“La preocupación por la dosis de radiación siempre ha estado presente en los servicios de Radiología. Es raro el proceso médico que no va con pruebas radiológicas de imagen y eso hace que cada vez resulte más prioritario para la seguridad del paciente”. Es la reflexión del jefe del Servicio de Radiología del Hospital Son Espases, Joan Palmer, uno de los responsables del proyecto de excelencia en gestión de dosis de radiación de este hospital, una iniciativa conjunta de los servicios de Radiología y Radioprotección del centro que quedó situada entre los finalistas del premio BIC en e-salud en la última edición.
Palmer explica algunos detalles de este proyecto, que tiene como punto de partida el principio Alara, un fundamento de protección radiológica que corresponde a las siglas en ingles de as low as reasonably achievable. A partir de ahí, se trata de realizar solo los estudios que estén indicados clínicamente y sean necesarios, ofrecer la dosis apropiada en cada tipo de estudio y de paciente, así como de proporcionar una imagen de calidad que permita realizar un diagnóstico.
Este sistema de gestión de dosis parte de la existencia de nuevas herramientas informáticas que registran la dosis suministrada en cada paciente en las pruebas radiológicas, “lo que nos permite obtener más información y conocimiento de lo que estamos haciendo”, asegura Palmer. “Hemos podido ver si la dosis que usábamos se ajustaba a los niveles de referencia que hay publicados, que no hay muchos, y hemos podido comprobar que estábamos por debajo de esos niveles”, asegura. Disponer de esta herramienta de evaluación también ha permitido bajar la dosis en algunos casos, sin perder calidad”, añade.
Es el origen de este proyecto iniciado hace tres años y al que en este momento están conectados los equipos de TAC, algunos de radiología convencional y de mamografía, un área en la que esperan profundizar de cara al futuro.
Reducir aún más las radiacionesNo en vano, la tecnología ha mejorado en los últimos años. De hecho, este sistema de gestión de dosis les ha permitido comprobar no solo que se utilizan menos dosis de las que se empleaban hace unos años, sino también que es posible plantear el reto en algunas exploraciones de obtener imágenes con suficiente calidad diagnóstica reduciendo aún más la radiación.
El programa registra continuamente la cantidad de radiación utilizada en cada procedimiento. Si en alguno de ellos se supera la media de estudios similares se emite un aviso. El técnico puede verlo, revisarlo y anotar por qué se ha producido esta discrepancia, que a veces tiene justificación según el tipo de estudio, el peso del paciente, etc. Cada mes, el programa emite un documento de resumen que permite revisar todos los informes, compararlos, observar los que están por encima de la media, etc.
Radiólogos, físicos de radioprotección y técnicos de imagen trabajan de manera conjunta en el proyecto. ”El verdadero reto —asegura Palmer— será extender esta cultura de la dosis al médico que realiza la petición y a toda la organización hospitalaria. Requerirá más tiempo y esfuerzo y será la clave del éxito”.