Administrar atorvastatina intravenosa protege frente al infarto en presencia de cardiomiopatía diabética

Este beneficio es independiente del efecto hipolipidemiante del fármaco y se debe a mecanismos celulares específicos, lo que convierte a la atorvastatina intravenosa en una prometedora estrategia cardioprotectora

atorvastatina
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La administración intravenosa de atorvastatina durante un infarto agudo de miocardio podría representar una nueva estrategia terapéutica para reducir el tamaño del infarto en pacientes con cardiomiopatía diabética, una afección cardíaca vinculada a la diabetes.

Esta hipótesis se sustenta en un estudio experimental recientemente publicado en la revista Diabetes y dirigido por Gemma Vilahur, responsable del grupo de Patología Molecular y Terapéutica de las Enfermedades Aterotrombóticas e Isquémicas en el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) e investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), del Instituto de Salud Carlos III.

La atorvastatina es un fármaco de uso habitual por vía oral para reducir el colesterol en sangre y prevenir enfermedades cardiovasculares. En este estudio, se ha utilizado una nueva formulación intravenosa de atorvastatina, diseñada para ser administrada durante la fase aguda del infarto.

"El estudio demuestra, en un modelo animal de cardiomiopatía diabética, que la administración de una única dosis de atorvastatina por vía intravenosa de manera temprana tras el infarto reduce el tamaño de la lesión, mejora la función cardíaca y modula favorablemente los procesos de inflamación, muerte celular y fibrosis que se desencadenan en el corazón diabético", explicó Vilahur.

Una necesidad no cubierta

Las personas con diabetes mellitus presentan entre dos y tres veces más riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio en comparación con quienes no padecen esta enfermedad, y su pronóstico tras el infarto suele ser menos favorable. Esta mayor vulnerabilidad se debe, en parte, a alteraciones estructurales y funcionales del corazón diabético, una condición conocida como cardiomiopatía diabética.

Esta patología se caracteriza por una fibrosis intersticial más acusada, una inflamación persistente y una menor capacidad de adaptación al estrés isquémico. Aunque varias estrategias cardioprotectoras han mostrado eficacia en modelos experimentales, sus beneficios no se han trasladado con éxito al ámbito clínico. Este fracaso se debe, en parte, a que la presencia de comorbilidades interfiere con las vías endógenas de señalización cardioprotectora. Por eso es fundamental desarrollar nuevas estrategias que protejan al corazón frente al infarto en contextos como el de la diabetes.

El estudio emplea un modelo preclínico que reproduce un fenotipo de cardiomiopatía diabética muy similar al humano, caracterizado por disfunción ventricular y un aumento de la fibrosis intersticial.

En el modelo experimental, se indujo un infarto agudo de miocardio en animales con cardiomiopatía diabética mediante una oclusión transitoria de 45 minutos de la arteria coronaria descendente anterior izquierda, seguida de un periodo de reperfusión de 24 horas. Un grupo de estos animales recibió atorvastatina por vía intravenosa de forma temprana tras la inducción del infarto, mientras que otro grupo fue tratado únicamente con el vehículo. Para fines comparativos, se incluyeron también dos grupos de animales normoglucémicos como controles sanos, uno de ellos tratado con atorvastatina y otro sin tratar.

"El tratamiento con atorvastatina intravenosa redujo de forma significativa el daño cardíaco inducido por el infarto en los animales con presencia de cardiomiopatía diabética en comparación con los animales que recibieron vehículo, alcanzado un beneficio similar al observado en los animales normoglucémicos tratados. Es más, este beneficio iba acompañado de una mejor preservación de la función cardíaca", añadió Vilahur.

Según señaló Sebastià Alcover, "los beneficios observados no derivan de la capacidad de la atorvastatina de reducir los lípidos circulantes, sino de su capacidad de inhibir la síntesis de intermediarios isoprenoides al bloquear la enzima HMG-CoA reductasa". Esta inhibición deriva en una mayor activación de la proteína AMPK (enzima esencial en el metabolismo cardíaco y que se encuentra reducida en presencia de diabetes), una menor muerte celular por apoptosis e infiltrado inflamatorio, así como una mejor fibrosis reparativa en el corazón infartado. 

Aunque se trata de un estudio experimental, sus autores destacan la importancia de estos hallazgos preclínicos. "La posibilidad de disponer de un fármaco ampliamente utilizado en la clínica que es capaz de reducir el daño cardíaco en presencia de la cardiomiopatía diabética u otros factores de riesgo cardiovascular, como previamente ya ha demostrado el grupo de Vilahur, merece ser investigado en pacientes diabéticos", concluyó Sebastià Alcover.


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