Cataluña/ El experto desarrolló los indicadores de calidad asistencial catalanes
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C. Ossorio
Barcelona
Ángel Vila-Córcoles es médico de familia y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Es el padre de los indicadores que sentaron la base del actual estándar de calidad asistencial que rige el Instituto Catalán de la Salud (ICS), uno de los motivos por los que esta empresa pública le ha premiado por su trayectoria investigadora.
Pregunta. Usted es responsable del origen del estándar de calidad asistencial (EQA) vigente hoy en el Instituto Catalán de la Salud.
Respuesta. En el año 2001 publicamos un artículo sobre la morbimortalidad evitable en atención primaria. Recogía datos bibliográficos de estudios extranjeros donde se evaluaba la efectividad de intervenciones propias del primer nivel asistencial. En aquel momento recopilamos diez, como el tratamiento con aspirina en pacientes con alto riesgo cardiovascular, consejos para dejar de fumar, control de la hipertensión, tratamiento con estatinas, la vacunación antigripal, antitetánica y antineumocócica... Calculamos el número necesario a tratar (NNT) para evitar un caso o una muerte y establecimos un indicador en base a los pacientes que estaban detectados y tratados de cada patología.
P. ¿Y valoraban también la calidad de vida del paciente?
R. A partir de ahí, desarrollamos un indicador que recogiera más intervenciones, porque en el primero nos centrábamos básicamente en tratamientos de efectividad demostrada que redujesen muertes. Añadimos estrategias, hasta un total de 17, que podían mejorar la calidad de vida del paciente. Así nació el EQA17, un índice sintético de calidad asistencial que publicamos en la Revista Española de Salud Pública en 2006. Un indicador de base 100 sobre el que ponderábamos, dándole más o menos puntuación a cada uno de los subindicadores en función de la frecuencia y la gravedad de la patología. Así, la vacunación antitetánica se ponderaba muy poco y el tabaquismo era una de las que más puntuaba.
P. ¿Cuántos indicadores recoge el EQA actual?
R. En estos últimos años ha evolucionado mucho e incorpora 50 indicadores que utiliza el Instituto Catalán de la Salud para sus acuerdos de gestión. Nosotros desarrollamos el protoindicador, que tomaron de base para que una comisión de expertos lo desarrollase.
P. A su juicio, ¿han mejorado los resultados en salud desde que se valoran tantos indicadores?
R. Depende de cómo se midan los resultados. Éste es un problema eterno. Se puede medir la no salud. Desde que se ha puesto en marcha, sí que es cierto que el indicador EQA ha ido mejorando anualmente, en cuanto a la puntuación que los médicos y los centros de salud van obteniendo. Pero no podemos afirmar que eso se correlacione con una disminución directa de morbi-mortalidad. Entonces, tenemos indicadores de proceso, indicadores de resultado, e indicadores intermedios, que permiten predecir un resultado positivo si realizas bien el proceso.
P. ¿Qué puntuación le daría a la AP catalana del 1 al 10? ¿Y a nivel estatal?
R. Yo le daría un 9. Pero a toda la atención primaria de España. Hay alguna peculiaridad de cada autonomía, pero en su conjunto es de gran calidad.
P. ¿Qué falla entonces?
R. A mi juicio, la hiperfrecuentación. A pesar de que se ha mejorado mucho la gestión de las visitas administrativas, reduciendo el tiempo destinado a cuestiones burocráticas, en muchos centros de primaria, sobre todo los urbanos en ámbitos socioeconómicos más bien deprimidos, hay mucha demanda asistencial por cuestiones no puramente médicas, sino sociales o psicológicas.
P. ¿Cómo controlaría este problema?
R. En mi opinión, para controlar un poco la hiperfrecuentación habría que establecer un mínimo copago. Que costase dos euros cada visita, por ejemplo. Así también se concienciaría a la población sobre el valor que tiene la consulta, las prestaciones, las recetas... porque cuando las cosas parecen totalmente gratis, la demanda es difícil de regular.
Pondría un precio totalmente asumible. Los políticos se están resistiendo a hacerlo, pero convendría como soporte y financiación del sistema, para optimizarlo.
P. Las patologías crónicas y las vacunas también forman parte de su carrera investigadora.
R. El estudio de la prevalencia de los trastornos crónicos constituye la primera fase de mi etapa investigadora. Hicimos la primera encuesta de salud de ámbito comarcal que se hizo en Cataluña en el año 1991. En la actualidad estoy centrado en la investigación sobre vacunas, especialmente la antigripal y la antineumocócica, para estudiar la efectividad de las campañas de vacunación.