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Un nuevo estatuto para profesionales sanitarios

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MODELO/ La propuesta de gestión sanitaria de la Fundación Bamberg aboga por el fin del funcionariado en el sistema sanitario público

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La gestión de RR HH debe salir de las comunidades y acometerse desde el centro

El documento reclama una gran transformación de los colegios profesionales

| 2011-04-29T17:50:00+02:00 h |

La transformación del sistema sanitario, según la visión de la Fundación Bamberg, pasa por eliminar los niveles asistenciales, con la consiguiente redefinición de los roles entre los profesionales sanitarios para trabajar en equipo.

En este nuevo escenario se pone de relieve el potencial del médico de atención primaria, que debe actuar como un gestor de riesgos laborales, personales y ambientales de sus pacientes, y articular la atención a enfermos crónicos y a afectados por procesos neurodegenerativos. La nueva figura del “médico de cabecera” trasciende la atención primaria en esta propuesta, en la medida que interviene en todos los procesos.

El documento desestima el copago por acto médico. “Quien ha de gestionar la demanda —asegura Para— es el médico de cabecera, que debe educar a sus pacientes para que sólo acudan a la consulta cuando lo necesiten de verdad, pero para ello hay que proporcionarle autoridad y transformar por completo la AP”.

En la misma línea, Mario Mingo cree que han de primar la prevención y la atención a crónicos, en un contexto libre de burocracia que les haga ser más resolutivos.

E.M.C.

Madrid

El nuevo modelo para la gestión sanitaria presentado por la Fundación Bamberg coincidiendo con el 25 aniversario de la Ley General de Sanidad la semana pasada asigna un papel estelar a los profesionales de la Medicina. En el nuevo escenario que dibujó el presidente de la Fundación, Ignacio Para, es preciso “revalorizar sus funciones, aumentar su reconocimiento social, su autoridad, su independencia y su participación en la gestión”, pero todo ello partiendo de una nueva situación, la creación de un nuevo estatuto que acabe con una “figura funcionarial muy desafortunada”, según Para. El documento propone una norma de referencia común a todos los profesionales sanitarios, con independencia de la comunidad autónoma en la que ejerzan su actividad, y defiende que la gestión de los recursos humanos abandone el ámbito autonómico para depender directamente del centro.

En la misma línea, el modelo propuesto por la fundación, que toma como base las aportaciones de más de un centenar de expertos, aboga por introducir transparencia en el mercado laboral sanitario, así como en las retribuciones. Para advierte, además, de que es preciso promover la “libertad de contratación y ofrecer garantías de movilidad a los profesionales sanitarios”.

La planificación de los recursos humanos, según la propuesta de Bamberg, debe pasar por un análisis de las necesidades a tres o cinco años, una estrategia de identificación y captación y un plan de marketing para atraer a los profesionales sanitarios.

En la misma línea, el modelo exige una profunda transformación de los colegios profesionales, “que no deben ser instituciones de protección corporativa —matiza Ignacio Para— sino instrumentos de desarrollo profesional”.

25 años después de la aprobación de la Ley General de Sanidad, la Fundación Bamberg cree que ha llegado el momento de transformar el modelo. “No tenemos un sistema sanitario universal y falta equidad, entre otras causas, por la proliferación descoordinada de legislaciones en las comunidades autónomas”, advierte su presidente, que propone transformar el modelo y evitar “parches” que puedan tener acciones colaterales incontroladas, avanzando hacia la gestión de la salud y la medicina individualizada, y no centrada en los votos.

El nuevo modelo de gestión sanitaria, en cuya presentación también participaron el ex ministro de Sanidad, Bernat Soria, y el portavoz de Sanidad del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, Mario Mingo, que ensalzaron el documento en el marco de un debate comprometido sobre la sostenibilidad del sistema, también plantea la creación de un órgano ejecutivo integrado por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas. Sus funciones serían ejercer un verdadero liderazgo, definir una cartera de prestaciones única y las condiciones de la prestación asistencial, el desarrollo legislativo común, además de coordinar el desarrollo legislativo autonómico en aquellos aspectos en los que no se pueda poner en común.

Separar financiación, aseguramiento y provisión y abrir el modelo hacia aseguradoras privadas son otras de las propuestas estratégicas necesarias, en su opinión, para salvaguardar el SNS.