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“No falta transparencia en los hospitales sino en las CC.AA. para conocer el gasto hospitalario”

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entrevista/ “El uso de los medicamentos en los hospitales se optimizaría midiendo los resultados en salud”, señala Poveda

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| lunes, 27 de septiembre de 2010 h |

josé garcía

Madrid

Fomentar el uso racional del medicamento. Éste es el futuro al que se dirige la Farmacia Hospitalaria en la próxima década. Así lo constata José Luis Poveda, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH). “Para ello, ya se está trabajando —explica— en tres ámbitos: la gestión propia del medicamento, la gestión del riesgo del circuito farmacoterapéutico y la gestión clínica de la farmacoterapia, esto es, cómo nos estamos integrando en los equipos multidisciplinares para proporcionar conocimiento a la optimización del tratamiento y la disminución de la iatrogenia”.

P. ¿Cuál son los objetivos inmediatos de la profesión?

R. Vienen delimitados por nuestra hoja de ruta, el proyecto 2020. Aspectos clave son incrementar la participación del farmacéutico en la utilización de la farmacoterapia individual, la integración de la farmacoterapia bajo principios de medicina basada en la evidencia, el liderazgo en las actuaciones para mejorar los sistemas de utilización de medicamentos, y la incorporación de las tecnologías para mejorar la calidad y la seguridad.

P. ¿Y los principales obstáculos?

R. Vienen marcados por un cambio de planteamiento profesional más orientado hacia el paciente. Nos centramos en la aplicación de la farmacoterapia en los pacientes más que en el conocimiento de los fármacos per se. Eso conlleva un cambio de actitud y de formación, pero también una reestructuración de recursos. Y en ocasiones los servicios de farmacia han incorporado en su cartera una serie de actuaciones profesionales que no siempre se han visto correspondidas con el incremento de recursos humanos.

P. En tiempo de crisis, ¿cómo se puede optimizar el papel del farmacéutico de hospital?

R. Curiosamente ahora se reivindica el papel del farmacéutico como agente activo en la utilización de la farmacoterapia cuando esto ha venido formando parte de su actividad de forma continua. Desde el punto de vista del uso racional de los medicamentos, el farmacéutico ha incorporado herramientas para la utilización y la selección de fármacos con los mejores criterios de coste-eficacia. Ha incorporado en cada uno de los procesos de la cadena esas herramientas: adquisición de medicamentos mediante procesos de competencia y desarrollo de equivalentes terapéuticos, en los procesos de distribución de medicamentos con dosis unitarias, disminuyendo costes y aumentando la calidad, y también incorporando y fabricando determinados productos con una reducción de costes importante.

P. La SEFH propuso a la Dirección General de Farmacia establecer un Observatorio del Medicamento para ver la variabilidad entre las comunidades y que ayude a mejorar y optimizar la farmacoterapia en los hospitales. ¿En qué punto está?

R. Es una propuesta que la Dirección General de Farmacia asumió como necesidad ante la falta de transparencia en este proceso. No es que no se conozca el consumo de medicamentos en los hospitales. Se conocen por unidad de hospitalización y por paciente. No falta transparencia por parte de los hospitales, sino por parte de los responsables autonómicos que parece que no tienen demasiado interés en comparar los costes de gasto hospitalario entre autonomías, teniendo en cuenta que hay resoluciones que están cambiando el patrón de prescripción a través de receta médica y a través del hospital, lo que no deja de ser ingeniería financiera para desviar el gasto que se estaba cuantificando a través de receta médica al hospital.

P. ¿Cómo se puede mejorar la optimización en el uso de medicamentos en los hospitales?

R. Hay muchos procesos que ya se están haciendo. Hablaría de intervenciones de primera generación, es decir, procesos cada vez más competitivos en la adquisición de medicamentos a través del desarrollo de equivalentes terapéuticos y políticas de intercambio terapéutico. También innovando en las políticas de adquisición a través de la gestión de riesgo compartido. Hablaría de intervenciones de segunda generación, cómo se están utilizando los fármacos y si realmente se usan para las indicaciones aprobadas y cómo mejorar la eficacia en términos de asegurar que los pacientes usen los fármacos que necesitan. Y se optimizaría también con el desarrollo de políticas de tercera generación, midiendo los resultados en salud.

P. ¿Existen muchas diferencias en la utilización de los recursos entre hospitales y entre distintos servicios de un mismo centro?

R. Es una realidad, pero no es diferente a la variabilidad médica. Lo importante no es esa variabilidad sino que existan prácticas que se desvían de los principios de medicina basada en la evidencia.

P. ¿Cómo se están incorporando las nuevas tecnologías en los servicios hospitalarios españoles?

R. A un ritmo más acelerado que en otros hospitales de mayor tradición tecnológica como los americanos, sobre todo en el proceso de prescripción electrónica asistida. En otros ámbitos, como los sistemas automáticos de dispensación, es diferente. El gran reto es incorporar tecnología que asegure el control de la administración y ahí estamos trabajando para validar modelos. Tenemos circuitos de prescripción electrónica, pero también sistemas de códigos de barra tipo Datamatrix que nos permite verificar si el paciente, el medicamento, el horario, la vía y el registro son los correctos.

P. ¿Cómo se puede incrementar la participación del farmacéutico en la optimización de la farmacoterapia individualiza?

R. Desde un punto de vista de trabajo multidisciplinar con una visión interdisciplinar. También se ha hecho una apuesta importante por el desarrollo de la farmacocinética y la farmacogenética en los servicios, que nos permite optimizar los tratamientos. El gran reto al que nos vamos a enfrentar en los próximos años es la medicina individualizada y una farmacoterapia cada vez más individualiza. Los servicios tienen que adecuar recursos y estructuras para personalizar más los tratamientos.

P. ¿Cómo se pueden aumentar las aportaciones científicas de los farmacéuticos de hospital?

R. Cada dos meses sale una media de 20 artículos originales en las tres revistas que se dedican específicamente a este campo. En total, son 120 artículos al año con una media de cuatro autores. Por tanto, entre un 25-30 por ciento de profesionales está publicando. Otra cosa son los factores de impacto, y nuestras revistas no se mueven en el ámbito de la medicina. Ahí estamos trabajando en dos ámbitos. Hemos mejorado la estructura de la revista y hemos creado una dirección de investigación para mejorar el conocimiento de lo que se puede hacer con el uso de los fármacos y con el desarrollo de plataformas que permitan la investigación multicéntrica.

P. ¿Abrirán un cisma competencial los fármacos de DH?

R. No. Esto no es una guerra entre farmacéuticos, es más una actuación profesional que debe ir orientada a mejorar la calidad de cuidados en los pacientes. Determinados tratamientos exigen un conocimiento del paciente y de su historia clínica, y es el farmacéutico de hospital quien debe realizarlos por su integración en el equipo, el conocimiento de la historia clínica no accesible al farmacéutico de oficina de farmacia, y por la corresponsabilidad en los resultados de los pacientes.Otra cosa es el componente económico, que sí existe, pero habría que preguntar a quien ha tomado la decisión de transferir un conjunto de recursos o de pacientes para la dispensación hospitalaria y no ha transferido los recursos para garantizar la asistencia.

P. ¿Cómo valora que se empiecen a publicar los datos del gasto hospitalario a partir de 2011?

R. Es importante, pero no sólo el gasto. Hay que tener claros cuáles son los indicadores que vamos a medir. Los hospitales son muy diferentes y es importante hacer conjuntos homogéneos que nos permitan comparar los hospitales en función de la complejidad y el tipo de tratamiento.

P. ¿Qué ha motivado la subida de la factura farmacéutica hospitalaria en los últimos años?

R. La factura intrahospitalaria no está subiendo, suben los costes de ambulatorización y de pacientes externos. Es imposible que el gasto no crezca cuando los pacientes externos se han multiplicado por tres. En el Hospital La Fe, por ejemplo, suponen un 50 por ciento del gasto. Además de la demanda, está la parte relacionada con la incorporación de nuevas tecnologías para tratar enfermedades. Avanzamos terapéuticamente, tratamos a pacientes que antes no tenían terapia y cronificamos tratamientos en patologías como el VIH. Por tanto, aquí hay que diferenciar qué está aumentando y por qué.