La atención primaria es el servicio de salud más accesible y más frecuentemente utilizado por los ciudadanos, por lo que representa el escenario ideal para llevar a cabo intervenciones individuales, grupales y comunitarias de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad. Sin embargo, este tipo de intervenciones implican una gran complejidad, ya que han de tener una visión amplia —organizativa, estructural, social, cultural, política e histórica— que incluya el lugar dónde se llevan a cabo, los profesionales que las realizan y las personas a las que van dirigidas.
Además, en el momento actual, demostrar que una intervención es eficaz y efectiva no es suficiente, sino que también hay que mostrar su capacidad de ser diseminada e implementada a largo plazo con el fin de que la inversión en investigación se traduzca en beneficios para el ciudadano, por lo que se deberá de acortar la brecha que separa la investigación y la práctica. Para ello, se ha diseñado el proyecto EIRA, una intervención compleja en atención primaria para fomentar conductas saludables en población de 45 a 75 años en cinco aspectos de manera simultánea: el consumo de tabaco, la alimentación, la actividad física, la salud cardiovascular y la depresión.
El proyecto de investigación está desarrollado por un grupo de investigadores miembro del Grupo de Investigación en Servicios de Salud en Atención Primaria (Grenssap) de la Red de Investigación en Actividades Preventivas y Promoción de la Salud (Rediapp).
Edurne Zabaleta, enfermera e investigadora del Instituto de Investigación en Atención Primaria (Idiap) Jordi Gol y una de las investigadoras de EIRA, explicó a GM que se basa en el diseño de las intervenciones complejas y utiliza una metodología propia, que se divide en cinco fases secuenciales y asegura no solo la efectividad de una intervención sino también la traslación del conocimiento a la práctica habitual.
Este método consta de varias fases, una primera consistente en ver y analizar todas las pruebas científicas, la segunda es el modelaje de la intervención y definir las barreras, los elementos facilitadores para su implementación y la tercera consiste en el ensayo exploratorio que mira es si realmente es factible llevar la intervención a la práctica. Todas las anteriores se han realizado ya, y ahora se ha empezado el ensayo definitivo que aportará las pruebas más sólidas, pues hasta el momento se han obtenido en el ensayo exploratorio, pero más de cara a detectar qué barreras y qué elementos facilitadores hay, que centrándose en la efectividad.
Se han llevado a cabo ya 12 revisiones sistemáticas, diez de las cuales se han publicado en un suplemento monográfico en la revista Preventive Medicine.