No hay una única manera de clasificar el dolor, ni tampoco una única forma de tratarlo. Lo que sí está claro es que cuanto más se conozcan sus mecanismos fisiopatológicos, más adecuada será la opción que se administre a cada paciente, como asegura Carmen Perezagua Marín, del Servicio de Oncología del Hospital de Henares (Madrid), quien además remarca que para establecer un protocolo de actuación y prescribir la mejor alternativa para cada persona no hay que olvidar que ‘el dolor es lo que el paciente dice que siente, no lo que el médico piensa que es o espera que sea’.
Pregunta. ¿Se conocen las bases fisiopatológicas de cada subtipo de dolor?
Respuesta. Existen diferentes tipos de dolor que clasificamos en: nociceptivo (somático o visceral), neuropático, mixto (nociceptivo y neuropático) y el dolor psicógeno y psicosocial. Todos ellos pueden clasificarse según su duración en dolor agudo o crónico. Cada uno tiene su base fisiopatológica y, para cada uno de ellos, existe un tratamiento o combinaciones de tratamiento adecuadas. Por lo tanto, es importante saber ante qué subtipo de dolor nos encontramos para poder tratarlo de la manera más adecuada.
P. ¿Cuáles son las principales características del dolor que presentan los pacientes oncológicos?
R. El dolor del paciente oncológico suele ser dolor crónico, multifactorial y mixto con episodios de exacerbación transitoria diaria (dolor irruptivo). El dolor para el paciente oncológico significa un mal pronóstico de su enfermedad, una disminución de su autonomía personal y su calidad de vida. Esto hace que el dolor del paciente oncológico también tenga un componente psicosocial muy importante.
P. Entre sus pacientes oncológicos ¿es frecuente encontrar dolor intenso de carácter mixto?
R. El dolor es el síntomas más frecuente y más temido por el paciente oncológico. Estos pacientes presentan con cierta frecuencia dolor crónico e intenso. El dolor del paciente oncológico puede estar producido por el propio tumor, por el mismo tratamiento oncológico o por enfermedades o complicaciones asociadas. Además suelen presentar dolor de carácter nociceptivo y de carácter neuropático, es decir, mixto, que complica su diagnóstico y tratamiento.
P. ¿Qué opciones existen hoy en día para tratar el dolor crónico intenso de etiología mixta?
R. La primera opción para el tratamiento del dolor del paciente oncológico es farmacológica con analgésicos, el segundo o tercer escalón, los corticoides, AINEs, antidepresivos y anticonvulsivantes. Afortunadamente, cada vez existen más opciones para el tratamiento del dolor. Aparecen nuevas formulaciones con posologías más cómodas, distintas vías de administración y tratando de minimizar al máximo los posibles efectos secundarios.
P. A la hora de seleccionar un tratamiento para sus pacientes oncológicos, ¿por qué criterios se guía?
R. Para seleccionar el tratamiento más adecuado realizamos las pruebas diagnósticas necesarias para tratar de saber la etiopatogenia del dolor y mediante escalas de cuantificación la intensidad del mismo. No debemos de olvidar que ‘el dolor es lo que el paciente dice que siente, no lo que el médico piensa que es o espera que sea’. Con estos parámetros tratamos de buscar el tratamiento más adecuado para cada paciente.
P. ¿Qué cifras se manejan sobre el cumplimiento terapéutico de estos pacientes?, ¿qué se puede hacer para mejorarlo?
R. En general el paciente oncológico es un paciente cumplidor. Estamos hablando de dolor, y a nadie le gusta sufrir, por lo que suelen presentar una buena adherencia al tratamiento prescrito.
P. ¿Considera tapentadol como una alternativa para estos pacientes?, ¿por qué?
R. Por supuesto que considero tapentadol como opción para el tratamiento del dolor en el paciente oncológico. Como ya he comentado anteriormente, el dolor del paciente oncológico es con gran frecuencia mixto (nociceptivo y neuropático). Tapentadol, por su mecanismo de acción dual, agonismo mopioide (MOR) e inhibidor de la recaptación de noradrenalina (NRI) actúa de forma sinérgica y complementaria en el tratamiento del dolor crónico nociceptivo y neuropático.
P. ¿Lo considera un fármaco eficaz y bien tolerado? ¿Qué ventajas destacaría frente a otras opciones terapéuticas?
R. En general, sí, se trata de un fármaco bien tolerado. No se nos debe olvidar que pertenece al grupo de los opioides mayores y ,sin embargo, en los ensayos clínicos cuando se ha comparado frente a oxicodona presenta menos efectos a nivel del SNC, cefalea y mareos, y menos efectos gastrointestinales, náuseas, vómitos y estreñimiento. Esto último constituye su principal ventaja frente a otros opioides mayores. Más eficacia en especial frente a dolor mixto y menos efectos secundarios.
P. ¿Cuáles son sus principales beneficios para los pacientes?
R. El principal beneficio sería mayor eficacia para el tratamiento del dolor mixto, con menos efectos secundarios respecto a otros opioides.
P. ¿Cuáles son las asignaturas pendientes en el campo del dolor y, concretamente, del oncológico?
R. En los últimos años han surgido nuevas vías y pautas de administración de analgésicos de tercer escalón, lo que ha facilitado su uso e incrementado la adherencia del paciente al tratamiento, pero todavía quedan dificultades sin resolver. El dolor en el paciente oncológico es mixto con gran frecuencia, lo que nos obliga a utilizar varios fármacos, sería ideal el poder administrar un solo fármaco para el tratamiento de este tipo de dolor, así como la posibilidad de poder disminuir los efectos secundarios de estos fármacos.
Para seleccionar
el tratamiento,
se hacen pruebas que permitan conocer la etiopatogenia del dolor”
Tapentadol presenta menos efectos a nivel de SNC, cefalea y mareos que oxicodona”