Jefe de los servicios
médicos de A3media viernes, 11 de marzo de 2016 h
Entre la artroscopia sin cables y la excelencia en Cardiología Intervencionista
Tengo que hacer un alto en el camino para hablarles de dos grandes especialistas. Son auténticos líderes en su ámbito más propio. Manejan con destreza el arte de poner el catéter, la prótesis o la solución en orificios singulares y cavidades específicas. Me refiero al especialista en Cardiología Intervencionista Eulogio García y al Traumatólogo y Ortopeda Pedro Guillén.
Me ha sorprendido sobremanera la experiencia clínica y terapéutica del doctor Eulogio García, Jefe del Servicio de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista del HM Universitario Montepríncipe. Es verdad que la evolución de esta disciplina nos lleva a la práctica en España de más de ciento veinticinco mil coronariografías y alrededor de sesenta y cinco mil angioplastias. Muchos especialistas se distribuyen por el conjunto de las Comunidades Autónomas aplicando técnicas diagnósticas, terapéuticas, estructurales y coronarias pero es difícil encontrar la dilatada experiencia que concita con su equipo el doctor Eulogio García. Sorprende su capacidad innovadora en el intervencionismo estructural que le ha llevado a una destreza poco común en la patología valvular como es el caso de la valvuloplastia aórtica transfemoral. Estuve en quirófano con él y la doctora Leyre Unzúe y pude comprender en poco tiempo por qué el doctor García ha operado en ciento veinte países en cuatro continentes.
La Hemodinámica y Cardiología Intervencionista es una rama de la Cardiología que se encarga de la realización de procedimientos por vía percutánea destinados al diagnóstico y corrección de cardiopatía tanto de origen estructural como de origen isquémico coronario.
Aunque había tenido relación con grandes equipos de esta especialidad tenía una zona sombra en el conocimiento de este equipo del Hospital Montepríncipe y quiero dejar constancia en este escrito de mi admiración y respeto por su trabajo en la asistencia, docencia e investigación.
Del doctor Guillén diré que llegué a la Clínica Cemtro con un paciente para implantar una prótesis de rodilla. Todo salió bien, pero descubrí la última inquietud del maestro, “el invento” de la nueva artroscopia sin cables. Aunque la primera artroscopia se realizó en 1919, su verdadera difusión y progreso se dio en los años 70 cuando Watanabe comenzó a usarla para realizar cirugías intervencionistas. Inicialmente, el artroscopio era una cánula con una lente a través de la cual se asomaba el cirujano (artroscopia de primera generación). En los años 80, al acoplar una cámara de fibra óptica al visor del artroscopio, se consiguió dar al cirujano mucha mayor independencia y maniobrabilidad, permitiendo avances quirúrgicos cada vez mayores (artroscopia de segunda generación).
Este dispositivo precisa de una torre donde se situaba la fuente de energía para alimentar la luz de la lente, y de una pantalla de televisión a donde se lanza la imagen del artroscopio, lo que encarece el coste y aumenta la posibilidad de infecciones al haber más elementos extraños en el campo quirúrgico.
Recientemente el Dr. Pedro Guillén patentó el primer artroscopio sin cables, un dispositivo que consta de una lente convencional a la que se adapta una batería una luz regulable y una cámara miniatura, que envía la imagen vía WIFI a un receptor portátil (computador). Esto hace que todo el dispositivo necesario para una artroscopia no requiera más que un maletín pequeño, donde llevar el artroscopio, el instrumental y el ordenador portátil.
Las ventajas de la artro-endoscopia de tercera generación (WAD) es que elimina el cableado sobre el campo quirúrgico, desaparece la necesidad de torres de artroscopia, que disminuye la posibilidad de desarrollar infecciones, que abarata mucho el coste, y que permite, potencialmente, realizar técnicas artro-endoscópicas en escenarios no preparados para una cirugía mayor. Es lo que hay.