Del riesgo a la resiliencia: estrategias para enfrentar los desafíos del cambio climático

En el marco del curso "estrategias de reducción del riesgo de desastres en el marco de Sendai" organizado por la URJC, Pedro Arcos da las claves para estar prevenidos frente a futuros desastres.

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En el marco del curso "Estrategias de reducción de riesgo de desastre en el marco Sendai" organizado por la URJC, se subrayó la relevancia de la gestión del riesgo y su impacto en la salud pública. Ángel Gil, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos, destacó la importancia de fomentar el debate y la preparación frente a desastres y catástrofes, considerando que estos eventos suelen tomarnos desprevenidos a pesar de contar con información y documentos relevantes.

El cambio climático se ha convertido en una de las principales amenazas para la humanidad, afectando todos los aspectos de la vida. En las últimas cinco décadas, se han registrado más de 22.000 desastres, con un saldo de cuatro millones de personas fallecidas. Según el Centro de Investigación sobre la Epidemiología de los Desastres (CRED, EM-DAT, 2020), cerca del 50% de estos eventos están relacionados con el clima, evidenciando cómo los fenómenos extremos están cobrando una relevancia sin precedentes. Estos datos subrayan la urgencia de abordar el problema desde una perspectiva integral que incluya prevención, mitigación y adaptación.

Los desastres no son naturales

Es común referirse a los desastres como "naturales", pero esta concepción es incorrecta. Los desastres son, en realidad, el resultado de amenazas que encuentran comunidades vulnerables, expuestas por factores como la falta de planificación, urbanización descontrolada y poca preparación. Pedro Arcos, director de la Unidad de Investigación en Emergencia y Desastres (UIED) de la Universidad de Oviedo, enfatiza que los desastres no ocurren de manera inevitable, sino que son una consecuencia de decisiones humanas y políticas deficientes. La Gestión del Riesgo de Desastres (GRD) es fundamental para reducir estas vulnerabilidades y preparar a las comunidades frente a amenazas climáticas.

Impacto del cambio climático en los desastres

El cambio climático está intensificando los desastres, modificando los patrones climáticos y exacerbando los fenómenos extremos. Eventos como inundaciones, olas de calor y sequías son cada vez más frecuentes y severos. Según Arcos, casi la mitad de los desastres globales registrados en los últimos cincuenta años están relacionados con fenómenos climáticos. Además, el impacto económico es devastador, ya que más del 70% de los costos totales asociados a desastres están vinculados al cambio climático, con pérdidas que superan los 3,6 billones de dólares.

Pedro Arcos, director de la Unidad de Investigación en Emergencia y Desastres (UIED) de la Universidad de Oviedo

Esta crisis afecta de manera desigual a diferentes regiones del mundo. En la cuenca mediterránea, incluida España, el aumento de las inundaciones y las sequías ha puesto de manifiesto los desafíos particulares que enfrentan las comunidades en esta zona. Las olas de calor, por ejemplo, causaron más de 6.300 muertes en España durante el verano de 2023, lo que demuestra la vulnerabilidad del país ante este tipo de eventos. Al mismo tiempo, el estrés hídrico y la desertificación se están intensificando, exacerbando los problemas de disponibilidad de agua y sostenibilidad agrícola.

Desafíos en España

En España, eventos recientes como la DANA han evidenciado la falta de una cultura sólida en la reducción de riesgos. La población, los medios de comunicación y los responsables políticos a menudo no consideran la importancia de anticiparse a las amenazas. Esto se traduce en respuestas tardías y en una mayor exposición a los impactos. La necesidad de invertir en infraestructuras resilientes, promover la educación pública sobre riesgos y fortalecer los sistemas de alerta temprana se ha vuelto apremiante.

La localización geográfica de España en la cuenca mediterránea agrava su vulnerabilidad, ya que la región enfrenta tanto excesos de agua como déficits crónicos. Las inundaciones son un problema creciente que afecta a millones de personas, mientras que las sequías prolongadas amenazan con transformar amplias áreas en tierras infértiles. A pesar de estas evidencias, persiste un enfoque reactivo en lugar de preventivo, lo que aumenta los costos humanos y económicos de los desastres.

Marco de Sendai: hacia comunidades resilientes

El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (2015-2030) representa un plan integral para construir comunidades más seguras. Este marco destaca la importancia de comprender los riesgos, fortalecer la gobernanza y promover la inversión en prevención y preparación. Sendai pone énfasis en la necesidad de sistemas de alerta temprana efectivos, así como en la cooperación entre gobiernos, sociedad civil y organismos internacionales para abordar los riesgos de manera coordinada.

Pedro Arcos, director de la Unidad de Investigación en Emergencia y Desastres (UIED) de la Universidad de Oviedo

Según Pedro Arcos, la implementación de este marco en España y otros países europeos puede ser un punto de inflexión. Sin embargo, la realidad muestra que aún queda un largo camino por recorrer, especialmente en lo que respeta a integrar estas estrategias en las políticas locales y nacionales. En la actualidad, muchas comunidades siguen cuidando de las herramientas necesarias para responder de manera efectiva a desastres climáticos.

Estrategias internacionales

Desde la década de 1960, la comunidad internacional ha trabajado para mejorar la respuesta y prevención de desastres. La creación de la Década Internacional para la Reducción de Desastres (1990-2000) marcó un cambio en la forma de abordar estas problemáticas, introduciendo conceptos como la evaluación del riesgo y la importancia de los sistemas de alerta temprana. Aunque estas ideas han ganado aceptación, su implementación sigue siendo desigual.

La experiencia internacional demuestra que los desastres deben ser tratados como un problema de desarrollo y no solo como emergencias puntuales. Esto implica abordar factores estructurales como el uso adecuado del suelo, la inclusión de la perspectiva de género en las estrategias de reducción de riesgos y el fomento de la colaboración entre gobiernos y organizaciones no gubernamentales. Estos elementos son clave para transformar la forma en que las sociedades enfrentan las amenazas climáticas.

Perspectivas de futuro

El cambio climático es una realidad ineludible, pero sus consecuencias no tienen por qué ser devastadoras. Invertir en estrategias de prevención y resiliencia no solo salvará vidas, sino que también reducirá las pérdidas económicas y sociales asociadas a los desastres. España, al igual que otras naciones, tiene la oportunidad de liderar el camino adoptando políticas que integran la sostenibilidad y la gestión de riesgos en el centro de su agenda.

El Marco de Sendai proporciona una guía clara para enfrentar este desafío, pero su éxito depende de la voluntad política y la colaboración de todos los sectores de la sociedad. Como afirma Pedro Arcos, los desastres no son inevitables; son el resultado de decisiones humanas. Cambiar estas decisiones es la clave para un futuro más seguro y resiliente.


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