La Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) prevé que a lo largo de todo el año 2024 se diagnostiquen 28.657 casos de neoplasias hematológicas en España, lo que equivale a una tasa de 55,9 casos por cada 100.000 habitantes. De esta cifra, 19.900 casos corresponderán a tumores linfoides y 8.611 casos a neoplasias mieloides.
En concreto, el mieloma múltiple se presenta como un cáncer sigiloso que se origina en las células plasmáticas de la médula ósea. Estas células, encargadas de producir anticuerpos para combatir infecciones, se vuelven anormales en el mieloma y se multiplican sin control, invadiendo la médula ósea y debilitando su función. Precisamente, este tipo de tumor no presenta síntomas en sus fases tempranas, lo que dificulta su diagnóstico precoz.
Por ello, durante la VIII Jornada de Divulgación ‘Hemato-Avanza’, organizada por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y su fundación (FEHH), han querido exponer las últimas novedades en hematología, desde la prevención del cáncer sanguíneo, pasando por los largos supervivientes de estas neoplasias y abordando el papel de los anticuerpos monoclonales biespecíficos y las CAR-T, entre otros.
María Victoria Mateos Manteca, presidenta de la SEHH, directora del Programa de Mieloma y coordinadora de la Unidad de Ensayos Clínicos del Servicio de Hematología del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, puso sobre la mesa la información que hay actualmente sobre prevención en cánceres sanguíneos y, específicamente, en mieloma múltiple.
Grandes desafíos
Alcanzar la curación de todos los cánceres hematológicos es el mayor reto de este ámbito médico especificó Mateos durante su ponencia. “Hay algunas neoplasias hematológicas que son curables gracias a la investigación básica, traslacional y clínica, el descubrimiento de alteraciones genéticas moleculares y al desarrollo de tratamientos dirigidos. Otra característica importante que tenemos en las enfermedades de la sangre es que podemos monitorizar la enfermedad de una manera muy sencilla en la propia sangre o en la médula ósea y, además, tenemos herramientas muy sensibles para medir que no hay enfermedad. Por lo tanto, si juntamos estas tres características probablemente el resultado sea la curación”, explicó.
No obstante, esto no ocurre en todos los tumores hematológicos y es en esos casos donde se encuentran los mayores desafíos. “Además de la investigación es fundamental practicar una atención del cáncer centrada en el paciente, no hay ninguna duda de que el paciente siempre debe estar en el centro”, indicó la presidenta de la SEHH. “Pero también debemos poner el foco en estrategias de prevención, y esto se destaca en el Informe Europeo Contra el Cáncer, sin embargo, si buscas conceptos hematológicos en este documento no encuentras ninguno, es decir, este informe está pensado para tumores sólidos”, apuntó Mateos.
Prevención de tumores hematológicos
Entre las estrategias de prevención en este tipo de tumores hay que aplicar las acciones clásicas para prevenir cualquier cáncer: alimentación sana, ejercicio físico, no fumar, etc. Pero, además, profundizando en hematología, la especialista señaló otras clave como intentar proteger en la medida de lo posible la médula ósea de sustancias o exposición a radioactivos, ya que es muy sensible; así como tener especial cuidado con ciertos virus, como el de la hepatitis, porque puede favorecer el desarrollo de determinados tipos de linfomas.
“Asimismo, como estamos entrando en el espacio europeo de datos, quizá se puedan aplicar estrategias de inteligencia artificial (IA) que permitan descubrir nuevos factores de riesgo que todavía no conocemos mediante los análisis que se realizan a las personas”, añadió la presidenta de la SEHH, que especificó que “esto todavía es algo teórico en tumores de la sangre”.
En la actualidad, en muchos tumores sólidos ya están presentes los programas de screening precoz, como en el caso del cáncer de mama o de colon, algo que “en el caso de los tumores hematológicos, no existe”, aseguró Mateos. “Lo único que podemos hacer son programas de educación y divulgación para que la sociedad en general tenga conocimiento sobre estas enfermedades y se sensibilice”.
Obstáculos del screening precoz
Muchos de los cánceres hematológicos son enfermedades agudas, como el caso de la leucemia aguda, con lo cual los programas de detección precoz están bastante limitados en este ámbito. A pesar de esto, “hay determinadas enfermedades hematológicas, como puede ser el mieloma múltiple o los síndromes linfoproliferativos, que se sabe que están precedidas siempre de entidades premalignas como la gammapatía monoclonal”, explicó la especialista.
Las fases precoces de algunas de estas enfermedades pueden ser susceptibles de detección precoz y, por lo tanto, de desarrollar estrategias de screening. No obstante, para desarrollar un programa de detección precoz, “hay que saber por qué lo hago y para que lo hago. Y muy importante saber también qué consecuencias van a tener los resultados que obtenga porque no se trata de detectar mutaciones que puedan derivarse en leucemias agudas o un componente monoclonal que pueda derivar en un biólogo, sino saber qué voy a hacer con esa información. Si la respuesta a estas preguntas no las tengo claras, pues probablemente, no sea el momento de establecer este tipo de programas”, aclaró Mateos.
Detección precoz de mieloma múltiple
En el caso del mieloma múltiple existe una fase de la enfermedad donde hay mucha más proliferación de células tumorales, posiblemente derivado de un estado de gammapatía monoclonal, donde básicamente las células normales se transforman en células tumorales. “El paciente no tiene absolutamente ninguna sintomatología y, de hecho, hay muchísimos pacientes que cursan su vida normal sin saber que han tenido o que pudieran tener una gammapatía monoclonal de significado incierto”, explicó la especialista.
En este sentido, Mateos explicó el caso de Islandia, donde se realizó un estudio para comprobar la eficacia que tendría implementar programas de screening para detectar mieloma múltiple precozmente. Con el estudio iStopMM los investigadores querían comprobar cuál era la supervivencia global de los pacientes a los que se había diagnosticado en etapas muy tempranas. “En un primer momento se comprobó que esos pacientes al estar sometidos a un seguimiento permitía hacerles diagnósticos adicionales de otras enfermedades e incluso prevenir alguna de la sintomatología importante que puede aparecer en los pacientes con mieloma. Había menos fracturas, menos enfermedad renal, menos hipercalcemia y al final la supervivencia global era mejor”, explicó Mateos.
Este trabajo, que se realizó entre noviembre de 2016 y octubre de 2018, tiene una relevancia muy importante, ya que se realizó de forma voluntaria a nivel de toda la población del país. Finalmente se presentaron 80.759 personas, de los cuales 75.000 participaron finalmente en el estudio. En alrededor de 4.000 de estas personas se detectaron componentes monoclonales y solo en 28 enfermedad activa. “La prevalencia de esta entidad premaligna coincidía con lo que ya se sabía, el 3-5 por ciento de la población puede tenerlo y es más habitual en hombres”, señaló la especialista de la SEHH.
No obstante, la conclusión final de este trabajo fue que todavía no se deben hacer programas de screening para el mieloma múltiple. “A pesar de que el estudio ha permitido identificar a pacientes con una enfermedad premaligna y ha tenido un impacto en la reducción de la sintomatología relacionada con la enfermedad, todavía continúan las investigaciones y probablemente si al final hay un beneficio claro, en supervivencia global, la conclusión final cambie y se empiecen a instaurar”, aclaró Mateos.
En este sentido, la presidenta de la SEHH señaló que en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca han presentado un proyecto, que todavía no está en marcha, para hacer detección de componente monoclonal por espectrometría de masas. “Si nos conceden la financiación será un punto de partida muy bueno”, aseguró Mateos. “Yo creo que, aunque la información actual no es muy clara, los resultados del trabajo islandés son muy positivos. Hoy por hoy no tenemos los datos suficientes para decir que hay que hacer programas de screening precoz en las neoplasias hematológicas, pero me quedo con la conclusión final: no todavía”, concluyó la especialista.