y llama la atención sobre el tercer punto del documento, y es que los expertos consideran que no hay que reclamar más recursos para la sanidad. El razonamiento del grupo es la pescadilla que se muerde la cola: Para hacer más con menos la clave vuelve a ser el gasto en personal, que canalizarían, en parte, intensificando el control del absentismo, diseñando incentivos efectivos alineados con criterios de eficiencia y con una adecuada gestión de los recursos clínicos.