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La realización de perfiles genéticos y el uso de fármacos biológicos en terapias personalizadas, solos o en combinación con quimioterapia, son las claves en las que se basarán los futuros tratamientos contre el cáncer de mama. Estos avances, además de ahorrar costes a largo plazo, evitarán que muchas mujeres sufran recaídas y que, las que las sufran, puedan vivir más, cronificando su enfermedad.
Así lo asegura Hernán Cortés-Funes, jefe de Oncología Médica del Hospital 12 de Octubre y presidente del Congreso Internacional de Cáncer de Mama de Madrid que, además, apunta que la realización de perfiles genéticos, “no supera los 3.000 dólares” en EEUU
—donde las compañías de seguros la exigen antes de iniciar un tratamiento de quimioterapia— y los centros de investigación más avanzados “pueden hacerlo en horas” con las nuevas técnicas de secuenciación genética.
En España, Madrid ya los practica en algunos hospitales y es la comunidad que parece ha expresado su voluntad de adelantarse al resto de autonomías en su implantación. “Algunos hospitales madrileños ya realizan test de perfil genético, estamos tratando de introducirlos en más centros y la Dirección General de Hospitales de Madrid parece que quiere implantarlo en todos”, señaló.
En esta línea, un estudio realizado por un equipo internacional liderado desde el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge y el Instituto Catalán de Oncología ha descubierto una interacción clave entre la mutación en el gen BRCA1 en cáncer de mama y una proteína llamada RHAMM. Estas dos proteínas actúan en un mecanismo molecular, antes desconocido, que regula la polaridad de las células epiteliales. Así, han demostrado que BRCA1 y RHAMM controlan el desarrollo normal de las células epiteliales de mama; si uno o ambos genes presentan mutaciones, el desarrollo normal de las células mamarias se altera de manera que aumenta el riesgo de que aparezca un tipo específico de tumor.