El cáncer de ovario sigue siendo uno de los tumores ginecológicos más difíciles de detectar en fases tempranas. A diferencia de otros tipos, como el de endometrio, que suele manifestarse con síntomas evidentes como el sangrado, el de ovario es una enfermedad silente. En este sentido, cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una enfermedad que sigue representando un gran desafío para la ginecología por su silencioso avance
"No da síntomas llamativos hasta que ya está bastante avanzado", señala en una entrevista con Gaceta Médica, Carlos Santiago Piñel, especialista en Ginecología y Obstetricia en el Hospital Universitario Viamed Santa Elena. Esa falta de signos iniciales claros es una de las principales razones por las que el diagnóstico llega con retraso, cuando la enfermedad ya ha progresado a estadios más graves.
Además, este tipo de cáncer carece de programas de cribado sistemático como los que existen para el cáncer de cuello uterino (citologías o pruebas de VPH) o el de mama (mamografías). "Llegamos al diagnóstico cuando la mujer ya presenta síntomas como hinchazón abdominal, que es muy característica de las metástasis peritoneales, para entonces, la enfermedad suele estar en una fase avanzada", señala el experto.
Un tumor con múltiples caras
Aunque se suele hablar en general de "cáncer de ovario", no se trata de una enfermedad homogénea. Existen distintos subtipos con comportamientos y pronósticos diferentes.
"Pasa un poco como con el cáncer de mama, que lo agrupamos como uno solo pero realmente hay muchos tipos, algunos tienen un origen genético, con mutaciones hereditarias que predisponen a la enfermedad, y pueden aparecer en mujeres más jóvenes, pero, en general, es más habitual que se diagnostique en mujeres en torno a los 60 años", apunta el especialista.
En esta línea, cabe destacar que una de las herramientas más eficaces cuando el cáncer de ovario se detecta a tiempo es la cirugía mínimamente invasiva, especialmente la laparoscopia. Sin embargo, su aplicación depende en gran medida del momento en que se realiza el diagnóstico. "Este tipo de cirugía es muy efectiva, pero sólo podemos hacerla si la enfermedad está en un estadio inicial y, por eso, es tan importante detectar antes las lesiones sospechosas", subraya Santiago Piñel.
Pruebas de imagen, claves en el diagnóstico
En los casos incipientes, gracias a pruebas de imagen, los profesionales pueden identificar quistes o masas en los ovarios con ciertas características de sospecha. "Ahí es donde entra en juego la laparoscopia", indica el experto. "Podemos realizar una quistectomía o incluso extirpar el ovario completo y mandarlo a analizar, siendo el patólogo quién nos dé el diagnóstico definitivo y, en función de eso, adaptamos el tratamiento, ampliando si es necesario la cirugía o iniciando tratamiento médico", añade.
La laparoscopia ofrece numerosas ventajas frente a la cirugía abierta: menor dolor postoperatorio, menor riesgo de infecciones, menos tiempo de hospitalización y una recuperación más rápida. Tal y como explica Santiago Piñel, "una paciente operada por laparoscopia suele estar ingresada una sola noche y en una semana puede retomar su vida normal, mientras que con una cirugía abierta hablamos de al menos tres noches de hospital y un mes de recuperación para volver a una rutina más o menos habitual".
La eficacia de la técnica quirúrgica no varía tanto según el tipo de tumor como por el estadio en que se diagnostique. "Hay tumores más agresivos, pero lo que realmente condiciona si podemos hacer cirugía mínimamente invasiva es que lo detectemos pronto", subraya el experto.
En estadios avanzados, existen también tratamientos más complejos como la HIPEC (quimioterapia intraperitoneal hipertérmica), que consiste en administrar quimioterapia directamente dentro del abdomen durante la intervención quirúrgica.
El diagnóstico precoz, una necesidad urgente
El gran reto que sigue planteando el cáncer de ovario es el diagnóstico precoz. A día de hoy, la mayoría de los casos se detectan cuando ya hay síntomas importantes y la enfermedad está avanzada. "Lo ideal sería detectarla en los primeros estadios, cuando la probabilidad de curación es mucho mayor y los tratamientos son menos agresivos", recalca.
Aunque no existe un cribado poblacional oficial, la especialista insiste en que hay herramientas eficaces para la detección precoz: "Con una ecografía ginecológica anual, hoy en día, gracias a los avances en imagen, podemos establecer un score de sospecha de malignidad de las lesiones que encontramos y esto, junto con marcadores tumorales en sangre, nos permite tomar decisiones clínicas con criterio", subraya el especialista.
Sin embargo, la ecografía transvaginal no forma parte de los protocolos de revisión ginecológica estándar en muchas comunidades. La revisión anual suele limitarse, en muchos casos, a pruebas para el cáncer de cuello de útero o mamografías. "Eso deja fuera una herramienta muy valiosa para detectar precozmente lesiones ováricas", puntualiza Santiago Piñel.
Aunque los casos con antecedentes familiares reciben un seguimiento más estrecho, un significativo porcentaje de los cánceres de ovario son esporádicos. "Ahí es donde tenemos más margen de mejora", señala el experto, que añade que "el reto es detectar a esas mujeres de 58 años sin ningún factor de riesgo aparente que están desarrollando un cáncer de ovario sin saberlo, porque cuando llegan a la consulta ya con síntomas, muchas veces el pronóstico es malo, con una supervivencia de dos años en el mejor de los casos".
Concienciar para prevenir
Ante este panorama, el especialista considera importante aumentar la concienciación entre la población general. "Deberíamos promover campañas que recuerden la importancia de una revisión ginecológica completa cada año y no sólo para prevenir el cáncer de cuello de útero o el de mama, sino también el de ovario".
Eso sí, reconoce que la implantación de una medida así en el sistema público de salud no es sencilla: "Las decisiones de cribado poblacional se basan en criterios de coste-efectividad". Así, señala que "la citología y la mamografía son pruebas baratas y con alta eficacia diagnóstica, sin embargo, la ecografía, aunque no es excesivamente cara, requiere consulta con especialista y más recursos".
Para este experto, la conclusión es clara: "Hoy en día tenemos medios para diagnosticar precozmente el cáncer de ovario, la clave está en usarlos bien y a tiempo".
