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España está a la cola de Europa debido a una corriente de "opiofobia"
Nuevas formulaciones como el spray nasal son muy efectivas en dolor irruptivo
C. Ossorio
Barcelona
España está muy por debajo de la media europea en lo que respecta al uso de opioides para el tratamiento del dolor. Del total de analgésicos, los opioides se utilizan en un 1 o 2 por ciento aproximadamente, frente al 20 por ciento de los países nórdicos, según explicó a GM Margarita Puig, presidenta de la Sociedad Catalana del Dolor y vicepresidenta de la Sección de Dolor Agudo Crónico de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (Sedar).
"Esto quiere decir que no hacemos el tratamiento del dolor de la manera que está demostrada que funciona, y prueba de ello es que la Organización Mundial de la Salud mide el consumo de opioides como una de las formas para valorar cómo se efectúa la analgesia en un país", apuntó, haciendo alusión a la "opiofobia" que se ha instaurado a lo largo de los años en nuestro país, tanto por parte de los profesionales médicos como por los pacientes.
Por ello, uno de los objetivos en el Simposio Internacional de Actualización en el Uso de Opioides en el Dolor agudo, crónico e irruptivo, celebrado en Barcelona, fue eliminar todas las dudas y evitar las barreras ligadas a la sospecha de la adicción. Si el uso de estas sustancias está muy extendido en pacientes oncológicos, hay otros con dolor muy intenso, como dolores crónicos de espalda o neuropáticos, que se podrían beneficiar de esta terapia y no lo hacen.
En lo referente a novedades en el tratamiento, lo más destacado son las nuevas vías de administración, como el spray nasal o los comprimidos que se ponen en la mucosa bucal, unas formulaciones de efecto analgésico corto pero inmediato, indicado para dolor irruptivo que se usan puntualmente, añadidos a la terapia habitual.
A falta de nuevos opioides mayores, sí surgen medicamentos combinados de opioides con otros analgésicos, o bien combinados con un antagonista que evita el estreñimiento ligado a esta terapia. En cuanto a la asociación de dos opioides, Elena Català, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y Secretaria de la Sociedad Catalana del Dolor, explicó que se está viendo que su utilización es eficaz y segura desde una base preclínica, en concreto, desde su experiencia, con dos opioides semejantes de liberación retardada. Ahora bien, lamentó que no se sabe qué asociaciones son las más efectivas porque no hay evidencia científica sobre ello. "Se requiere que la combinación de dos opioides se estudie en profundidad para saber si su utilización sería válida para un grupo de pacientes seleccionados", declaró.
Por otro lado, Català moderó una mesa sobre la hiperalgesia opioide en el periodo postoperatorio. Hoy en día se está estudiando si el opioide puede, en ciertas circunstancias, provocar nocicepción en lugar de evitarla. Esta hipótesis surgió a raíz del uso de remifentanilo para anestesia, puesto que después los pacientes sentían más dolor del esperado.
Receptor opioide MU
Por otro lado, se trató sobre el 10-20 por ciento de la población que responden menos a los opioides debido a que presentan un polimorfismo en el receptor opioide MU. Y otras personas, aunque esto es muy poco frecuente, según puntualizó Puig, tienen una mutación en la enzima del hígado que destruye la codeína, y también son peores respondedores.