MSD celebra la segunda edición de su Congreso Virtual de Cáncer Gastrointestinal, un espacio diseñado para promover la actualización científica, el intercambio de conocimiento y el debate multidisciplinar en torno a los principales desafíos del abordaje oncológico digestivo. En formato digital, breve y dinámico, el encuentro reunirá a especialistas en Oncología, Anatomía Patológica y Farmacia Hospitalaria para abordar temas clave como el liderazgo clínico en un contexto de relevo generacional y el cuidado integral del paciente con cáncer digestivo.
La sesión inaugural ha contado con expertos de referencia como Marina Della Negra, responsable médico del área de cáncer gastrointestinal de MSD en España; Fernando Rivera, jefe de servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander) y presidente del Grupo de Tratamiento de Tumores Digestivos (TTD); Ana Fernández, vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), vocal de la junta directiva del TTD y oncóloga médica del Complexo Universitario de Ourense.; y Paula Jiménez-Fonseca, miembro de la junta directiva de TTD y oncóloga médica en el Hospital Universitario Central de Asturias, especializada en tumores digestivos y endocrinos.
El reto del cáncer gastrointestinal
El cáncer gastrointestinal sigue planteando desafíos clínicos de gran envergadura, pese a los notables avances en investigación y tratamientos. Conscientes de esta complejidad, esta iniciativa busca facilitar el intercambio de conocimiento y la actualización práctica en un campo en constante evolución.
En este sentido, la sesión inaugural fue introducida por Marina Della Negra, quien destacó la necesidad de espacios que fomenten el diálogo clínico basado en la experiencia real: "Vivimos un momento extraordinariamente dinámico, tanto desde el punto de vista científico como asistencial. El volumen de conocimiento, la rapidez con la que evolucionan las evidencias y los desafíos clínicos actuales exigen foros como este, donde podamos analizar juntos los casos más complejos y las últimas novedades terapéuticas".
Por su parte, Fernando Rivera, recordó los objetivos fundacionales de la iniciativa. "Es fundamental que compartamos experiencias, asimilemos toda la innovación que surge continuamente y, sobre todo, que comprendamos que el paciente es mucho más que una enfermedad, un fármaco o una técnica; es una persona", subrayó el experto.
El especialista aseguró que este congreso no solo aborda la innovación, la enfermedad y los biomarcadores, sino que también trata otras cuestiones relevantes, como el cuidado integral del paciente. "Debemos acostumbrarnos a manejar y apoyar al paciente en todos sus aspectos, incluyendo sus circunstancias sociales, emocionales e incluso culturales, ya que todo su entorno influye en su bienestar", recalcó.
Formación continuada
La constante evolución del conocimiento científico y la aparición de nuevas terapias hacen que la formación continua sea un pilar fundamental en áreas complejas como la oncología gastrointestinal. Así lo expresó Ana Fernández, quien puso en valor la necesidad de actualización permanente para los profesionales que trabajan en este ámbito.
"La actualización en tumores gastrointestinales es esencial", afirmó. "Asistimos con frecuencia a congresos, jornadas y conferencias donde se presentan avances en fármacos, biomarcadores, o técnicas emergentes como la inteligencia artificial. Por eso, estos formatos son cruciales: no solo nos permiten mantenernos al día, sino también compartir enfoques entre distintos profesionales", añadió.
Para la especialista, el trabajo colaborativo y multidisciplinar resulta imprescindible: "Un médico que acaba su especialidad y se queda solo en una consulta no es válido. Tiene que interactuar con otros médicos, con otras formas de ver los casos, y estas actividades nos ayudan a hacerlo".
Respecto a la importancia del trabajo en red, Fernández defendió el valor de las redes colaborativas entre hospitales y servicios de oncología como herramienta para fomentar una actualización más efectiva y compartida. "Formamos parte de un grupo como el TTD, en el que estamos conectados mediante newsletters, formación médica acreditada y actualizaciones constantes. Pero no solo es formación, también es investigación. Participar en ensayos clínicos en red es clave".
Además, reconoció el papel que juega la industria farmacéutica en facilitar esa conexión: "Gracias a iniciativas como esta, estamos unidos en red, accediendo a congresos virtuales desde cualquier parte de España y compartiendo puntos de vista distintos. Esa diversidad es precisamente lo que enriquece un congreso".
Nuevas realidades asistenciales
Durante el congreso, uno de los ejes principales es la necesidad de ampliar la mirada sobre el cáncer gastrointestinal. No se trata solo de analizar los datos de los ensayos clínicos, sino de avanzar hacia un enfoque más completo del paciente. Así lo expresó Paula Jiménez-Fonseca.
En cuanto a los criterios seguidos para seleccionar los temas del congreso, la experta destacó que el objetivo ha sido abordar cuestiones que ya forman parte de la práctica diaria, aunque muchas veces no se les dedique el tiempo necesario debido a la presión asistencial. "Estamos en un momento en el que hay que ir más allá de los datos crudos de los ensayos clínicos. Ahora que algunos pacientes se benefician claramente de los tratamientos, especialmente con la inmunoterapia, tenemos que mirar también hacia un abordaje holístico", indicó.
Entre los aspectos que considera prioritarios están las nuevas realidades asistenciales: los largos supervivientes, los pacientes jóvenes con tumores digestivos, o la integración de herramientas como la inteligencia artificial en la investigación clínica. "Este congreso cubre áreas de nuestro día a día que ya son una realidad y una necesidad. Y el formato online nos permite adaptarlo mejor a nuestras agendas", señaló.
Respecto a los principales retos clínicos y organizativos en el abordaje del cáncer gastrointestinal, la especialista subrayó que uno de los mayores desafíos es identificar biomarcadores fiables que permitan seleccionar mejor a los pacientes candidatos a tratamientos dirigidos. "Seguimos buscando el mejor biomarcador para la inmunoterapia. Tenemos la inestabilidad de microsatélites, que es excelente pero poco frecuente, y el PD-L1, que aunque útil, no nos permite identificar a todos los pacientes que pueden beneficiarse", afirmó.
Otro de los temas relevantes abordados en el congreso es el cáncer colorrectal de aparición temprana y el seguimiento de los largos supervivientes. Según Jiménez-Fonseca, estos perfiles muestran una transformación en el tipo de pacientes y requieren adaptar la práctica clínica. "Los pacientes jóvenes no están bien representados en los ensayos, pero los vemos cada vez más en la consulta. A menudo, el diagnóstico se retrasa porque no se piensa en cáncer en personas jóvenes", señala.
En cuanto a los largos supervivientes, destacó que sus necesidades van más allá de lo puramente médico: "Estos pacientes requieren apoyo para su reinserción laboral, adaptar sus condiciones de trabajo y abordar los efectos secundarios de forma adecuada. Es una realidad que los propios pacientes nos están demandando", aseguró la experta, que añadió que: "hacer visible esta realidad, como hacemos en este congreso, es el primer paso para poder abordarla correctamente".
Para cerrar, Jiménez-Fonseca coincide en la importancia de avanzar hacia un modelo de atención verdaderamente integral. "El cuidado del paciente con cáncer gastrointestinal requiere una mirada global, que no se centre únicamente en el tratamiento farmacológico, sino que incluya también la coordinación multidisciplinar, el seguimiento longitudinal y la atención emocional, nutricional y social".
Los especialistas abordaron cómo debe ser un enfoque verdaderamente integral del paciente con cáncer gastrointestinal, destacando que debe incluir desde las características moleculares del tumor hasta el contexto familiar y social del paciente. Además, subrayaron que el objetivo no es solo curar, sino también mejorar la calidad de vida, incluso cuando no es posible la curación.
Coincidieron en que es fundamental involucrar a comités multidisciplinares desde el inicio, valorar el estado funcional y emocional del paciente, e incorporar sus expectativas y preferencias en la toma de decisiones. También señalaron que el paciente debe estar en el centro del proceso asistencial, con una atención personalizada y coordinada.
Entre las principales barreras para aplicar este modelo señalaron la falta de tiempo, recursos y estructuras consolidadas como equipos de soporte nutricional, psicooncológico o de ejercicio físico. No obstante, destacaron iniciativas en marcha como los comités de tumores, el papel creciente de las enfermeras gestoras de casos y el uso de herramientas digitales.
Finalmente, abogaron por una mayor coordinación entre niveles asistenciales y comunidades autónomas, así como por un cambio cultural que permita integrar de forma real la voz del paciente en todo el proceso asistencial.