El tratamiento antibiótico domiciliario, una herramienta para reducir riesgos

<p>Las multirresistencias se han convertido en uno de los principales retos de los sistemas sanitarios en todo el mundo. Así lo entiende también José Barberán, presidente de la Sociedad Española de Quimioterapia.</p>

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J.P.R. Madrid | viernes, 21 de julio de 2017 h |

Las multirresistencias se han convertido en uno de los principales retos de los sistemas sanitarios en todo el mundo. Así lo entiende también José Barberán, presidente de la Sociedad Española de Quimioterapia. Una de las posibilidades que más ahorros puede generar al sistema sanitario es la posibilidad de que el paciente pueda finalizar el tratamiento en su propio domicilio. Existen fármacos que permiten garantizar el cumplimiento terapéutico y evitar el riesgo de reinfecciones o nuevas infecciones.

“Muchas veces el paciente está bien y no entiende por qué está hospitalizado. Tenemos varias opciones. Le damos un tratamiento oral como linezolid o cotrimoxazol pero puede suceder que se produzca una intolerancia al tratamiento oral o un incumplimiento terapéutico, porque el paciente no tiene capacidad para administrárselo todos los días. Cuando esto ocurre, el paciente puede ir a casa con un vía y se le administra un fármaco una vez al día como dactomicina. El riesgo de bacteremia asociada a catéter aumenta. Esto es de capital importancia en pacientes con dispositivos intravasaculares o intracardiacos. El riesgo de tener una reinfección o de nueva infección por estafilococo por el mantenimiento de la vía es catastrófico. Para este tipo de pacientes es muy conveniente dalbavancina. Le ponemos antes del alta una dosis y le quitamos la vía. Así se garantiza el cumplimiento terapéutico y se elimina el riesgo de infección nosocomial”, explica Barberán.

El presidente de la SEQ identifica los dos patógenos que más problemas provocan al clínico en la actualidad: “Los coco gram positivos y los bacilos gram negativos”. En el primer caso, “el germen más problemático es el estafilococo aureus, resistentes a vitacilina y por la pérdida de sensibilidad a vancomicina”, aunque advierte de que existen “armas terapéuticas suficientes para este tipo de microorganismos”. En cuanto al segundo caso, los dos más problemáticos son la pseudomona aeruginosa y enterobacterias productoras de carbapenemasas. En este últimos caso, el uso y abuso de meropenem, con tigeciclina y amikacina han provocado la aparición de resistencias. En el horizonte ya se presenta una solución. “Parece que va a venir un nuevo fármaco que es un antibiótico combinado con un inhibidor de betalactamasas. Tiene un aporte específica frente a estos microorganismos como E. coli o productoras de carbapenemasa, sobre todo de la Oxa48. Tiene relevancia social porque lo necesitan los clínicos. Aún no está comercializado en España y lo está en países de nuestro entorno. No entiendo por qué. Lo estamos pidiendo de uso compasivo, que es enormemente más caro que si estuviera comercializado. Muy esperado por los infectólogos”, destaca Barberán.

Especialidad

Durante los últimos años se ha generado una polémica en tono a la especialidad de enfermedades infecciosas. Las posturas de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) y de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) se encuentran enfrentadas. “No sé si habrá algún entendimiento pero es necesario la oficialidad a través de una especialidad o un área de especial capacitación. Cualquiera de las dos opciones sería válida”, señala el presidente de la SEQ.

En cuanto a la aparición del Código de buenas prácticas de Farmaindustria, Barberán insiste en la importancia de “una simbiosis” con la industria farmacéutica en formación. “Los organismos públicos no promueven mucho este tipo de actividades y hay que contar con ella para la promoción de la formación continuada”, señala.


Barberán pide que se le dé oficialidad a infecciosas con la especialidad o un área especial de capacitación



Los dos patógenos que más problemas provocan: los coco gram positivos y los bacilos gram negativos