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Ojo Clínico: Extraños compañeros de cama

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Julio Zarco es presidente del Consejo editorial de GACETA MÉDICA. Blog ‘Ser médico’ - www.juliozarco.com Es algo que se está convirtiendo en cotidiano en la sanidad y en la política de nuestro país, aunque en estos días se está poniendo más de manifiesto si cabe, debido a la “fiebre colegial”. Son muchos los que piensan que pueden erigirse en representantes de los médicos. Para ello todo vale. Y es que la política hace extraños compañeros de cama y por lo que se deja ver en algunos programas, ¡no importa con quien vayas en una candidatura, si el objetivo principal es ganar! Hace ya algunos lustros nuestro querido D. Gregorio Marañón, el mayor exponente del pensamiento liberal español, decía que “ser liberal no es una opción política, sino una actitud personal”, actitud donde los medios eran tan importantes o más que los fines. En la carrera colegial por conseguir conquistar los colegios profesionales, como actualmente el de Madrid o el de Murcia, la tesis del bueno de Don Gregorio no se puede aplicar, pues aquí vemos que vale todo, basándose en la fragilidad de memoria del ser humano y en esa peculiaridad psicológica que afirma que aquello que quieres olvidar, el cerebro lo reconstruye y esa reconstrucción siempre será a imagen y semejanza de no dañar la integridad afectiva y moral del que la ejecuta. En la carrera por la presidencia de un colegio (aunque podríamos generalizarlo a cualquier otro sillón de cualquier otro organismo, institución...), se evidencia una tendencia a que en las listas se presenten cabezas de serie, que siguen ostentando cargos sindicales de importancia, o incluso la pertenencia en el liderazgo de otras instituciones, sociedades científicas u organismos con objetivos que en principio deberían ser muy diferentes. En varias ocasiones desde mi blog y mediante esta tribuna voy denunciando estos y otros hechos que perturban al sector y sus organismos de liderazgo, y es que parece que los presupuestos éticos y estéticos de los individuos se han volatilizado. De esta suerte de relativismo moral, que no deja de ser un fiel reflejo del resto de la sociedad y del universo, se pone de manifiesto que los “pseudos-líderes” del sector sanitario, salvando honrosas excepciones, siguen tratando de perpetuar su cargos, de aferrarse al sillón, haciendo extraños mestizajes con diversos puestos en otras estructuras para conseguir, no una mayor representatividad, sino un mayor poder, sin ser conscientes de que la representatividad se consigue con capacidad de liderazgo, no con el acumulo de poder. Y así vemos a aspirantes a presidentes de colegios profesionales que a su vez son presidentes de sociedades científicas, y además responsables regionales de su sindicato. Claro esperpento que ya en sus sátiras nos anunciaba Valle-Inclán y más académicamente Miguel de Unamuno y Gregorio Marañón. Y yo me pregunto, ¿dónde están los grandes principios morales y éticos del ser humano, los compromisos y las convicciones? ¿A quién corresponde velar por la ética y deontología de estos acontecimientos? Conductas como éstas ponen de manifiesto que tenemos que sanear el sector, que se deberían revisar las “incompatibilidades” para la ocupación de algunos sillones. Claro que, si los responsables de hacerlo son los mismos implicados... ¡Así nos va! | viernes, 11 de mayo de 2012 h |