El mieloma múltiple es un cáncer hematológico que se desarrolla en la médula ósea y cuyo tratamiento ha registrado importantes avances en los últimos años. Actualmente, en pacientes que alcanzan una enfermedad mínima residual (EMR) negativa, la tasa de supervivencia libre de progresión supera el 80% a los 5 años.
Este progreso ha impulsado la realización de estudios invasivos para confirmar la respuesta sostenida en el tiempo, lo que pone de manifiesto la necesidad de herramientas de seguimiento más precisas y menos invasivas.
Con este objetivo, varios grupos del área de cáncer del CIBER (CIBERONC) en el Cima Universidad de Navarra, integrados en el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra, han desarrollado un innovador método denominado BloodFlow. Esta técnica permite detectar de forma ultrasensible la enfermedad mínima residual en muestras de sangre periférica de pacientes con mieloma múltiple.
"Nuestro procedimiento combina el enriquecimiento inmunomagnético de células plasmáticas presentes en grandes volúmenes de sangre, seguido de citometría de flujo de última generación para identificar las que son tumorales. Por primera vez hemos logrado alcanzar una sensibilidad que permite la detección de una célula tumoral entre 10 millones de células normales (10-7)", explicó Bruno Paiva, investigador principal del Grupo de Mieloma Múltiple del Cima y director del estudio. "Esto ha permitido identificar aquellos pacientes con mayor riesgo de progresión debido a la presencia de células tumorales circulantes en la sangre".
Herramienta que ya se utiliza en otros países
La metodología BloodFlow se ha aplicado a muestras de sangre de más de 300 pacientes del Grupo Español de Mieloma (GEM-PETHEMA). "Nuestro estudio demuestra que BloodFlow mejora de forma notable el seguimiento clínico sin necesidad de recurrir a pruebas invasivas en la médula ósea", afirmó Bruno Paiva. Los resultados han sido publicados en la prestigiosa revista científica Blood.
El equipo investigador destaca que esta herramienta representa un avance significativo en la detección de enfermedad mínima residual en sangre periférica, permitiendo una evaluación más precisa y dinámica del estado de la enfermedad en pacientes con mieloma múltiple. Gracias a su capacidad para facilitar un seguimiento menos invasivo, BloodFlow podría optimizar los enfoques terapéuticos y contribuir a mejorar los resultados clínicos.
Actualmente, esta técnica ya se está evaluando en centros de Estados Unidos y Alemania, y el equipo del Cima Universidad de Navarra prevé explorar su utilidad en otros tipos de cáncer hematológico, como la leucemia mieloblástica aguda y diversos linfomas.