Hepatología/ 36ª Congreso de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH)
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Según un estudio, el 28% de estos hepatocarcinomas pueden operarse después
Un metaanálisis concluye que peginterferón alfa-2-a es la opción más costeficaz en VHC
E. Sainz Corada
Madrid
La radioembolización, una técnica conocida y aplicada desde hace una década, podría servir para rescatar a pacientes con hepatocarcinoma T3 (es decir, tumores múltiples de más de cinco centímetros o que implican una rama mayor de la vena portal o hepática según la clasificación del American Joint Committee on Cancer) para tratamientos radicales.
Empleada fundamentalmente con personas con enfermedad muy avanzada cuando no caben otras alternativas, la experiencia en su uso ha propiciado que cada vez se utilice en etapas más precoces con buenos resultados.
Así lo demuestra el estudio presentado durante el congreso de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) por Bruno Sangro, director de la Unidad de Hepatología de la Clínica Universitaria de Navarra con una técnica locorregional en hepatocarcinoma distinta.
Como él mismo explica, la radioembolización consiste en la inyección en la arteria hepática de unas microesferas cargadas con un hisótopo radiactivo, Ytrio 90, que se alojan preferentemente dentro de los vasos del tumor y allí emiten radiación de forma interna.
“Lo que presentamos son dos cosas: la primera que en los pacientes que no son resecables u operables y que se someten a esta terapia, una fracción de ellos, por responder muy bien, puede rescatarse para tratamientos radicales como el trasplante o la ablación. Y lo segundo y más importante es que la supervivencia que alcanzan después de eso es la misma que la de aquellos que pueden ser operables de entrada. Es decir, les abre la puerta a un abordaje de intención curativa”.
El estudio se ha realizado con una veintena de pacientes en estadío T3 (ligeramente por encima de lo que se considera el límite de la aplicación de terapias curativas) de los cuales un 28 por ciento pudo acceder al tratamiento después de la radioembolización. Además, de estos la supervivencia a largo plazo (tres años) es el 80 por ciento que es lo que se consigue aplicando ese tratamiento de entrada. “No es una gran serie, pero es suficiente para ilustrar la conveniencia de utilizar esta técnica (entre otras) para pacientes que no son susceptibles de intervención quirúgica, pero casi”, asegura Sangro.
Este especialista también presentó, junto a Javier Bustamante, médico adjunto del Servicio de Gastroenterología y Hepatología del Hospital de Cruces de Baracaldo, la guía titulada “50 preguntas sobre hepatocarcinoma”, publicada por Bayer y de la que son editores, para ayudar a los pacientes con esta enfermedad a resolver dudas que les puedan surgir sobre el tratamiento.
Ambos destacaron la importancia los programas de cribado para detección precoz del cáncer de hígado, calificándolos de “altamente eficaces”, si bien subrayaron la necesidad de darle una mayor difusión, no ya sólo entre la población en general sino sobre todo en pacientes de alto riesgo para poder llevarlo a cabo con mayor eficacia.
Coste-efectividad en VHC
A la espera de la llegada de la llamada triple terapia y el lanzamiento de los nuevos tratamientos que revolucionarán el abordaje de la hepatitis C (VHC), se hace necesario buscar la estrategia más coste-efectiva para combatir la hepatitis C con las opciones actuales de tratamiento.
En este sentido se presentó en el congreso un nuevo estudio fármaco-económico realizado en España que demuestra que la combinación de interferón pegilado alfa-2a (Pegasys, de Roche) y ribavirina es una estrategia coste-efectiva en comparación con peginterferón alfa-2b más ribavirina.
Según este trabajo, basado en un metaanálisis realizado por el grupo independiente Cochrane en el que se revisaban distintos ensayos clínicos que comparaban la eficacia de estas dos opciones terapéuticas para la VHC crónica, Pegasys no sólo es más efectivo sino también menos costoso.
“La evidencia científica mostraba que los pacientes tratados con interferón pegilado alfa-2a tienen un 11 por ciento más de probabilidad de alcanzar respuesta viral sostenida frente a los tratados con interferón pegilado alfa-2b”, indica Juan Turnes, médico hepatólogo del Complejo Hospitalario de Pontevedra.
“En base a esta información, se ha desarrollado un modelo fármaco-económico para evaluar nuevos datos mediante un sistema matemático que permite hacer una simulación de la evolución a largo plazo de los pacientes tratados con las dos principales opciones disponibles en la actualidad. Los resultados muestran que los beneficios del tratamiento con Pegasys son mejores tanto en términos de eficacia, hablando de años de vida ajustados por calidad de vida, como en ahorro de costes”, añade el especialista.
“Tanto es así —continúa Turnes— que podemos afirmar que se puede conseguir un ahorro de entre 700 y 1.900 euros por paciente, dependiendo del genotipo de virus C”.