Un estudio publicado recientemente en el ‘Journal of Clinical Investigation’ identifica la disminución de la proteína Dream y el aumento de la actividad del factor de transcripción activador 6 (ATF6) como claves en una nueva vía de neuroprotección en la enfermedad de Hungtington, una patología poco frecuente que padecen entre 3.500 y 4.000 personas en España y alrededor de 50.000 en Europa.
En concreto, en este trabajo se comprobó el efecto de repaglinida, que bloquea la interacción entre Dream y ATF6 y aumenta la acumulación nuclear de esta proteína y su actividad como factor de transcripción.
“La molécula que hemos utilizado en el estudio con ratones tiene el atractivo de que se lleva utilizando desde hace 20 años en clínica humana y ha demostrado retrasar la aparición de la enfermedad y enlentecer su progresión”, afirma José Ramón Naranjo, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC) y del Ciberned y miembro del Comité Científico Asesor de la Fundación CIEN.
Presente y futuro
“Actualmente, lo que estamos estudiando son nuevas moléculas que actúen como repaglinida —con el mismo mecanismo—, pero que sean más potentes para inhibir Dream y potenciar ATF6, más eficaces y con un efecto que tenga más larga duración”, añade. Esta idea es a largo plazo (unos cinco o seis años), no obstante, el experto asegura que si se llevase a cabo el ensayo clínico en humanos y se observasen resultados positivos, habría que utilizar esta molécula para el tratamiento de la enfermedad.
“Estoy en contacto con neurólogos de la Comunidad de Madrid y es cuestión de que se defina un protocolo de ensayo clínico, se agrupe a una serie de pacientes para hacer el estudio comparativo de repaglinida versus placebo y otros hipoglucemiantes diferentes, por lo que creo que antes de verano podremos tener un ensayo clínico organizado a escala pequeña”, comenta Naranjo.