Neurología/ La prueba se hace en personas vivas y sin ningún efecto secundario
br
E. Sainz Corada
Madrid
A partir de ahora una operación de cataratas no sólo servirá para mejorar la visión de un paciente, sino que a través de ella también se podrá diagnosticar de forma temprana indicios de alzheimer y, de esta manera, acceder a un tratamiento precoz en personas que puede que, en ese momento, ni siquiera presenten síntomas.
Esto será posible gracias al primer método de detección de la enfermedad “premorten y exvivo” a través de los ojos, que es como se llama la nueva técnica desarrollada por la doctora Celia Sánchez-Ramos, y que consiste en analizar los cristalinos extraídos en estas intervenciones.
“La idea de crearlo partió de las investigaciones del profesor de la Universidad de Boston Lee E. Goldstein, quien demostró que los depósitos de péptidos betamiloides que se encuentran en mayor cantidad en un cerebro con alzhéimer no sólo se podían observar en el hipocampo de estas personas, sino que también eran visibles en su cristalino”, explica la propia Sánchez-Ramos, inventora del método y profesora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y candidata a los Premios Príncipe de Asturias. “Entonces se me ocurrió que se podían buscar estos indicios en los restos de cristalino que se desechan en las operaciones de cataratas, convirtiendo residuos orgánicos en muestras útiles”, continúa.
Así que, en colaboración con los Servicios de Oftalmología de varios hospitales y clínicas de la Comunidad de Madrid, desarrolló un método para contabilizar los niveles de determinados péptidos en estas “muestras”, primero con marcadores como los A-beta 40 y 42, después con otros como el A-beta 38 “que resultó de gran interés” y, tras probarla en una treintena de pacientes que se sometieron a operaciones, la registró. El objetivo es que la patente, cuya titularidad es de la UCM, se extienda a otros hospitales —por el momento a través de acuerdos individuales—, pueda llegar a otras comunidades autónomas y, en un futuro, pueda comercializarse. “El método está ya patentado y su generalización depende de las administraciones. Que se haga de oficio o no ya no depende de nosotros”, puntualiza.
Hasta el momento, el alzhéimer sólo se ha podido diagnosticar con seguridad una vez la persona ha fallecido o a través de técnicas invasivas. Ello significa que este método se convertiría en la primera prueba diagnóstica que puede detectar indicios de esta enfermedad de forma no invasiva en personas vivas y, encima, sin ningún tipo de efecto secundario.
No obstante, advierte Sánchez-Ramos, la técnica “puede facilitar mucho el tratamiento precoz, no sé si la detección precoz”, pues la prueba detecta indicios de la enfermedad cuando ya está presente. El objetivo, por tanto, estaría en alcanzar un abordaje temprano que permita frenar su avance en las primeras fases.
Rápido y barato
La prueba ya se ha llevado a cabo en más de 30 muestras de pacientes que se sometieron a operaciones de cataratas, la mitad de las cuales mostraron indicios de la enfermedad neurodegenerativa en distintos estadios. La clave, señala, está en determinar la proporción de péptidos que son indicadores de la presencia de esta patología y su fase de desarrollo.
Además de las ventajas ya mencionadas y evidentes, otra más que se puede apuntar es que se trata de un método rápido y barato. No se tarda más de un día y el coste además no es muy elevado “porque las pruebas de masas ya se utilizan pero con otras sustancias, como el líquido cefalorraquídeo”. Por ello su aplicación supondría un claro ahorro por parte del Sistema Nacional de Salud pues, como apuntó María Jesús Morala, portavoz de la Asociación Nacional de Alzhéimer AFALcontigo, se estima que el coste medio de una persona afectada por la enfermedad alcanza los 30.000 euros al año.