La intervención quirúrgica para la hiperplasia de próstata es un método seguro y efectivo que permite al 90 por ciento de los pacientes conservar la función eréctil e incluso mejorarla en algunos casos, según han concluido los expertos reunidos en la II Jornada de Actualización de la Hiperplasia Benigna de Próstata, de la Clínica La Luz (grupo Quirónsalud).
“Muchos pacientes siguen teniendo temor por las consecuencias de una operación de este tipo en su esfera sexual pero realmente no tienen que preocuparse. Nuestra experiencia indica que la gran mayoría mantiene la función eréctil que tenía antes de la intervención, e incluso hemos observado que en torno a un 10 por ciento la mejora”, ha explicado el director de la jornada y especialista del Servicio de Urología de la Clínica La Luz, Javier Romero Otero.
Tras la operación, una vez realizada la vaporización o enucleación de la próstata, la mayoría de los pacientes dejan de eyacular, “pero llegan al orgasmo igual que lo hacían antes y el placer es el mismo; otra cosa es que ya tengan disfunción eréctil establecida antes de la intenvención”, ha precisado Romero.
La cirugía abierta sigue siendo la técnica de elección en la mayoría de centros sanitarios, sobre todo en próstatas grandes, ya que “consigue mejores resultados funcionales y efectos más perdurables en el tiempo, pero es muy agresiva, ya que al abrir el abdomen tiene un alto porcentaje de transfusiones y puede haber complicaciones en forma de sangrado”, ha explicado el especialista.
Para evitar estos efectos también se utiliza la opción de distintos tipos de láser, “mínimamente invasivos pero que requieren de un importante adiestramiento por parte de los especialistas”. El láser verde es el más extendido. “Vaporiza” la próstata, eliminando el tejido y evitando el sangrado mediante fotocoagulación simultánea de los vasos sanguíneos, aunque tiene el inconveniente de que con el tiempo el tejido prostático vuelve a crecer.