Caminar más y más rápido reduce significativamente el riesgo cardiovascular

Un estudio publicado en European Journal of Preventive Cardiology revela que caminar más pasos cada día se asocia con una reducción del riesgo de eventos cardiovasculares graves en personas con hipertensión

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Un nuevo estudio publicado en la revista European Journal of Preventive Cardiology revela que caminar más pasos cada día, incluso por debajo del objetivo diario comúnmente recomendado de 10.000 pasos, y hacerlo a mayor velocidad está asociado con una reducción notable del riesgo de eventos cardiovasculares graves en personas con hipertensión arterial.

El análisis, que incluyó a más de 36.000 adultos con hipertensión, demuestra que cada 1.000 pasos adicionales que una persona da diariamente puede reducir en un 17% el riesgo general de sufrir un evento cardiovascular adverso mayor, hasta alcanzar un máximo de 10.000 pasos. De forma más específica, estos incrementos en la actividad caminando se relacionan con una disminución del 22% en el riesgo de insuficiencia cardíaca, un 9% en el riesgo de infarto de miocardio, y un 24% en el riesgo de accidente cerebrovascular.

Este hallazgo supone un avance importante para el manejo de la hipertensión, una condición que afecta aproximadamente a 1.280 millones de personas en todo el mundo y que aumenta significativamente la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, incluyendo ataques al corazón y derrames cerebrales.

Un problema global: hipertensión y riesgo cardiovascular

La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, que representan la primera causa de muerte a nivel mundial. Según datos recientes, las personas con presión arterial alta tienen un 49% más de riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, un 62% más de sufrir accidentes cerebrovasculares, y entre un 77% y 89% más de riesgo de insuficiencia cardíaca.

A pesar de que se sabe que la actividad física ayuda a controlar la presión arterial y mejorar la salud cardiovascular, hasta ahora no estaba claro cuánto debía aumentar el nivel de actividad para lograr una reducción significativa del riesgo de eventos graves.

El estudio fue dirigido por el profesor Emmanuel Stamatakis, director del Mackenzie Wearables Research Hub de la Universidad de Sídney (Australia), quien comentó: "Este estudio es uno de los primeros en demostrar una relación dosis-respuesta entre el recuento diario de pasos y los problemas graves del corazón y los vasos sanguíneos. En resumen, hemos descubierto que, si se padece hipertensión, cuanto más se camina con mayor intensidad, menor es el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares graves en el futuro".

Para realizar la investigación, los científicos analizaron datos de 32.192 personas diagnosticadas con hipertensión arterial, que formaban parte de un subestudio del UK Biobank, una base de datos poblacional del Reino Unido. Estas personas aceptaron llevar durante siete días un acelerómetro en la muñeca, un dispositivo que registró tanto el número de pasos diarios como la velocidad a la que caminaban.

La edad media de los participantes fue de 64 años, y se les realizó un seguimiento durante casi ocho años, acumulando un total de 283-001 personas-año de observación. Durante este periodo, se registraron 1.935 casos de eventos cardiovasculares graves, incluyendo insuficiencia cardíaca, infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

Beneficios cuantificados: cada paso cuenta

Los resultados del estudio mostraron que, comparados con un recuento bajo de 2.300 pasos diarios, cada 1.000 pasos adicionales hasta llegar a 10.000 pasos se asocian con:

  • Una reducción del 17% en el riesgo global de eventos cardiovasculares mayores (MACE).
  • Una reducción del 22% en la insuficiencia cardíaca.
  • Una disminución del 9% en el riesgo de infarto de miocardio.
  • Una reducción del 24% en el riesgo de accidente cerebrovascular.

En términos absolutos, estos beneficios se traducen en una disminución de:

  • 31,5 eventos de MACE por cada 10.000 personas-año.
  • 7,2 eventos de insuficiencia cardíaca por cada 10.000 personas-año.
  • 9,9 infartos de miocardio por cada 10.000 personas-año.
  • 10,4 accidentes cerebrovasculares por cada 10.000 personas-año.

Estos datos evidencian que incluso quienes caminan menos del objetivo clásico de 10.000 pasos pueden obtener una reducción considerable de su riesgo cardiovascular simplemente aumentando la cantidad y velocidad de sus pasos diarios.

Importancia de la intensidad al caminar

Además de la cantidad de pasos, la velocidad a la que se camina juega un papel fundamental. El estudio encontró que la intensidad media de los 30 minutos de caminata más rápida del día fue de 80 pasos por minuto, y esta intensidad se asoció con una reducción del 30% en el riesgo de eventos cardiovasculares graves.

El profesor Stamatakis aclaró que no se observaron efectos adversos en personas que superaban los 130 pasos por minuto durante esos 30 minutos de caminata o carrera más rápida, lo que sugiere que caminar a ritmos elevados es seguro para este grupo.

Para validar sus hallazgos, los investigadores también analizaron los datos de 37.350 personas sin diagnóstico de hipertensión arterial. En este grupo, el aumento de 1.000 pasos diarios se relacionó con reducciones similares, e incluso en algunos casos superiores, en los riesgos cardiovasculares:

  • 20,2% en el riesgo general de eventos cardiovasculares mayores.
  • 23,2% en la insuficiencia cardíaca.
  • 17,9% en infartos de miocardio.
  • 24,6% en accidentes cerebrovasculares.

Esto refuerza la idea de que caminar más y a mayor velocidad aporta beneficios significativos a la salud cardiovascular en la población general, no solo en personas hipertensas.

Implicaciones para la salud pública y la práctica clínica

El profesor Stamatakis enfatizó que estos hallazgos "ofrecen a los pacientes objetivos accesibles y medibles para la salud cardíaca, incluso por debajo de los 10.000 pasos diarios. Los médicos deben promover la actividad física como parte de la atención estándar, especialmente en pacientes con hipertensión arterial".

Añadió que los resultados podrían sentar las bases para nuevas recomendaciones de salud pública adaptadas a las necesidades y capacidades de los pacientes con hipertensión, e incluso propuso que las futuras guías consideren no solo la cantidad, sino también la intensidad del ejercicio al establecer objetivos para esta población.

Entre los puntos fuertes de este estudio destacan el gran tamaño de la muestra, el uso de dispositivos objetivos y precisos como los acelerómetros para medir la actividad física, y el seguimiento prolongado de los participantes con acceso a registros oficiales de salud que permitieron un análisis riguroso de los eventos cardiovasculares.

Aunque la evidencia es sólida, el equipo investigador sugiere que futuros estudios podrían explorar con mayor detalle el impacto de diferentes patrones de actividad física, la influencia de otros factores de riesgo cardiovascular y la efectividad de intervenciones dirigidas a aumentar la cantidad y velocidad de pasos en personas con hipertensión.


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