Julio Zarco es presidente del Consejo editorial de GACETA MÉDICA. Blog ‘Ser médico’ - www.juliozarco.com En estas últimas semanas hemos asistido a un Consejo de Ministros que todo el sector estábamos esperando, pues se había anunciado por parte del Ejecutivo la aparición de ajustes en sanidad, en relación con lo ya anunciado por la ministra Mato. El ministro de Economía, junto a su colega de Sanidad y apoyados por el áulico José Ignacio Echániz, han estado preparando a la sociedad española para que los ciudadanos comprendamos que, si queremos una sanidad universal y de calidad, debemos de realizar ciertos ajustes, que preserven los servicios sanitarios y que no rompan la equidad del sistema. Desde esta tribuna he creído conveniente resaltar la valentía del Gobierno para tomar decisiones e identificar las bolsas de ineficiencia y cuáles deberían ser los reajustes sociosanitarios. También he denunciado en muchas ocasiones que se debe de tener una interlocución fluida y continua con el sector sanitario para, apoyándose en el mismo, tratar de conseguir, desde el diálogo y liderazgo, esa tan esperada reorientación del modelo. Por eso he defendido el reajuste del pago de fármacos en función de las posibilidades económicas de cada individuo, y también en función de otra serie de variables sociosanitarias, como el tipo de patología, el grado de dependencia que ésta ocasiona, estructura familiar, apoyos de la red social y, en definitiva, las múltiples variables sociológicas que siempre están ausentes en las reflexiones sanitarias de nuestro país. En este momento nos encontramos con que lo anunciado por el Gobierno no se corresponde exactamente con lo previsto. Se ha seguido ignorando al sector sanitario, pues no se ha pedido un análisis, ni consulta con los interlocutores válidos, que de forma seria analicen lo realmente necesario para nuestra Sanidad, y que no concluyan con “arrimaremos el hombro si los recortes no afectan a mi estructura”, ya sea ésta la formación, los liberados sindicales... Se regulan una serie de medidas, a través de un real decreto que, desde un punto de vista aséptico y apartidista, dejan mucho que desear, pues huyen de los cambios estructurales que el sector necesita, para volver de manera reiterativa y obsesiva, a meter tijera en prescripción farmacoterapéutica y en una serie de servicios sanitarios, relativamente cruciales para la sostenibilidad del sistema sanitario. Por el contrario, nada se ha consensuado con el sector y con el resto de partidos políticos con respecto a temas básicos de la matriz estructural, como la importancia de la atención primaria, la reorientación de la asistencia a los pacientes crónicos, el cambio de roles profesionales, la incorporación de otros profesionales a la atención publica de servicios, la cooperación publica-privada, el reconocimiento de los profesionales priorizando la capacitación, la excelencia y el desarrollo profesional, etc. La lista de oportunidades perdidas es extensa. Por ello, desde esta tribuna y volviendo a reiterar mi convicción en la necesidad de apoyo y colaboración por parte de los profesionales, insisto en la necesidad de facilitar aquellos cambios que generen estructuras sólidas, modernas y flexibles en un sistema sanitario único, y reivindico que no es bueno ni deseable utilizar la sanidad pública para recaudar dinero única y exclusivamente cara a las arcas del Estado. Lo que el sistema sanitario necesita es modernizar su estructura y reorientarla hacia la excelencia. | viernes, 04 de mayo de 2012 h |