REFORMA/ Será voluntaria a partir de los 63 con 33 años cotizados, como pedía CESM
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M.R.
Madrid
En paralelo a la tramitación parlamentaria del proyecto de ley que reformará las pensiones —pactado la semana pasada por el Gobierno, los empresarios y los sindicatos de clase UGT y CC.OO.— la Administración de la Seguridad Social culminará un decreto sobre el procedimiento general de aprobación de coeficientes reductores de la edad de jubilación. Éste contendrá un primer catálogo de profesiones que cumplan las condiciones de mayor “penosidad, peligrosidad y siniestralidad” entre sus trabajadores de mayor edad que la media de la profesión y del sistema, entre los que podrían quedar incluidos médicos y enfermeros, que han reclamado poder acogerse a las excepciones de la norma.
Además, la reforma contempla que la jubilación sea voluntaria a partir de los 63 con un mínimo de 33 años de cotización, como reclamaba el sindicato médico CESM, para el que, sin embargo, ha faltado “consenso y concreción” en el redactado. Por su parte, el sindicato de enfermeros Satse ha vuelto a demandar un sistema de pensiones “solidario” con las características “especiales” de su trabajo pues la edad biológica de la mayoría de estos profesionales no se corresponde con la real y por ello la mayoría de los servicios de salud autonómicos permiten que no hagan guardias o noches a partir de los 55 años. Ambos colectivos han echado de menos una “jubilación a la carta” y CESM, en concreto, el establecimiento de un marco de diálogo específico para médicos, para cuya constitución han dado de plazo a Sanidad hasta el próximo otoño. Desde la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CC.OO. destacan que el acuerdo contempla que las mujeres que interrumpan su vida laboral por nacimiento o adopción adelantarán su jubilación y que se amplía a tres años el periodo cotizado por excedencia para cuidado de hijos, algo importante en un sector tan feminizado.