La neurocientífica Carina Heller decidió emprender una serie de experimentos autoguiados para conocer los efectos de los anticonceptivos en el cerebro humano. La especialista se realizó 75 exploraciones cerebrales en un año para comprender cómo varía su cerebro durante el ciclo menstrual, tanto con como sin el uso de píldoras anticonceptivas. El trabajo ofrece una visión novedosa sobre los efectos de los anticonceptivos en el cerebro.
Carina Heller decidió emprender una serie de experimentos autoguiados para conocer los efectos de los anticonceptivos en el cerebro humano
Estos estudios preliminares sugieren que el cerebro cambia de manera rítmica a lo largo del ciclo menstrual y los anticonceptivos orales afectan estas fluctuaciones. Se abre un nuevo campo de investigación que podría ayudar a las mujeres a tomar decisiones más informadas sobre su salud reproductiva y mental. Como señala Kathryn Lenz, neurocientífica de la Universidad Estatal de Ohio, estos datos nos proporcionan una "perspectiva realmente intrigante" sobre la relación entre las hormonas y los cambios cerebrales, lo que podría tener repercusiones significativas para futuras investigaciones en salud femenina
Un experimento riguroso y personal
Durante un año, Heller siguió un estricto ritual matutino: absteniéndose de tomar café y meditando antes de someterse a una hora y media de escáner cerebral, a las 7:30 de la mañana, sin moverse ni dormirse. Aunque la rigurosidad de su autoexperimentación la ha convertido en una de las mujeres más escaneadas en el campo de la ciencia, su interés principal era documentar los cambios cerebrales a lo largo de su ciclo menstrual natural y bajo la influencia de anticonceptivos orales.
Heller busca proporcionar información útil para que las mujeres puedan tomar decisiones más informadas sobre el uso de anticonceptivos
El trabajo de Heller es pionero en un área que históricamente ha sido subinvestigada: los efectos de las hormonas sintéticas presentes en los anticonceptivos sobre la morfología y conectividad cerebral. Aunque hay estudios sobre la seguridad y efectividad de las píldoras anticonceptivas, los impactos a nivel cerebral son menos claros. A través de sus esfuerzos, Heller busca proporcionar información útil para que las mujeres puedan tomar decisiones más informadas sobre el uso de anticonceptivos, algo que, según sus hallazgos preliminares presentados en la conferencia de la Sociedad de Neurociencia de este año, podría tener implicaciones significativas.
Brechas en la investigación
Desde su aprobación en 1960, los anticonceptivos orales han sido adoptados por más de 150 millones de personas en todo el mundo. Estas píldoras, que contienen versiones sintéticas de las hormonas progesterona y estrógeno, no solo previenen el embarazo, sino que también se utilizan para controlar el acné, regular los ciclos menstruales y aliviar síntomas de migrañas y síndrome premenstrual. Aunque se consideran generalmente seguras, el impacto de estos medicamentos en el cerebro aún no está completamente claro.
Es fundamental entender cómo estas hormonas sintéticas influyen en el desarrollo neurológico
El cerebro es particularmente vulnerable durante la adolescencia, un período crítico de maduración neurológica, cuando muchas mujeres comienzan a tomar anticonceptivos. De ahí la importancia de entender cómo estas hormonas sintéticas influyen en el desarrollo neurológico, señala Lenz. Existen informes contradictorios de personas que experimentan tanto mejoras como empeoramiento de la depresión y ansiedad bajo el uso de anticonceptivos, lo que apunta a la necesidad de más estudios que arrojen luz sobre estos efectos.
Un cerebro adaptable
Una de las particularidades del estudio de Heller es el uso del "muestreo denso", una técnica que implica múltiples escaneos del cerebro de un solo participante a lo largo del tiempo para captar variaciones diarias en la conectividad y morfología cerebrales. A diferencia de los experimentos típicos, que suelen escanear a un grupo pequeño de personas una o dos veces, el muestreo denso permite observar cambios que podrían ser pasados por alto en estudios convencionales. Aunque el tamaño de la muestra es pequeño, los investigadores creen que comparando datos de diferentes individuos se podrían identificar factores que impulsan los efectos secundarios del uso de anticonceptivos.
Su análisis mostró un patrón rítmico de cambios en el volumen y la conectividad cerebral a lo largo del ciclo, con una ligera disminución de estos valores durante el uso de anticonceptivos.
En el caso de Heller, se sometió a 25 exploraciones en cinco semanas para captar imágenes en diferentes etapas de su ciclo menstrual natural. Luego, tras comenzar a tomar anticonceptivos orales y esperar tres meses para que su cuerpo se adaptara, realizó otras 25 exploraciones en un periodo similar. Finalmente, dejó de tomar la píldora, esperó otros tres meses y se sometió a las últimas 25 exploraciones. Su análisis mostró un patrón rítmico de cambios en el volumen y la conectividad cerebral a lo largo del ciclo, con una ligera disminución de estos valores durante el uso de anticonceptivos. Sin embargo, estos patrones volvieron a su estado original después de dejar la medicación, lo que indica que el cerebro es altamente adaptable.
La red en expansión
El trabajo de Heller se inspira en un estudio previo llevado a cabo por Laura Pritschet, quien también se sometió a múltiples escaneos cerebrales durante su ciclo menstrual natural y mientras tomaba anticonceptivos. Este estudio, bautizado como 28andMe, fue un esfuerzo pionero por explorar cómo las fluctuaciones hormonales afectan redes cerebrales específicas, como la red neuronal por defecto, responsable de la ensoñación y la memoria. Los resultados de Pritschet mostraron que los niveles más altos de estrógeno incrementan la conectividad funcional de ciertas redes cerebrales, mientras que la progesterona tiene el efecto contrario.
Los investigadores planean ampliar estos estudios para incluir a personas con condiciones específicas, como la endometriosis
Este tipo de investigación, aunque todavía limitada a pequeños grupos de personas, proporciona información invaluable sobre los efectos sutiles de las hormonas en el cerebro. En el futuro, los investigadores planean ampliar estos estudios para incluir a personas con condiciones específicas, como la endometriosis, que afecta a un 10 por ciento de las mujeres en edad reproductiva, para determinar si las fluctuaciones hormonales influyen en el desarrollo de la enfermedad.