La biopsia líquida (tecnología BEAMing) no sólo es un método más cómodo y menos invasivo para el paciente, sino que, además, permite identificar mediante un simple análisis de sangre mutaciones relevantes de los tumores de colon y recto que no son detectadas con la biopsia de tejidos. Ésta es la principal conclusión del estudio Correct, un ensayo fase III codirigido por Josep Tabernero, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Vall d’Hebron y director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO). En este estudio se analizó mediante biopsia líquida el ADN de 503 pacientes con cáncer colorrectal metastásico para detectar mutaciones de los genes KRAS, PIK3CA y BRAF. A los pacientes, que ya habían recibido diversas líneas de tratamiento, se les administró el fármaco regorafenib o placebo. Gracias a la biopsia líquida, los investigadores detectaron mutaciones en KRAS en el 69 por ciento de los pacientes (59 por ciento con la biopsia de tejidos). También detectaron que un subgrupo de 41 pacientes que habían recibido anti-EGFR presentaban mutaciones KRAS adquiridas durante el curso de su enfermedad. Y vieron que regorafenib es eficaz en pacientes con mutaciones KRAS y PIK3CA.
Como explica Tabernero, “muchas mutaciones se van adquiriendo con el tiempo, por el curso de la enfermedad o la presión de los fármacos”. Por eso es tan importante contar con un método que permite conocer la evolución a tiempo real de la patología. Además, como apunta este experto, “la sangre es el basurero del organismo, por lo que en ella se encuentra información de todos los lugares en los que puede estar el tumor”. Y no de un solo lugar, como ocurre con la biopsia de tejidos.