«La caída en vacunación puede situarnos en una posición problemática con más ingresos y casos graves»

Antoni Trilla, jefe de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic, expone sus impresiones sobre el último análisis de resultados del Ministerio de Sanidad correspondiente al año 2024 del SIVAMIN

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España mantiene una sólida base vacunal en la infancia, pero pierde fuelle en la etapa adulta, según refleja el último análisis provisional de resultados del Ministerio de Sanidad correspondiente al año 2024 del SIVAMIN, el Sistema de Información de Vacunaciones. Estos evidencian un descenso en las coberturas vacunales frente a la gripe entre las personas mayores y el personal sanitario, así como unas tasas muy alejadas de los objetivos en inmunizaciones para enfermedades como el neumococo o el herpes zóster.

A esta realidad se suma una encuesta reciente que confirma la existencia de reticencias y falta de información entre la población adulta, especialmente a partir de los 50 años. La comunidad científica advierte que sin una reacción decidida, España podría enfrentarse a un repunte de enfermedades prevenibles que incrementen la presión sobre el sistema sanitario.

En este contexto, Antoni Trilla, jefe de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic, catedrático en la Universidad de Barcelona y miembro del grupo GRIPEXPERT, subraya, en declaraciones a Gaceta Médica, que "el mensaje es claro: si no se actúa decididamente, las caídas pueden situarnos en una posición donde podríamos tener problemas importantes, como más ingresos hospitalarios y más casos graves en adultos de edad avanzada durante la temporada invernal o ante un nuevo ascenso de contagios de COVID-19".

El documento del Ministerio reconoce que las coberturas en adultos están muy alejadas de los objetivos, en contraste con los buenos resultados de la vacunación infantil, que se mantiene estable y en niveles elevados. Las cifras sobre la gripe estacional son especialmente críticas, ya que a pesar de los esfuerzos por homogeneizar los indicadores con los de la campaña de vacunación contra la COVID-19, las tasas han descendido en todos los grupos de mayores y también entre el personal sanitario, donde la tendencia sigue siendo negativa y se acerca peligrosamente a los niveles previos a la pandemia.

"En el personal sanitario, como indica la nota oficial, continúa la tendencia descendente. Es preocupante porque deberían ser los principales prescriptores y referentes en vacunación. Si ni siquiera ellos se vacunan, es difícil trasladar confianza a la ciudadanía", recalca Trilla.

Concienciación y coberturas vacunales

Los datos oficiales coinciden con los resultados del estudio cualitativo sobre concienciación y actitudes hacia la vacunación en población adulta, basado en encuestas a más de 3.000 personas de al menos 50 años y 200 profesionales de atención primaria. Aunque el 76% de la población general y el 80% del personal sanitario afirmaron tener un alto nivel de concienciación sobre la vacunación, persisten importantes brechas en la práctica.

Más del 65% de los encuestados confía en las vacunas, pero la mitad de las personas entre 50 y 64 años y el 20% de los mayores de 65 no se han vacunado. Además, el estudio detecta reticencias en un 10-20% de los entrevistados. "A pesar de la concienciación general, el conocimiento de los profesionales no se está trasladando a la población más allá de la gripe. Falta educación específica y campañas eficaces para otras enfermedades", concluye el informe. Para Trilla, esta situación evidencia una peligrosa desconexión entre el conocimiento científico y su aplicación práctica: "Hay una tendencia a no vacunarse entre la población de riesgo, y eso debe revertirse cuanto antes con más información, educación sanitaria y formación específica también para los profesionales".

Pese al retroceso general, algunos datos del Ministerio son positivos. La vacunación antigripal en embarazadas ha experimentado un repunte significativo, acercándose a su máximo histórico, y la cobertura infantil frente a la gripe ha aumentado más de diez puntos en un solo año, aunque aún está por debajo del 50%. "La tendencia en embarazadas es positiva, y la de los niños también va en aumento, aunque lentamente", valora Trilla.

Además, uno de los mayores logros de 2024 ha sido la consolidación de la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) en varones, que en su segundo año de implementación alcanzó una cobertura del 84,3%, acercándose a la femenina (90,1%), lo que supone un hito en equidad y prevención de enfermedades como el cáncer de pene, ano y orofaringe.

Sin embargo, hay motivos para la preocupación, ya que algunas vacunas infantiles presentan coberturas por debajo de los niveles recomendados. En el caso de la triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis), ocho comunidades autónomas no alcanzan el 95% de cobertura con dos dosis. "La cifra de cobertura de la triple vírica por debajo del 95% es especialmente preocupante en el caso del sarampión. Son vacunaciones muy sensibles a pequeños cambios. No podemos permitirnos perder la inmunidad de grupo", advierte Trilla.

Necesidad de salud pública

Por primera vez, el Ministerio ha publicado datos sobre vacunación en adultos mayores frente a enfermedades como el neumococo y el herpes zóster, más allá de la gripe y la COVID-19, y los resultados no son alentadores: las coberturas están muy por debajo de los niveles deseables, lo que pone de manifiesto la necesidad urgente de una estrategia específica para este grupo de población cada vez más numeroso y vulnerable.

Trilla insiste en que el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas hacen que la vacunación en adultos no sea un lujo, sino una necesidad de salud pública. "Las vacunas nos protegen a todos, y sus indicaciones están respaldadas por evidencias científicas y datos consistentes".

Frente a este escenario, tanto el informe del Ministerio como los expertos coinciden en la necesidad de impulsar campañas de concienciación adaptadas al público adulto, facilitar la accesibilidad en centros de salud y farmacias, implementar recordatorios activos y herramientas digitales, y fortalecer la formación y liderazgo del personal sanitario.

Para Trilla, la clave está en reconstruir la confianza: "La falsa ciencia y la desinformación, en salud pública, siempre tienen consecuencias reales. Debemos actuar ya, o nos enfrentaremos a un retroceso que afectará a toda la población, especialmente a los más vulnerables". La vacunación ha sido uno de los mayores éxitos de la medicina moderna, pero como advierten los expertos, no es un logro garantizado, sino una responsabilidad colectiva que requiere esfuerzo sostenido.


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