Enrocar, jaquear, bloquear o coronar son algunas de las tácticas que José Tomás utilizó durante sus campeonatos escolares de ajedrez. Comenzó de niño y decidió dejarlo para hacer su gran jugada, ser médico. Además, este pediatra no sólo se conforma con viajar por medio mundo, sino que además se atreve a mover ficha con la cooperación.
Pregunta. ¿De dónde te viene la afición por el ajedrez?
Respuesta. En mi casa siempre ha habido bastante afición. Mi padre que era médico leía ‘Jano’, donde venían problemas de ajedrez que siempre resolvía. Con doce años me apunté a un campeonato escolar y lo gané. Así que empecé a jugar en campeonatos escolares hasta los 17 años, cuando hice COU y lo dejé, porque tenía claro que quería estudiar medicina.
P. ¿Y ahora?
R. Ahora mi única ilusión es que mis hijos aprendan un poco. Lo he intentado con los dos mayores, sin éxito ninguno, y con el pequeño he tenido un poco más de suerte, le gusta un poco más.
P. Otra de tus aficiones es viajar... ¿Por dónde te mueves?
R. Antes de tener hijos, mi mujer y yo viajábamos bastante. Después continuamos haciendo viajes, eso sí, más cortos de lo que acostumbrábamos.
P. El debate de las vacunas entró en la partida antes del verano, ¿cuáles han sido las tácticas de este juego?
R. Creo que la primera dificultad viene del hecho de que haya tantos calendarios vacunales en un país tan pequeño como España. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, tenía uno de los calendarios más avanzados y en la época de crisis han puesto el de mínimos. Desde el comité asesor de vacunas nos hemos encargado de buscar las ventajas y beneficios e inconvenientes de las vacunas, y consideramos que se deberían recomendar todas, incluso las que habían retirado. En España algunas de las vacunas deberían ser obligatorias.
P. ¿Qué movimientos se están dando en la especialidad?
R. Se está haciendo mucho. Aunque también estamos en un limbo en cuanto al reconocimiento de las especialidades. Se está dando un paso en adultos con el Área de Capacitación Específica (ACE) para las infecciosas y en pediatría no están reconocidas las especialidades pediátricas. Vamos poco a poco. Tenemos una sociedad científica y creo que somos un grupo de pediatras-infectólogos que trabajamos bastante unidos y tenemos bastantes proyectos de investigación.
P. ¿Es bueno un ACE?
R. Creo que sí, pero esto retrasa mucho el proceso.
P. Y los profesionales ¿están en modo ‘enroque’?
R. No, tenemos un caparazón enorme. Han intentado que nos enroquemos bastantes veces, pero no lo han conseguido, con privatizaciones...
P. Si la sanidad fuera el rey en el tablero, ¿está el rey ahogado?
R. Creo que no, que la sanidad goza de muy buena salud pero que requiere de una vigilancia continua. Hay que mantener la guardia continuamente, y no despistarse ni un segundo porque te darán todas en el mismo carrillo. La administración, desde luego, no es de fiar en este sentido y hay que luchar contra ello, y hay que mantenerse enrocado en el sentido positivo. Para ello la mejor defensa es estar unidos.
P. Por cierto, hablando de resultados, ¿es más fácil ganar una partida que coordinar el Instituto del Niño y del Adolescente (INA)?
R. Depende del adversario. Hay partidas difíciles y otras que están ya perdidas de antemano. En este caso no somos rivales, vamos todos en el mismo barco, pero sí que hay que navegar para que el viento sople a favor.
P. ¿Qué tácticas está siguiendo el INA?
R. Estamos unidos, con generosidad. Hay que remar en la misma dirección.
P. ¿En qué momento de la jugada está la sanidad?
R. Está en buen momento porque cuenta con unos profesionales excelentes. El sistema MIR es uno de los más exitosos, pero de nuevo hay detrás alguna posibilidad de que el MIR se rompa y es un peligro.
P. ¿Tiene rival la sanidad?
R. Ahora mismo se está jugando una partida de ajedrez entre la sanidad pública y privada.
P. ¿Quién gana?
R. La pública ha partido con mucha ventaja y vamos ganando, pero hay que vigilar.
¿A quién le harías un jaque? Ya hemos hecho varios... La marea blanca fue un buen ejemplo. El jaque hay que darlo continuamente.
¿Viaje a la vista? Mis viajes están ligados a la cooperación. De momento no hay nada a la vista.
¿Próximo movimiento? Apuesto fuerte por la docencia, una de las piedras angulares de este hospital.
¿Cuál ha sido tu mejor partida? Sin duda, mi mujer y mis hijos.