SNS/ Su desigual desarrollo regional y la nula interconexión entre los sistemas empañan el objetivo de implantarla en toda España durante 2011
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Aragón, Castilla-La Mancha y Navarra no completarán sus proyectos hasta 2012
En regiones como la madrileña o la valenciana está paralizada por falta de fondos
MÓNICA RASPAL
Madrid
Desde que comunidades como Andalucía, Extremadura y Cataluña comenzaron a desarrollar de forma pionera sus dispositivos de receta electrónica se vienen analizando los pros y contras de ésta para el sistema, que se concretan en una reducción de las visitas a las consultas de atención primaria y enfermería y un aumento del gasto sanitario, al menos en la primera fase de implantación.
Sin embargo, el desigual desarrollo autonómico de la e-receta (ver mapa) junto con la nula interconexión de entre los distintos sistemas son, tal y como han denunciado en varias ocasiones los colegios profesionales y las sociedades científicas, las principales barreras para que la extensión en todo el territorio sea una realidad en 2011, tal y como anunció la ministra de Sanidad, Leire Pajín, tras la aprobación de un decreto de receta en el que ni siquiera apremia a las regiones menos avanzadas a acelerar su puesta en marcha.
Proyectos paralizados
Además, en un contexto de ajustes económicos en el que no proliferan las subvenciones para su implantación, los proyectos se han paralizado en algunas autonomías como la madrileña y la valenciana. En el caso de la primera, ésta puso en marcha un programa piloto en 2009 en Rivas Vaciamadrid pero el retraso en la operatividad del nuevo sistema informático AP-Madrid —presente sólo en el 30 por ciento de los centros de salud, según la consejería— ha lastrado su desarrollo, como han señalado desde el Colegio de Farmacéuticos.
En cuanto a la Comunidad Valenciana, una de las pioneras en poner en marcha la receta sin papel —en Castellón está totalmente implantada— la “falta de fondos” también está impidiendo que se extienda a todas las farmacias de Alicante, tal y como ha denunciado Jaime Carbonell, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de esta provincia.
En fases más iniciales de implantación se encuentran regiones como Aragón —que inició el programa piloto en 2007 pero que hasta el año pasado no firmó el acuerdo para su extensión— Castilla-La Mancha —pendiente de cerrar “flecos” este mes para su funcionamiento en todas las provincias, según ha anunciado el jefe del área de Farmacia del Sescam, Ángel María Martín— o Navarra —que hasta mayo de 2010 no arrancó un programa piloto en la zona de Mendillorri—.
Todas ellas tendrán que esperar al menos hasta 2012 para completar sus proyectos, mientras que otras comunidades tienen previsto hacerlo realidad durante este año. Es el caso de Castilla y León —que se sumó a esta digitalización en enero de 2010—, Cantabria —con prueba piloto desde 2009—, Asturias —en fase de expansión desde julio del año pasado— y Euskadi —que lo inició en abril de 2010—.
En el polo opuesto se encuentran autonomías como la andaluza que fue la primera en comprobar de primera mano los beneficios de una herramienta que, desde sus comienzos en 2005, ya ha alcanzado prácticamente al 100 por cien de la población y que, gracias al programa informático de la historia clínica digital, Diraya, ha logrado reducir hasta un 20 por ciento las visitas de AP y un 10 las de especializada.
Porcentajes similares ha recogido en el Servicio Balear de Salud, que la introdujo en septiembre de 2006 con un plan piloto en Ibiza y Formentera y que ha visto cómo las consultas de primaria y enfermería se han ido reduciendo hasta un 22 y un 35 por ciento respectivamente lo que, según según sus representantes, está suponiendo un ahorro económico de más de 460.000 euros al año. En el caso extremeño —que completó la expansión de la e-receta en mayo de 2009— la consejera regional, María Jesús Mejuto, asegura que se han reducido un 50 por ciento las citas para consultas administrativas en los centros de salud pasando del 40,8 por ciento en 2008 al 20,8 por ciento en 2010, un freno a la burocracia que ha redundado en la calidad de la atención. El aumento del gasto farmacéutico —que se dobló— en esta comunidad se achacó en ese momento a la llegada del formato electrónico, aunque según Mejuto éste depende de muchas otras variables.
Beneficio para los crónicos
En cualquier caso, además de los profesionales del primer nivel, los pacientes con tratamientos de larga duración parecen ser los grandes beneficiados por esta herramienta que, para el consejero de Sanidad canario, Fernando Bañolas, también está fomentando el uso racional del medicamento, mejorando la farmacovigilancia y favoreciendo la conexión entre el médico de familia y el farmacéutico ante cualquier eventualidad.
Tras presentar el balance de un proceso que tiene previsto finalizar durante este febrero, Bañolas insistió en que la receta electrónica quizá no suponga un ahorro en gasto farmacéutico por sí misma pero sí en papel y en tiempo de burocracia, que en esta región ha reducido en alrededor de un 30 por ciento.