La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que para el año 2050 se superarán los 35 millones de nuevos casos de cáncer, lo que representa un incremento del 77% en comparación con 2022. Este aumento impactará especialmente a los países de ingresos bajos y medios, donde se estima que la mortalidad por cáncer casi se duplicará en los próximos 25 años.
Las desigualdades en la atención oncológica son significativas y, de no implementarse medidas adecuadas, podrían agravarse todavía más, ya que el cáncer sigue siendo un problema de salud global que requiere con urgencia la expansión de los servicios de prevención y tratamiento. Sin embargo, muchos países no cuentan con los datos necesarios para planificar estrategias eficaces.
En este contexto, un nuevo análisis publicado por la revista The Lancet asegura que, actualmente, solo el 21% de la población mundial está cubierta por registros de cáncer basados en la población, y aquellos que existen presentan riesgos de no continuar. Un ejemplo de ello es el Registro Nacional del Cáncer de Bulgaria, cuyo futuro es incierto tras la retirada de la financiación estatal.
En un contexto donde la brecha entre la demanda y la capacidad de atención del cáncer sigue en aumento, los datos procedentes de registros del mundo real se vuelven esenciales para la toma de decisiones y el desarrollo de políticas sanitarias efectivas.
Los registros de cáncer basados en la población representan el estándar de gran valor para evaluar la carga oncológica de un país, permitiendo a los responsables políticos establecer prioridades y anticipar tendencias emergentes. Estos registros ofrecen datos clave para orientar la distribución de recursos, tanto materiales como humanos, hacia las áreas donde son más necesarios. Además, su información es fundamental para el diseño de estrategias de prevención, detección y tratamiento adaptadas a las necesidades específicas de la población.
Más allá de su impacto en la planificación sanitaria, estos registros desempeñan un papel esencial en la investigación del cáncer, facilitando estudios sobre diagnóstico, tratamiento, equidad en la atención médica y tasas de supervivencia.
Registros de alta calidad
De acuerdo con el análisis publicado en The Lancet, la falta de datos adecuados dificulta una comprensión precisa de la carga global del cáncer. Actualmente, la mayoría de los aproximadamente 700 registros de alta calidad se encuentran en países de altos ingresos. Mientras que Estados Unidos y algunas regiones del norte de Europa cuentan con una cobertura poblacional casi total, en África y Asia estos registros apenas alcanzan el 2% y el 13%, respectivamente.
El avance en la vigilancia del cáncer es especialmente lento en el África subsahariana, donde más de 20 países carecen de capacidad para monitorear la enfermedad. Además, los expertos aseguran que es crucial considerar los cambios en la estructura demográfica. Con el envejecimiento de la población, resulta fundamental dar seguimiento a los perfiles de edad, especialmente porque en 2022 se notificaron más de 1,3 millones de casos de cáncer y 377.621 muertes en adolescentes y adultos jóvenes.
Para garantizar el desarrollo, la implementación y la evaluación efectiva de los Planes Nacionales de Control del Cáncer, es imprescindible invertir en el fortalecimiento de los registros de cáncer a nivel global.
Por otro lado, se han logrado avances significativos en la promoción del valor de los registros de cáncer. Desde 2011, la Iniciativa Global para el Desarrollo de Registros de Cáncer (GICR) ha impulsado el establecimiento sostenible de registros poblacionales en las regiones con mayor necesidad. Un ejemplo que destacan los expertos es China, que desde que se convirtió en un centro colaborador de la GICR en 2017, ha desarrollado un marco de registro de cáncer en casi todos sus condados mediante la implementación de diversos planes nacionales. "Este caso demuestra el impacto que pueden tener la colaboración y la asignación de prioridades en el fortalecimiento de la vigilancia oncológica", resaltan en el análisis.
Además, la próxima Comisión Global sobre Cáncer CONCORD-Lancet, que será liderada por Claudia Allemani, Gulnar Azevedo e Silva, Prashant Mathur y Michael P. Coleman, promoverá la relevancia de los registros poblacionales en la formulación de estrategias de control del cáncer. Este trabajo, aseguran, proporcionará orientación sobre la interpretación de los datos recopilados y explorará formas de mejorar la comprensión pública sobre la importancia de estos registros.
Desafíos de alta complejidad
El establecimiento y mantenimiento de registros de cáncer en todo el mundo enfrenta múltiples desafíos. La escasez de recursos financieros y humanos, la inestabilidad política de algunas regiones y la falta de rendición de cuentas pueden dificultar su desarrollo y sostenibilidad. Además, aunque los beneficios de estos registros son significativos, sus resultados no suelen ser inmediatos, lo que puede afectar la asignación de fondos.
A pesar de la financiación limitada, los registros de cáncer ofrecen una excelente relación coste-beneficio. Existen economías de escala que reducen su coste por caso, y un estudio realizado en Zimbabue, Uganda y Kenia estimó que el gasto a nivel poblacional podría ser de apenas 1 o 2 centavos de dólar por persona.
Invertir en estos registros es una decisión estratégica que puede traducirse en mejores resultados en la lucha contra el cáncer y, en última instancia, en salvar vidas. La Cuarta Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la prevención y el control de enfermedades no transmisibles, que se celebrará en septiembre, representa una oportunidad clave para que los países refuercen su compromiso con esta causa.
En este sentido, desde The Lancet indican que el tema del Día Mundial contra el Cáncer de este año, que se celebró el 4 de febrero, es 'Unidos por la singularidad', un mensaje para fomentar la una atención centrada en las personas. Este enfoque resalta la importancia de tratar a cada individuo con empatía y compasión, reconociendo que el cáncer puede afectar a una persona, pero no definirla.
Desde el análisis afirman que este mensaje no contradice, sino que complementa la relevancia de contar con registros de cáncer de alta calidad. Para que un sistema de salud pueda ofrecer una atención verdaderamente personalizada, primero debe comprender las necesidades específicas de la población a la que atiende. "No se trata de reducir a los pacientes a simples cifras, sino de utilizar los datos de manera efectiva para garantizar una atención más equitativa e inclusiva para todos", concluyen.