La detección del alzhéimer mediante un análisis de sangre ya es posible. Un estudio liderado por investigadores del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, y del Instituto de Investigación del Hospital del Mar, en colaboración con las universidades de Gotemburgo y Lund en Suecia, ha validado la capacidad de predecir el riesgo de enfermedad de Alzheimer en personas con síntomas de deterioro cognitivo a partir de la detección en sangre de un biomarcador, la phospho-tau217.
Este estudio, en el que también participaron el Hospital y la Universidad de Brescia en Italia, ha sido publicado en la revista Nature Medicine.
En los últimos años, se ha avanzado significativamente en la identificación de biomarcadores sanguíneos (BBM, por sus siglas en inglés) para la detección de la enfermedad de Alzheimer en pacientes con síntomas. Entre estos biomarcadores, la tau217 fosforilada (p-tau217), ya sea medida de manera aislada o en relación con la concentración de tau217 no fosforilada (np-tau217), o con Aβ42, ha mostrado un rendimiento superior en diversos métodos, como los inmunoensayos y los ensayos basados en espectrometría de masas (MS).
A pesar de estos resultados prometedores, la implementación de los BBM en la práctica clínica cotidiana aún es compleja y enfrenta desafíos. Algunos estudios sugieren que los ensayos basados en espectrometría de masas ofrecen una alta precisión, similar a la de los ensayos de líquido cefalorraquídeo (LCR) aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), aunque su uso está limitado a laboratorios altamente especializados.
En cambio, de acuerdo con el estudio, las plataformas de inmunoensayo totalmente automatizadas ofrecen una solución más práctica y escalable, aprovechando la infraestructura ya disponible en muchos laboratorios clínicos, que actualmente las utilizan para diagnosticar una amplia gama de trastornos. No obstante, es necesario validar estos inmunoensayos automatizados para la EA antes de que puedan ser ampliamente implementados en diversos entornos clínicos.
La complejidad del diagnóstico
El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer es complejo, ya que hasta un 35% de los pacientes pueden ser diagnosticados erróneamente en centros especializados y un 39% en Atención Primaria, cuando no se utilizan biomarcadores específicos de la enfermedad.
Según el estudio, la mayoría de los diagnósticos se realizan por médicos no especialistas, como los de Atención Primaria, quienes suelen ser los primeros en evaluar a los pacientes con síntomas cognitivos.
Sin embargo, estos profesionales a menudo no tienen acceso a los biomarcadores actualmente disponibles, como el análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR) o la tomografía por emisión de positrones (PET) para amiloide. "La incorporación de inmunoensayos totalmente automatizados podría mejorar el acceso a estos biomarcadores, facilitando su utilización en diversos entornos clínicos", subrayan en el trabajo.
En un análisis realizado con cuatro cohortes hospitalarias del Hospital del Mar, el Hospital de Gotemburgo, el Hospital de Malmö y el Hospital de Brescia, así como una cohorte de Atención Primaria en Suecia, se evaluó en 1.767 personas la utilidad de la detección en sangre del biomarcador phospho-tau217.
El mismo grupo de investigación ya había demostrado en estudios previos su capacidad para determinar el riesgo de desarrollar alzhéimer en la fase preclínica de la enfermedad. En este nuevo estudio, han logrado validar un sistema automatizado y escalable de análisis de sangre, Lumipulse p-tau217. Este sistema permite establecer los niveles a partir de los cuales se puede confirmar si una persona desarrollará la enfermedad o si está libre de riesgo.
Precisión superior al 90% del biomarcador
En la investigación inicialmente se estableció un único punto de corte plasmático en la cohorte de Malmö con una especificidad del 90%, lo que resultó en una precisión del 89% en la misma cohorte. Al aplicar este punto de corte a los participantes de atención secundaria fuera de la muestra, la precisión fue del 91% en Gotemburgo, del 89% en Barcelona y del 89% en Brescia. En Atención Primaria (Suecia), la precisión fue del 85%, lo que fue significativamente menor que en atención secundaria.
Posteriormente, se adoptó un enfoque de dos puntos de corte. Estos se establecieron con una sensibilidad y especificidad del 95% en la cohorte de Malmö, lo que dio como resultado una precisión del 93% en la misma cohorte, con un 17% de los casos en la zona intermedia. Al aplicar estos dos puntos de corte a las cohortes fuera de la muestra, se obtuvo una precisión del 94% en Gotemburgo, del 94% en Barcelona y del 92% en Brescia. En Atención Primaria (Suecia), la precisión fue del 92%.
Utilizando estos dos puntos de corte, todos los valores predictivos positivos (VPP) y negativos (VPN) fueron ≥90%, excepto el VPN en Brescia, donde se redujo debido a la alta prevalencia de la enfermedad de Alzheimer.
Este trabajo ha demostrado que, en los pacientes procedentes de hospitales, el análisis automatizado del biomarcador en sangre tiene una precisión superior al 90%, comparable a la obtenida mediante punción lumbar. Así, para llegar a esta conclusión, se consideraron factores como las posibles comorbilidades de los pacientes (como diabetes y problemas renales) y su edad. En general, la eficacia del análisis es menor en pacientes de Atención Primaria y en aquellos mayores de 80 años.
Por otro lado, los investigadores también aseguran que este estudio demuestra que la nueva herramienta diagnóstica podría reducir de manera significativa los costes asociados al diagnóstico del alzhéimer, con un ahorro de entre el 60% y el 81% en comparación con las pruebas diagnósticas actuales.
Este impacto económico, junto con su aplicabilidad a gran escala, podría mejorar el acceso al diagnóstico precoz y optimizar el manejo clínico de la enfermedad. Sin embargo, los autores señalan que se requerirán nuevos estudios para su implementación en la práctica clínica.