Que reforzar la comunicación médico-paciente mejoraría la adherencia a los tratamientos y estilos de vida en los pacientes con enfermedades cardiovasculares (ECV) fue una de las conclusiones que se puso sobre la mesa durante la 8ª Jornadas Cardiovasculares de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), que se celebró en Santander.
En el marco de este encuentro, Ángel Díaz, presidente del Comité Científico del encuentro, explicó a GM que es también fundamental para mejorar la cumplimentación terapéutica el disponer de fármacos que los pacientes puedan interpretar como seguros, que tengan pocos efectos secundarios y pocas interacciones. Además, médicos y enfermeras deben “chequear esto constantemente”, preguntándoles cada vez que acuden a consulta cómo toman la medicación, qué barreras existen cuando no la toman, las dificultades que encuentran, si ha surgido algún efecto secundario, si la medicación supone una mejoría para su enfermedad o, por el contrario, un agravamiento por la aparición de efectos secundarios o interacciones para su salud. Si se conjugan todos estos elementos teniendo en cuenta las preferencias del paciente e individualizando los tratamientos, se pueden mejorar mucho la adherencia y el cumplimiento por parte del paciente.
Vicente Pallarés agregó que la comunicación tiene siempre que ser muy buena, no solo con el paciente y con otros médicos, sino también con los gestores. Además, incidió en la necesidad de disponer de más tiempo en consulta y, en algunos sitios, de mejorar la dotación para seguir avanzando, pues se han dado pasos en los últimos años pero todavía se está “lejos del manejo muy óptimo de la enfermedad”.
Ambos expertos hicieron hincapié en que el médico de familia tiene un papel protagonista tanto en la prevención primaria como en la secundaria y en el seguimiento del paciente tras un infarto o ictus para evitar que el evento vuelva a repetirse.
Durante las jornadas se dio a conocer también una nueva herramienta de medición del riesgo lipídico, Liposcale, que ayudará a un mejor cálculo del riesgo cardiovascular en las consultas de AP y permitirá el análisis cualitativo de las lipopartículas, según aseguró Díaz.
Por último, el presidente del Comité Organizador ha anunciado la presentación de los datos de los primeros 3.500 pacientes incluidos en el Estudio Ibercan, que analiza tanto la incidencia como la prevalencia de los diferentes factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, así como el desarrollo de este tipo de eventos en la población adulta española atendida en atención primaria.