El virus de Marburgo (MARV), perteneciente a la familia Filoviridae y al género Orthomarburgvirus, es un virus de fiebre hemorrágica asociado con una alta letalidad en humanos, con tasas de mortalidad en algunos brotes que se acercan al 90%. Los brotes de Marburgo han ocurrido esporádicamente desde 1967, concentrados en África Central, además, han sido en gran medida limitados en tamaño y duración, pero periódicamente han causado brotes de enfermedades grandes e incontrolados que a veces tardan años en controlarse por completo.
En este sentido, el 27 de septiembre de 2024, el Ministerio de Salud de Ruanda declaró el primer brote de MARV en el país. Hasta el 17 de diciembre de 2024, se han notificado 66 casos de enfermedad por MARV y 15 muertes, y la mayoría de los casos se produjeron entre sanitarios.
En este contexto, el antiviral oral obeldesivir ha demostrado su capacidad para prevenir la enfermedad de Marburgo en primates no humanos, según un estudio realizado en el Laboratorio Nacional de Galveston de la Rama Médica de la Universidad de Texas (UTMB, por sus siglas en inglés), en colaboración con Gilead Sciences y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés). Esta investigación cobra especial relevancia debido a los recientes y actuales brotes de Marburgo en Ruanda y Tanzania.
Publicado en Nature Medicine, la investigación reveló que la administración de obeldesivir tras la exposición letal al virus de Marburgo logró una tasa de supervivencia del 80% en un modelo de primates no humanos. Además, el fármaco redujo la replicación viral y retrasó la aparición de la enfermedad, lo que sugiere su potencial como profilaxis posterior a la exposición (PEP) o como posible tratamiento para una infección que aún carece de terapias aprobadas.
Tratamientos frente al virus de Marburgo
En la actualidad, otros tratamientos prometedores para los pacientes expuestos al virus de Marburgo requieren administración intravenosa, por lo que contar con un antiviral de administración oral, como obeldesivir, facilitaría una intervención adecuada, ya que no dependería de suministros médicos ni de personal especializado para su aplicación.
Si bien los brotes de Marburgo suelen originarse por la exposición a murciélagos infectados, el virus también se transmite de persona a persona, lo que supone un alto riesgo de contagio para los trabajadores de la salud. Los expertos aseguran que disponer de antivirales eficaces que puedan administrarse tras la exposición al virus es clave para el control de los brotes de esta enfermedad.
"La comodidad de tomar una pastilla en lugar de ir a la clínica para una infusión intravenosa debería acelerar la profilaxis postexposición de los contactos y los contactos de los contactos, algo fundamental para romper la cadena de transmisión del virus durante los brotes", afirmó Thomas Geisbert, coautor y profesor de Microbiología e Inmunología en la UTMB. "Agradecemos a nuestro socio corporativo Gilead y al NIAID por su apoyo para avanzar en el desarrollo de este prometedor agente antiviral para las infecciones por el virus de Marburgo", concluyó.