Entrevista/ Hernández cree que los recortes impulsan medidas de eficiencia, pero no repercuten en los tratamientos del VIH
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Pregunta. ¿Hasta qué punto la crisis económica incide en el resto de políticas de salud pública?
Respuesta. Las crisis tienen efectos negativos en salud, aunque de forma anecdótica hay datos positivos. Limitando estas cuestiones, tienen un efecto en las políticas de salud pública que pueden ser más fácilmente recortables, al ser políticas a largo plazo. Afortunadamente el buen trabajo realizado en el seno del Consejo Interterritorial ante la gripe A ha hecho ver al conjunto de los responsables del SNS que los profesionales de salud pública garantizan la seguridad sanitaria, la seguridad alimentaria, la prevención, etc., y son una pieza esencial para la sostenibilidad. Creo que la crisis afectará menos a las políticas de salud pública que a la salud de la población.
P. Respecto a la gripe, ¿se han mantenido los porcentajes de vacunación o se han visto afectados de algún modo por la publicidad negativa generada en torno a las vacunas de la gripe A?
R. En la campaña de gripe estacional las previsiones se hacen en base a las tendencias generales y a lo sucedido en el hemisferio sur. No se esperan cambios relevantes o un problema especial, sino que sea una temporada como las habituales. Respecto a la vacunación, de momento hay datos anecdóticos y es prematuro tener unos datos consolidados de cobertura.
E.M.C./C.A.
Madrid
Pregunta. ¿La crisis económica tiene algún tipo de impacto en la incidencia del VIH?
R. Si observamos las tendencias que vemos en el sistema de vigilancia de nuevos diagnósticos, en el que participaron 15 comunidades en 2009 y en breve estará en todas, vemos que la transmisión fundamental es la vía sexual. Los nuevos diagnósticos se han estabilizado en usuarios de drogas y heterosexuales. Sin embargo, notamos un ligero incremento en hombres que tienen relaciones con hombres. El impacto global es que más o menos está estable, no hemos visto ningún repunte en los últimos años, aunque debemos seguir con atención si se confirma esa tendencia en el colectivo masculino homosexual. Todavía no tenemos datos de 2010, los consolidados son de 2009.
P. ¿Qué datos sobre prevalencia maneja el ministerio de cara al Día Mundial del Sida?
R. Las estimaciones son difíciles. Mantenemos que el número de infectados oscilará entre las 120.000 y las 150.000 personas con VIH. La cifra de prevalencia es más difícil de disminuir porque afortunadamente con los tratamientos se ha convertido en una enfermedad crónica que no afecta a la esperanza de vida. Está estable, tampoco hay estimaciones al alza porque no ingresan demasiados nuevos casos en el pull y bajan en algunos casos.
P. ¿Se han recortado los recursos destinados a la prevención de la enfermedad?
R. Es difícil decirlo, porque en los presupuestos de cada comunidad autónoma y de cada ayuntamiento resulta difícil saber cuál es la partida. En algunos de ellos hemos visto partidas que se han disminuido, pero el efecto global en los presupuestos resulta difícil de estimar en este momento. Al igual que lo que se dedica a salud pública, que resulta complicado porque está recogido en distintas partidas. El ministerio no ha modificado sus partidas de ayuda. Por ejemplo, las subvenciones a la prevención a comunidades autónomas y organizaciones no gubernamentales se mantienen, aunque se ha reducido el presupuesto de salud pública. Lo normal es que suceda como en casi todo, que haya alguna disminución.
P. ¿Esta situación puede afectar al tratamiento adecuado de los pacientes? ¿Es posible que se puedan reducir las partidas destinadas a esto o que se produzca un desvío de las guías farmacoterapéuticas?
R. Nunca lo he visto. He trabajado en VIH muchos años y he analizado las guías clínicas en todo momento. Estuve en la comisión de sida desde 1986 y he participado en la elaboración de las guías de recomendaciones sanitarias desde hace mucho tiempo. Normalmente, la situación económica no es un ingrediente que afecte a las cuestiones terapéuticas en nuestro Sistema Nacional de Salud. Se pueden tomar medidas para ser más eficientes, controlar que no se tire nada, que el número de pastillas sea el adecuado, medidas que no se adoptan en otras circunstancias, pero las indicaciones farmacoterapéuticas son algo que no se cambia, lo mismo que sucede en las indicaciones de una prueba diagnóstica o una intervención, aunque sea compleja. Es un patrimonio a salvo de esta situación.
P. ¿Qué se espera de la nueva ley de salud pública?
R. La nueva ley de salud pública hace que la materia suba en la agenda política. Queremos que sea así porque los beneficios de estas políticas no son palpables, los resultados en salud no suelen relacionarse con políticas de años anteriores. Es un ejercicio de gran responsabilidad y compromiso mantener la salud pública y el hecho de que haya una ley ayuda en este objetivo y da relevancia ante la sociedad, que sabrá que los esfuerzos de ahora van a tener un efecto en términos humanos muy importante, porque mejoran el abordaje de los grandes retos de la salud pública, bien sea el sida, la obesidad, las enfermedades mentales o el cáncer, que tiene nuestra sociedad y tendrá la futura.
P. ¿Este peso se refleja también en los presupuestos?
R. Los presupuestos dedicados a la salud pública en los países de la OCDE siguen siendo muy bajos, por debajo del 2 por ciento. Teniendo en cuenta la eficiencia de esa inversión, si conseguimos evitar cada año 1.000 cánceres de pulmón más, tiene una efectividad tremenda en términos sanitarios, y supone una contribución a la sostenibilidad del sistema, aunque este no sea su objetivo principal, que es evitar tragedias humanas. Llevar la prevención a la agenda política y situarla ante la sociedad es importante, porque implica que todos nos tenemos que molestar en algo para lograr el beneficio de unos pocos.
P. ¿Qué objetivos tiene la ley?
R. Entre otros, mejorar la calidad de las acciones de salud pública y facilitar el modo en el que se gobierna la salud pública española. Canalizar los flujos de información, compartirla, conseguir ganar en eficiencia obteniendo recomendaciones preventivas comunes o con una enorme calidad y que eviten duplicidades. En una estructura como la española, que es muy rica, se trata de aprovechar lo mejor de cada uno para ponerlo al servicio de todos. No es tanto crear estructuras nuevas, como sistemas que aprovechen la aportación de los mejores expertos en prevención en cada área para hacer recomendaciones nacionales. Se trata de facilitar esa coordinación y aprovechar la riqueza y la vitalidad de la salud pública española.
P. Uno de los puntos de la norma es establecer el marco legal para fijar las actuaciones de las distintas administraciones sanitarias, ¿qué tipo de dificultades se pretenden resolver?
R. Enlaza con lo anterior. Se trata de facilitar el funcionamiento de la organización, en relación al flujo de la información, por ejemplo. Hay que poner unos criterios básicos comunes en las acciones de salud pública que sean comunes. Que sean de alta calidad, eficientes, de alta evaluación, sistemas de información, etc. Se trata de mejorar, no hay dificultades serias, pero sí hay procesos que pueden mejorar las acciones para potenciar aquello en lo que hay fundamento científico y alcanzar la excelencia.
P. ¿Cabe la posibilidad de que los profesionales de la salud pública lleguen a estar integrados algún día en los sistemas sanitarios?
R. Es una cuestión que compartimos con los profesionales de salud pública. Creemos que debe existir equidad en relación a otros profesionales, y en algunas disposiciones del texto se avanza para que se aplique a ellos lo que está dispuesto en la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias. Por otro lado, también se reconocen como profesionales de la salud pública todos aquellos que hacen funciones de salud pública en estos servicios. Se admite el carácter multidisciplinar de la materia y, por otro lado, se dispone que se igualen en la aplicación de la carrera profesional. En este sentido, se avanza en el reconocimiento de sus derechos.