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Osatzen pide que la asignatura y prácticas de MFyC sean obligatorias en medicina

Que la asignatura de medicina familiar y comunitaria y las prácticas de la especialidad sean obligatorias para todos los alumnos de la carrera de medicina de la Universidad del País Vasco fue uno de los temas que centró las jornadas de la Sociedad Vasca de Medicina de Familia y Comunitaria (Osatzen) 2016, tal y como comentó a GM el presidente de esta sociedad, Iñaki Martínez Nimatuj, en el marco de este encuentro.

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Almudena Fernández Madrid | viernes, 11 de marzo de 2016 h |

Que la asignatura de medicina familiar y comunitaria y las prácticas de la especialidad sean obligatorias para todos los alumnos de la carrera de medicina de la Universidad del País Vasco fue uno de los temas que centraron las jornadas de la Sociedad Vasca de Medicina de Familia y Comunitaria (Osatzen) 2016, tal y como comentó a GM el presidente de esta sociedad, Iñaki Martínez Nimatuj, en el marco de este encuentro. De este modo esperan que esta facultad converja con lo que están haciendo ya otras universidades en España y que está implantado en otros países europeos.

En esta línea, Martínez aseguró que al ser actualmente este tipo de asignaturas optativas, en muchas ocasiones hay alumnos que no tienen la posibilidad de cursarlas aunque las soliciten específicamente.

Otro de los temas fundamentales de la jornada fue la precariedad laboral que, tal y como señaló el presidente de Osatzen, se abordó desde varios puntos de vista, incluido el personal estatutario fijo, que encuentra dificultades para poder acudir a actividades formativas. Esto se debe a que no se les sustituye en su puesto de trabajo, porque se le deniega el permiso o porque ir implica que su carga de trabajo quede en manos de sus compañeros y, en los centros de salud grandes, “se difumina más” la sobrecarga, pero en el caso de los pequeños en los que solo trabajan dos facultativos, es inasumible.

Por otro lado, se ahondó en la precariedad de los médicos temporales, que es “la reivindicación principal”, algo que “parece que forme parte ya del sistema sanitario” de la región: que los profesionales firmen un contrato por días o por semanas. Puso como ejemplo de la rutina que siguen muchos de estos facultativos el tener que estar pendiente del teléfono a las ocho de la mañana para ver si lo llaman para trabajar ese día, si no es así, comer a las 12 por si fuese citado para trabajar en horario vespertino, y así organizar su día tras día, una rutina que puede durar “meses y años” y se hace “insostenible e insoportable desde el punto de vista de la conciliación familiar, de mantener las amistades, etcétera”.

En este sentido incidió en que, además, las condiciones en las que se prestan estas sustituciones no suelen ser las más propicias, pues el médico suele llegar tarde ya que no se le avisa con suficiente tiempo, lo cual genera susceptibilidades y, además, en algunos centros de salud se le asignan a esa persona las labores que no quieren el resto de facultativos, tales como las guardias o las visitas domiciliarias.