Farmacogenética/ CNIO Frontiers Meetings
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E. S. Corada
Madrid
El desarrollo de las nuevas tecnologías genómicas y su abaratamiento está posibilitando plantear abordajes masivos del genoma que están generando ya resultados reales y, como consecuencia, la aplicación de test genéticos en cáncer es cada vez más frecuente.
Este hecho, además de en la práctica clínica, está afectando en su precio, y los análisis para identificar determinados genotipos u obtener la secuenciación completa de un ser humano son cada vez menos costosos, lo que favorecerá la identificación de nuevos biomarcadores en el tratamiento de los tumores, según se destacó en la jornada sobre medicina personalizada “Farmacogenética del cáncer” celebrado en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).
Según destacó Javier Benítez, organizador de este encuentro, el genotipado de algún organismo biológico en laboratorio ha pasado de costar entre 2.000 y 3.000 euros a apenas 200 euros “en cuestión de cinco años”. Del mismo modo, también se ha abaratado el precio de la secuenciación completa del genoma, pasando en tres años de costar casi un millón de dólares a unos 10.000, añade este experto, quien confía en que “en breve” puedan conseguir una secuenciación completa por unos mil dólares.
A su juicio, este descenso permitirá avanzar en el objetivo de identificar nuevos biomarcadores que ayuden a predecir el tratamiento más adecuado para determinadas enfermedades con los menores efectos adversos posibles.
20 biomarcadores
Actualmente, como explicó Magnus Ingelman-Sundberg, del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), hay identificados unos 20 biomarcadores que han demostrado su capacidad para condicionar la eficacia de algunos fármacos y ayudar a predecir la respuesta de los pacientes.
Sin embargo, añade este experto, sólo cuatro de ellos se utilizan en la práctica clínica, de ahí que sea necesario ampliar la investigación en busca de nuevos biomarcadores, sobre todo en cáncer.
La leucemia linfoblástica aguda en niños es uno de los cánceres donde más avanzado está su uso, aseguró William Evans, del Hospital de Investigación Infantil St. Jude de Memphis (EEUU), si bien destacó avances también en los de mama, próstata y sarcoma.
Normalmente, explica la investigadora del CNIO Cristina Rodríguez-Antona, los biomarcadores identificados son genes que participan en la metabolización de los fármacos o que pueden seleccionarse para actuar como dianas terapéuticas. Entre sus últimos hallazgos está la identificación de tres variantes genéticas que pueden ayudar a predecir el riesgo de neurotoxicidad y toxicidad hematológica de algunos agentes quimioterápicos.