Abordaje preventivo al paciente con cáncer y riesgo cardiovascular asociado

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GM Madrid | viernes, 20 de abril de 2018 h |

Ofrecer un abordaje multidisciplinar, precoz y preventivo a los pacientes sometidos a tratamiento oncológico y que, por ello, tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares, así como realizar un seguimiento estrecho de los mismos por parte de los mejores especialistas en Cardiología y Oncología.

Ese es el objetivo de la nueva Unidad de Cardio-Oncología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, integrada dentro del ámbito de su Instituto Oncológico (OncoHealth Institute) y co-dirigida por el director de éste y también director del Departamento de Oncología del hospital, Jesús García-Foncillas, y Borja Ibáñez, cardiólogo intervencionista del mismo centro y director del Departamento de Investigación Clínica del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC).

Además de ser una de las unidades pioneras en España a la hora de ofrecer un abordaje multidisciplinar a estos pacientes que rompa las barreras actuales entre ambas disciplinas, el nuevo servicio, puesto en marcha hace un mes, está llamado a ser referente nacional.

De hecho, junto a los dos especialistas, la nueva unidad también cuenta con José Tuñón, jefe asociado del Servicio de Cardiología de la Fundación Jiménez Díaz, y Ester Macía, cardióloga del mismo servicio, quien coordina la actividad clínica de la unidad.

Prevención y tratamiento precoz

Los pacientes sometidos a tratamiento oncológico, especialmente con antraciclinas o anti HER-2, tienen un mayor riesgo de desarrollar toxicidad en el músculo cardiaco que puede provocar insuficiencia cardiaca transitoria o crónica, llegando a ser potencialmente mortal.

De hecho, los citados especialistas estiman que, dependiendo, entre otros factores, de la edad del paciente y de sus características individuales, del estadio del tumor o de la dosis de tratamiento, entre un 3 y un 20 por ciento de los que reciben terapia oncológica pueden desarrollar problemas cardiovasculares.

Esto, sumado a que los pacientes oncológicos también tienen más factores de riesgo cardiovascular, lo que a su vez aumenta la prevalencia de la aparición de aterosclerosis, les coloca en una situación complicada que a menudo obliga, entre otras cosas, a cambiar un tratamiento que puede estar siendo eficaz contra el cáncer para evitar los problemas cardiovasculares asociados.

“La puesta en marcha de la unidad nos permite no sólo tratar al paciente oncológico que ya tiene el problema cardiovascular, sino también detectar al paciente que puede llegar a sufrirlo y aplicar en él la prevención precoz y, en su caso, el tratamiento desde las fases más iniciales”, indica Tuñón.