Electroporación irreversible, un paso adelante en la lucha contra el cáncer de páncreas

Los especialistas Delia Cortés y José María Abadal Villayandre explican a GM cómo las técnicas más novedosas están mejorando el pronóstico de estos pacientes.

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Los avances en los tratamientos para el cáncer de páncreas, una de las enfermedades oncológicas con peor pronóstico, están marcando un nuevo horizonte de esperanza. La incorporación de terapias dirigidas e inmunoterapias más precisas promete mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes, destacando la importancia de la innovación científica en esta lucha. En este camino de innovación surgen nuevas técnicas quirúrgicas como la Electroporación Irreversible (IRE) y la Ablación Percutánea, que están revolucionando el abordaje de esta enfermedad.

Estas innovadoras técnicas ofrecen nuevas esperanzas a los pacientes, permitiendo tratamientos más precisos y menos invasivos, incluso en casos de tumores irresecables. En España, el cáncer de páncreas se posiciona como el octavo tumor más frecuente, según el Observatorio del Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). En 2023, se registraron 8.993 nuevos casos, distribuidos en 4.441 hombres y 4.552 mujeres.

A nivel europeo, la incidencia ascendió a 79.000 casos durante el mismo año, mientras que en Estados Unidos se contabilizaron 33.000 nuevos diagnósticos. Además, según la Red Nacional Integral del Cáncer (NCCN), este tipo de cáncer ha experimentado un aumento en su incidencia durante los últimos cinco años.

En esta línea, Delia Cortés, directora del Instituto Viamed de Oncología Quirúrgica Avanzada (IVOQA) y especialista en cirugía de cáncer avanzado y/o metastásico, señala en declaraciones a Gaceta Médica que "el tratamiento del cáncer de páncreas está evolucionando en cuanto a su tratamiento en los últimos años". La especialista explica que el tratamiento habitual consiste en una secuencia de inducción de quimioterapia sistémica seguido de una cirugía para intentar extirpar el tumor. "Sin embargo, el problema del cáncer de páncreas es que se suele diagnosticar en un estadio avanzado, es decir, puede presentarse con afectación de vasos sanguíneos muy importantes, que pasan muy cerca y alrededor del páncreas y que puede hacer que el paciente no pueda ser operado precisamente por la afectación vascular", afirma la experta.

Además, otra complicación para los pacientes es que se diagnostique con metástasis peritoneales conocida como carcinomatosis peritoneal, lo que quiere decir que el cáncer ya se ha extendido por el peritoneo, una membrana que recubre la cavidad abdominal y algunos órganos abdominales.

Técnicas novedosas

La especialista asegura que estas novedosas técnicas presentan potencial para alargar la supervivencia de estos pacientes. "El objetivo de supervivencia de los pacientes en estadio 4, aquellos metastásicos con afectación a nivel peritoneal, gracias a estas técnicas se pretende alcanzar una supervivencia media en torno a los 13 meses, que es algo muy esperanzador en este grupo de pacientes", asegura Cortés.

En este sentido, José María Abadal Villayandre, radiologo vascular intervencionista de IVOQA, nos explica el funcionamientos de estas técnicas. "La ablación percutánea es una intervención mínimamente invasiva que destruye el tejido tumoral mediante la aplicación de energía a través de agujas insertadas de forma percutanea", señala el experto, que añade que "existen diferentes tipos de ablación, como la radiofrecuencia, microondas, crioablación y la electroporación irreversible".

El radiólogo intervencionista es el especialista que realiza este tipo de intervenciones, aunque es fundamental evaluar estos pacientes dentro de un equipo multidisciplinar con oncólogos, cirujanos, etc. "En ocasiones son un equipo de especialistas distintos los que intervienen", puntualiza Abadal.

La electroporación irreversible (IRE) es un tipo de ablación que utiliza pulsos eléctricos de alto voltaje para crear poros en la membrana celular, provocando la muerte celular. "A diferencia de otras técnicas de ablación que utilizan calor o frío, la IRE no genera un aumento significativo de temperatura, lo que la hace ideal para tratar tumores cercanos a vasos sanguíneos o conductos biliares y vía urinaria, minimizando el riesgo de daño térmico a estas estructuras", asegura este experto.

José María Abadal Villayandre, radiologo vascular intervencionista de IVOQA

La ablación percutánea y la IRE ofrecen ventajas significativas como tratamientos mínimamente invasivos para el cáncer. Según Abadal "permiten una recuperación más rápida, con menos dolor y con menos complicaciones en comparación con la cirugía abierta". Además, su precisión, guiada por imágenes, asegura la focalización del tumor, mientras que "su versatilidad las hace aplicables a diversos tipos de cáncer y se pueden repetir en caso de recurrencia tumoral, brindando una opción terapéutica continua", aclara.

Desafíos en el tratamiento del cáncer de páncreas

El cáncer de páncreas enfrenta dos grandes obstáculos para que los pacientes puedan acceder a un tratamiento quirúrgico. Como menciona Cortés, el primero es la afectación de los vasos sanguíneos cercanos al tumor, una condición que tradicionalmente hacía que muchos casos se consideraran inoperables. Sin embargo, tal y como explica la especialista, "técnicas innovadoras como la electroporación irreversible están abriendo nuevas posibilidades, ya que este procedimiento permite tratar tumores con compromiso vascular, ofreciendo una alternativa para pacientes previamente descartados para cirugía".

El segundo desafío es la aparición de carcinomatosis peritoneal o metástasis peritoneales. "Se estima que entre el 8% y el 10% de los pacientes ya presentan esta complicación en el momento del diagnóstico", destaca Cortés. "Además, hasta un tercio de quienes son sometidos a cirugía inicial desarrollan metástasis peritoneales durante el seguimiento, lo que representa un reto significativo en el tratamiento y el pronóstico", subraya.

Delia Cortés, directora del Instituto Viamed de Oncología Quirúrgica Avanzada (IVOQA) y especialista en cirugía de cáncer avanzado y/o metastásico

Para abordar la carcinomatosis peritoneal, se han desarrollado opciones terapéuticas avanzadas. Según explica Cortés "entre ellas destaca la quimioterapia intraperitoneal en aerosol presurizada (PIPAC), un tratamiento que combina cirugía mínimamente invasiva con la administración directa de quimioterapia en el abdomen". Este procedimiento permite tratar los nódulos tumorales de manera localizada y se complementa con ciclos de quimioterapia intravenosa, con el objetivo de reducir la enfermedad y, en algunos casos, permitir una cirugía curativa posterior.

Otra técnica innovadora es la administración de quimioterapia intraperitoneal líquida (NIPEC), que utiliza un catéter implantado bajo la piel para facilitar ciclos de tratamiento combinado con quimioterapia intravenosa. Estas estrategias buscan controlar la progresión de la enfermedad, prolongar la supervivencia y mejorar la calidad de vida de los pacientes, incluso en casos avanzados. "A pesar de que el cáncer de páncreas sigue siendo una enfermedad de mal pronóstico, los avances en técnicas como la electroporación irreversible, PIPAC y NIPE están logrando mejorar las perspectivas para algunos pacientes, alcanzando niveles de supervivencia que hace pocos años parecían inalcanzables", asegura Cortés.

Las nuevas técnicas también presentan desafíos considerables que los expertos deben sortear. Abadal señala que "la ubicación profunda del órgano dificulta el acceso, mientras que la proximidad a estructuras vitales aumenta el riesgo de complicaciones". "La heterogeneidad del tumor puede dificultar su destrucción completa, y el microambiente tumoral, caracterizado por fibrosis y células inmunosupresoras,  impacta negativamente en la respuesta al tratamiento", recalca.

Nuevos horizontes terapéuticos

La electroporación irreversible (IRE) se ha consolidado como una herramienta clave en el manejo del cáncer de páncreas en estadios localmente avanzados, complementando los tratamientos convencionales de quimiorradioterapia. "Este procedimiento se lleva a cabo tras observar estabilidad o reducción en el tamaño del tumor después de los ciclos indicados en las guías clínicas y el principal objetivo es mejorar la supervivencia de los pacientes, duplicando su esperanza de vida en algunos casos", menciona Abadal.

En pacientes aptos para cirugía de resección, la IRE también juega un papel crucial al "acentuar los márgenes de resección", señala el radiólogo, "garantizando la eliminación completa del tumor (R0) y reduciendo el riesgo de recurrencias".

Uno de los avances más prometedores asociados con la IRE es su efecto abscopal, un fenómeno donde la destrucción localizada del tumor con pulsos eléctricos no solo elimina el tejido tratado, sino que también desencadena una respuesta inmunitaria sistémica capaz de atacar tumores distantes. "Esto ocurre porque el procedimiento libera antígenos tumorales y moléculas que estimulan el sistema inmunológico, potenciando su capacidad de combatir células cancerosas en todo el organismo", explica Abadal.

Aunque este efecto aún se encuentra en estudio, su potencial para tratar tumores metastásicos es alentador. Además, su combinación con inmunoterapia podría amplificar las respuestas antitumorales, marcando un camino hacia tratamientos más efectivos y personalizados para el cáncer de páncreas y otras patologías oncológicas.


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