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14th Conferencia Mundial sobre Cáncer de Pulmón (IASLC)

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El estudio fase III Paramount, con pemetrexed en cáncer de pulmón no microcítico avanzado, es el primero en demostrar la eficacia de esta estrategia
| 2011-07-08T18:11:00+02:00 h |

Cecilia Ossorio

Enviada Esp. a Ámsterdam

La terapia de mantenimiento de continuación con pemetrexed (Alimta, comercializado por Lilly) se posiciona como una opción prometedora en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado no escamoso.

Lo avalan los resultados del estudio pivotal de fase III Paramount, que analizó la eficacia de esta medida tras emplear la combinación de premetrexed y cisplatino en primera línea.

Durante la 14º Conferencia Mundial sobre Cáncer de Pulmón, auspiciada por la Asociación Internacional para el estudio de esta neoplasia (IASLC, en sus siglas en inglés), Luis Paz-Ares, primer firmante del estudio y jefe de Oncología Médica del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, explicó que el ensayo logra su objetivo primario, pues incrementar la supervivencia libre de progresión (SLP) en un 38 por ciento. De momento, no hay datos maduros sobre supervivencia global.

En concreto, en este estudio participaron 939 pacientes con CPNM avanzado no escamoso que recibieron pemetrexed (500 mg/m2) en el primer día de un ciclo de 21) en combinación con cisplatino (75 mg/m2) como terapia de inducción. Aquellos en los que la enfermedad no había empeorado con este tratamiento, que presentaban un estado funcional de 0-1 (un total de 439), se randomizaron aleatoriamente para recibir pemetrexed de mantenimiento más un tratamiento de soporte óptimo, a base de vitamina B12, ácido fólico y dexametasona, o bien placebo más el mismo soporte.

La mediana de tiempo hasta la progresión fue de 3,9 meses en el primer grupo, frente a los 2.6 meses de la rama control, con una razón de riesgo del 0,64. La tasa de control de la enfermedad, que se evaluó seis semanas después de la aleatorización, fue del 71,8 por ciento en el grupo de pemetrexed, en comparación con el 59,6 por ciento en el de los que tomaron placebo.

En cuanto a efectos adversos, tanto los más graves (de grado 3 y 4) como los más leves fueron más frecuentes en aquellos pacientes tratados con pemetrexed. Las interrupciones debidas a ello fueron del 5,3 por ciento en este grupo frente al 3,3 por ciento con placebo.

Como explicó Paz-Ares, las guías de práctica clínica establecen el tratamiento de inducción en cuatro ciclos. En este caso, se seguirá administrando un número limitado de ciclos, hasta que el tumor vuelva a crecer, y se efectuará un TAC de control cada dos ciclos (cada seis semanas), siempre y cuando al final del cuarto ciclo el paciente presente control de enfermedad (disminución de tamaño de tumor o al menos estabilización) y no tenga toxicidad acumulada.

El problema de suspender el tratamiento es que cuando el tumor retoma su actividad puede influir demasiado en el estado de salud del paciente, que deja de ser candidato a un segundo tratamiento. Por ello, el experto señaló que, en las dos ramas, dos tercios de los pacientes continuaron recibiendo terapia tras la progresión.

En la actualidad, hay varios estudios en curso que comparan pemetrexed y bevacizumab versus la combinación de ambos.