Un estudio internacional encabezado por María-Carlota Londoño, investigadora del grupo de Enfermedades Hepáticas Víricas, Genéticas e Inmunomediadas del IDIBAPS, ha identificado los factores que permiten predecir qué pacientes con hepatitis autoinmune y cirrosis descompensada pueden responder favorablemente al tratamiento inmunosupresor.
Los hallazgos, publicados en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology, han dado lugar al desarrollo de un algoritmo que facilita la toma de decisiones terapéuticas en estos casos de alta complejidad clínica.
La hepatitis autoinmune es una enfermedad crónica del hígado que, en muchos casos, se diagnostica de forma tardía. Se estima que más del 30% de los pacientes presentan cirrosis en el momento del diagnóstico y, en un subgrupo, esta ya se encuentra en fase descompensada, con complicaciones como ascitis o encefalopatía hepática. En este contexto, la decisión de iniciar un tratamiento inmunosupresor resulta controvertida debido al riesgo de efectos adversos. Sin embargo, hasta ahora son escasos los estudios que han evaluado en profundidad la eficacia y seguridad de este abordaje terapéutico en pacientes con cirrosis descompensada.
En este sentido el nuevo estudio, que ha analizado datos de 232 pacientes procedentes de 34 centros internacionales, tuvo como objetivo identificar los perfiles clínicos con mejor respuesta al tratamiento inmunosupresor, detectar factores de riesgo de complicaciones, evaluar la supervivencia sin necesidad de trasplante y desarrollar una herramienta que facilite la toma de decisiones clínicas.
Los resultados indican que el tratamiento inmunosupresor puede ser beneficioso en pacientes con hepatitis autoinmune y actividad inflamatoria hepática, especialmente en aquellos que no presentan encefalopatía hepática grave ni puntuaciones altas en el índice MELD-Na en el momento del diagnóstico.

"Nuestra investigación proporciona una base para estratificar el riesgo y guiar la decisión terapéutica en un escenario clínico muy delicado, como en el caso de las hepatitis autoinmunes. Nuestros resultados permiten ofrecer tratamiento de manera segura y efectiva a un subgrupo de pacientes difíciles de manejar", explicó Londoño.
Una disminución significativa en la puntuación MELD-Na tras cuatro semanas de tratamiento se asocia con una mayor probabilidad de supervivencia y recompensación hepática, lo que permite evaluar la respuesta al tratamiento de forma temprana y ajustar la estrategia terapéutica en función de la evolución del paciente.
El estudio es resultado de una colaboración entre diversos centros pertenecientes a la Red Europea de Referencia en Enfermedades Hepáticas Raras (ERN RARE-LIVER) y centros españoles que forman parte del registro nacional de enfermedades hepáticas autoinmunes, ColHAI.