El Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama inicia una nueva etapa con el nombramiento de Ander Urruticoechea Ribate como presidente. Oncólogo médico, miembro de la Unidad de Cáncer de Guipúzcoa-Osakidetza e investigador del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, Urruticoechea asume el liderazgo tras tres décadas de presidencia continuada.
En esta nueva fase, GEICAM mantiene sus valores fundamentales mientras refuerza su compromiso con la innovación, el impulso del talento joven y la colaboración activa de los pacientes, con una visión renovada para seguir avanzando en la investigación del cáncer de mama.
En un encuentro con medios, Urruticoechea expuso las líneas estratégicas de investigación del grupo, subrayando el papel de la investigación académica como complemento esencial a la investigación realizada por la industria. Frente al desarrollo de nuevos fármacos, que suele estar liderado por la industria farmacéutica, GEICAM centra sus esfuerzos en aspectos como la personalización de los tratamientos, el estudio de intervenciones no farmacológicas, la generación de evidencia desde la práctica clínica y la incorporación de los pacientes en la gobernanza de la investigación.
"La investigación académica no se centra en el desarrollo de un nuevo fármaco, eso le corresponde a quien posee la propiedad del mismo, pero una vez el fármaco está en fases finales de desarrollo o ya ha llegado al mercado, nosotros trabajamos para optimizar su uso, identificar a qué pacientes beneficia más y promover su utilización de forma más precisa", explicó Urruticoechea.
En este sentido, destacó la importancia de diseñar estudios que permitan identificar, por ejemplo, si un tratamiento solo es eficaz en el 40 % de los pacientes. "Nos interesa saber quiénes forman parte de ese 40 %", aseguró Urruticoechea, quien añadió que "para la industria puede ser más rentable buscar una indicación más amplia, pero desde el punto de vista asistencial, debemos individualizar el tratamiento".
Otra de las líneas destacadas es la evaluación de intervenciones no farmacológicas, como el ejercicio físico o la nutrición, que mejoran los resultados percibidos por los pacientes. Aunque en apariencia son menos costosas, Urruticoechea advirtió de que los ensayos clínicos en estas áreas siguen implicando costes elevados, al requerir la misma estructura regulatoria y de monitorización que un ensayo convencional.
Generar evidencia desde la práctica asistencial
Uno de los objetivos clave de GEICAM es que cada gesto clínico contribuya a generar evidencia. "Hoy en día tratamos a los pacientes con base en la mejor evidencia disponible, pero rara vez esa práctica clínica cotidiana sirve para generar nueva evidencia, porque no recogemos los datos ni las muestras de forma estructurada", señaló el presidente del grupo.
"Hoy en día tratamos a los pacientes con base en la mejor evidencia disponible, pero rara vez esa práctica clínica cotidiana sirve para generar nueva evidencia, porque no recogemos los datos ni las muestras de forma estructurada"
Ander Urruticoechea, presidente de GEICAM
En este ámbito, GEICAM apuesta por proyectos que permitan transformar la rutina asistencial en una fuente de conocimiento. Un ejemplo son los registros de pacientes, como el Registro Álamo, que recopila datos de miles de mujeres con cáncer de mama en contextos reales, fuera del marco de ensayos clínicos.
Otro de los ejes fundamentales es la recogida sistemática de muestras (imagen médica, tejido tumoral, suero y plasma) en estudios multicéntricos, que permiten el desarrollo de tecnologías como la biopsia líquida. Esta técnica, considerada una de las grandes promesas del diagnóstico oncológico, suele estar en manos de pequeñas biotecnológicas con capacidades limitadas. "Aquí es donde nosotros tenemos que intervenir: organizar la recogida de muestras y datos para que luego estas tecnologías puedan utilizarse con sostenibilidad y rigurosidad", explicó Urruticoechea.
La inteligencia artificial y el big data también marcarán el futuro inmediato. GEICAM trabaja en integrar la imagen médica y la patología digital para redefinir la clasificación de pacientes. "La taxonomía de los pacientes cambiará por completo gracias a la inteligencia artificial, pero necesitamos miles de registros y el acceso a recursos como los biobancos y los registros autonómicos", señaló Urruticoechea.
Ensayos más pequeños y precisos
Uno de los cambios estratégicos que defiende el grupo es reducir el tamaño de los ensayos en contexto adyuvante (tratamiento pre o postoperatorio en pacientes curables), mediante el uso de biomarcadores. Tradicionalmente, estos ensayos requerían miles de pacientes, debido al bajo número de recaídas. "Queremos usar nuevos fármacos con más precisión, en grupos de pacientes mejor definidos, y eso solo es posible si se desarrollan biomarcadores adecuados y objetivos de evaluación más inmediatos", explicó.
Un ejemplo sería utilizar como variable la respuesta al tratamiento en el momento de la cirugía, en lugar de esperar a las recaídas o la supervivencia. "Eso permite ensayos más pequeños, más rápidos y más económicos, en el sentido amplio del término", señaló el presidente de GEICAM.
Por último, Urruticoechea subrayó el cambio de paradigma en el abordaje del cáncer de mama metastásico. Tradicionalmente considerado incurable, empiezan a registrarse casos de remisiones completas sostenidas a largo plazo. "Antes eran anécdotas, ahora es una realidad para ciertos subgrupos. Eso cambia completamente el enfoque: puede que algunos pacientes ya no necesiten tratamiento continuo, pero nadie va a investigar eso si no lo hace un grupo académico", advirtió.
Desescalada terapéutica e implicación del paciente
En paralelo, GEICAM impulsa estudios de desescalada terapéutica, para reducir tratamientos innecesarios, y fomenta la participación directa de los pacientes. "Estamos incorporando pacientes en nuestras estructuras de gobernanza. Ya no basta con preguntarles qué quieren. Queremos que participen activamente en diseñar la investigación con nosotros", explicó.
Con todo ello, GEICAM se posiciona como un actor clave en la investigación traslacional, enfocado en mejorar el uso de los tratamientos disponibles, desarrollar evidencia útil desde la práctica clínica y avanzar hacia una oncología más personalizada, sostenible y centrada en el paciente.
Inversión propia en proyectos estratégicos
GEICAM ha decidido financiar con recursos propios dos proyectos estratégicos que marcarán su actividad en 2025. El primero es la plataforma Neoagora, una iniciativa que, aunque no se enmarca en un ensayo clínico convencional, utiliza tratamientos estándar con el objetivo de servir como base para atraer nueva investigación y facilitar la evaluación de fármacos innovadores.
La inversión estimada para este proyecto alcanza los 1,9 millones de euros. "Es nuestro proyecto estratégico, que lanzaremos este año y que dará frutos durante muchos años. Hemos decidido financiarlo con nuestra bolsa de investigación académica, aunque también esperamos contar con apoyo externo, como donaciones privadas o aportaciones de la industria", explicó Eva Carrasco, directora científica de GEICAM, quien también participó en el encuentro.
El segundo proyecto, también impulsado directamente con fondos propios, busca estudiar si el ejercicio físico puede mejorar la adherencia a tratamientos hormonales en pacientes con cáncer de mama, como los inhibidores de la aromatasa, que frecuentemente generan efectos adversos como dolores articulares.
Pese a estos avances, desde GEICAM reconocen las dificultades para acceder a financiación pública estructurada y estable. Entre los obstáculos destacan las restricciones legales que impiden recibir fondos públicos si el investigador no está contratado directamente por la entidad solicitante, algo que dificulta el acceso a ayudas cuando los profesionales forman parte de hospitales o centros externos, así como la exigencia de que los resultados de los proyectos se obtengan en un plazo de dos o tres años, algo incompatible con muchos estudios de largo seguimiento.
A esto se suma la escasa visibilidad de los grupos cooperativos ante las administraciones y la falta de incentivos para apoyar proyectos de coste-efectividad, pese a que muchos de ellos podrían suponer un ahorro para el sistema público de salud. "Queremos ahorrar dinero al sistema con estudios de eficiencia, pero no hay manera. En otros países existen modelos de financiación pública para este tipo de investigación, aquí no", lamentó Carrasco.
GEICAM participa en iniciativas conjuntas con otros grupos cooperativos españoles para tratar de mejorar este contexto, buscando vías de colaboración con entidades públicas y privadas, y articulando propuestas conjuntas a través de organizaciones. Sin embargo, reconocen que el camino es complejo. Actualmente, la financiación del grupo proviene en un 90% de la industria sanitaria, mientras que un 10% procede de asociaciones de pacientes, fundaciones u otras entidades, en su mayoría privadas, explicaron los expertos.

