El Simposio Biopsia Líquida alcanza su X edición en 2025 con un completo programa que incluye la participación de 85 ponentes y moderadores, siendo “el más amplio y completo de la historia del congreso”. Uno de los objetivos del foro es detallar cómo el estudio, investigación y aplicación clínica de la biopsia líquida ha avanzado en los pasados diez años, con especial hincapié en los últimos hallazgos y retos de futuro. Rafael López, coordinador científico del Simposio Biopsia Líquida, presidente de ASEICA y jefe de Servicio de Oncología Médica-ONCOMET del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), atiende a Gaceta Médica para explicar la situación actual de estas técnicas y sus desafíos.
Pregunta. ¿Cuál es la situación actual de la biopsia líquida como prueba de detección?
Respuesta. La biopsia líquida está en la frontera, siempre difícil, de expandirse en asistencia. En este punto, hay países que son más innovadores y lo organizan de una forma más ágil, mientras que otros son más lentos. España no es un país ágil en la adquisición de la innovación por diferentes motivos, una situación que llevamos tiempo sufriendo. Hay muchas desigualdades en el país. Todavía no está incluida en la cartera oficial del sistema sanitario, pero, independiente de eso, hay centros en los que se hace y otros en los que no. Por ejemplo, en la medicina privada está bastante extendida porque es una prueba muy útil para el manejo de los pacientes con cáncer. En la pública, algunas determinaciones se hacen en muchos centros, pero las determinaciones completas y en distintos tumores o en varias indicaciones se hacen solo en muy pocos hospitales, dependiendo generalmente de programas de investigación más que de asistencia.
P. ¿Qué novedades se han producido respecto al año pasado?
R. Se sigue avanzando en las cuestiones y en los problemas sin resolver. Se va a presentar un sistema ultrasensible, ya que la sensibilidad es uno de los talones de Aquiles de la biopsia líquida. Sin embargo, ya empiezan a existir sistemas que permiten llegar a profundidades que antes eran inimaginables. Por otro lado, se sigue avanzando en la aplicación clínica, algo que va muy parejo al desarrollo farmacológico y, afortunadamente, la industria farmacéutica está produciendo fármacos, cuya utilización, en muchos casos, requiere el uso de biopsia líquida. Estas son las dos grandes novedades que tenemos.
P. ¿Cómo ha avanzado en los últimos diez años el estudio, investigación y aplicación clínica de la biopsia líquida?
R. Hace diez años no había nada. Se estaba empezando en cáncer de colon con la determinación del RAS, y era prácticamente lo único disponible en ese momento. Ni siquiera en EGFR en cáncer de pulmón se aplicaba entonces. En aquella época, en pulmón era más bien una idea o hipótesis y su alcance aún no estaba definido, mientras que actualmente donde más se está utilizando es en este tipo de tumor. La biopsia líquida tiene dos componentes: los ácidos nucleicos (DNA) y las células tumorales. En el DNA se está expandiendo, y es lo que vulgarmente conocemos como biopsia líquida. Sin embargo, existe la otra parte de las células tumorales circulantes (CTC), que ahora mismo están en una situación de 'stand by', porque en la investigación que se está haciendo no somos capaces de aumentar la sensibilidad para recoger este tipo de células. A pesar de que tiene indicaciones en algunos tumores, no se aplica, precisamente, porque no ha conseguido ser útil clínicamente.
P. ¿En qué punto se encuentra la biopsia líquida en España en relación con otros países europeos del entorno?
R. El país puntero en Europa es Francia. De hecho, este país acaba de publicar que cualquier oncólogo francés puede solicitar una biopsia líquida, que se realiza en el Gustave Roussy de París, para un paciente con cáncer metastásico, libre de coste incluso. Francia ha entendido bien lo que es la medicina de precisión y lo está organizando muy bien. Pero no solo en biopsia líquida, sino también en análisis genómicos, en manejo de datos o en inteligencia artificial. Probablemente, Alemania también está empujando mucho e Italia, con sus diferencias territoriales, tiene sus cuestiones. España se encuentra en una posición rezagada respecto a estos países.
P. ¿Qué aspectos dificultan el acceso en España?
R. Lo que dificulta el acceso es la poca agilidad que tenemos en este país para adquirir la innovación. Muchas veces se intenta justificar por cuestiones económicas, pero creo que es más una cuestión de estructura y de mentalidad. Lleva muchísimo tiempo hacer cualquier cosa. Por eso, necesitamos ser más ágiles en todos los aspectos.
P. ¿A qué retos se enfrenta la biopsia líquida a corto, medio y largo plazo?
R. La especificidad es altísima y creo que prácticamente no va a mejorar, pero la sensibilidad sí necesita mejorar, porque cada vez la tenemos que utilizar en situaciones más tempranas. El otro gran desafío es acelerar su aplicación clínica, lo cual solo es posible a través de programas como el francés, que fomentan una utilización amplia de la técnica, permitiendo un aprendizaje progresivo. Con este programa, Francia adelantará varios años a otros países, ya que la posibilidad de utilizar la técnica permite optimizar todo el proceso, así como aprender cuándo emplearla y cómo hacerlo de manera más eficaz. Además, es probable que obtengan resultados en un plazo de uno a un año y medio. En definitiva, los dos retos tienen que ver con mejorar la sensibilidad y acelerar su aplicación clínica.
P. ¿Qué balance hace del X Simposio de biopsia líquida?
R. Fuimos pioneros en España y también en Europa en lanzar una reunión sobre biopsia líquida. Cuando eres pionero siempre existe el temor de ver cómo evoluciona la situación, pero afortunadamente lo ha hecho de una forma inesperada. La biopsia líquida está suponiendo una revolución en el manejo del cáncer, aunque todavía queda mucho camino por recorrer porque se vislumbra que el futuro va a ser mucho más amplio. En este sentido, el trabajo que nos queda ahora, además de mejorar el conocimiento y la tecnología, es aumentar la aplicación clínica, porque sin duda alguna, esto va en consonancia con el conocimiento que hemos adquirido durante estos años sobre el cáncer. Desde el punto de vista de nuestro grupo, nos ha permitido acelerar el conocimiento del cáncer. Personalmente, ahora mismo conozco mucha más biología, algo que es concordante con lo que debe ser la oncología de futuro. Todo ello ha permitido acelerar la adquisición de conocimiento.
P. Por último, hace poco fue nombrado presidente de ASEICA. ¿Cuáles son sus prioridades en este nuevo cargo y qué líneas de trabajo se plantea?
R. El primer objetivo es consolidar el trabajo excelente que han hecho los anteriores presidentes y juntas. Desde Carlos Camps a Xosé Bustelo, Luis Paz-Ares o Marisol Soengas, que fue la última presidenta. ASEICA ha pasado de ser una asociación pequeña y con poca actividad a una asociación con más de 1.700 miembros y con mucha actividad, con iniciativas como ASEICA Joven, ASEICA Mujer o ASEICA Internacional. Por todo ello, el objetivo es consolidar todo ese trabajo para seguir creciendo y aumentar el peso institucional. Necesitamos que tanto la sociedad civil como ASEICA opinen sobre la investigación del cáncer. Otra prioridad es aumentar la financiación, tanto pública como privada, para generar un tejido industrial que investigue sobre el cáncer y favorezca el mecenazgo y la filantropía en nuestro país. Finalmente, otro objetivo es aumentar la investigación traslacional en los hospitales.